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Luis Riestra Delgado* 14/07/2011
La prima de riesgo suele calcularse como el diferencial entre el tipo de interés implícito de un bono de un estado respecto al de otro estado; así, por ejemplo, si España quiere colocar un bono a diez años por el 100% de su valor, debe ofrecer, digamos, un interés anual del 6,1%, mientras que Alemania coloca sus bonos a diez años ofreciendo un 2,7%, siendo el diferencial de riesgo 3,4% o 340 puntos básicos; si no lo hiciera el mercado aceptaría sus bonos con descuento y marcando un interés implícito. El 6,1% puede parecer poco, pero está reconocido que a partir del 7% el “rescate” es casi seguro y, vista la progresión, si España ofreciera el 2,7% “alemán” a lo peor le comprarían sus bonos por menos del 70% de su valor entre dudas de que tras diez años España les devuelva 100 y cada año 2,7.
Valoraciones como la anterior las hacen a diario, directa o indirectamente, millones de inversores que ya están hartos de perder dinero con países poco serios y cuya tolerancia al engaño, las fantasías políticas y la manipulación es infinitamente menor a la de los españoles. En su valoración del riesgo siguen unos criterios principales que casi dan una porción de prima; veámoslos:
La gestión pública: como se trata de financiar deuda pública, lógicamente es lo primero que someten a escrutinio el sinnúmero de inversores internacionales, de los que los especuladores solo son la gota que derrama el vaso; normalmente suele aplicarse a un gobierno concreto, de modo que aunque un país tenga todas las de ganar, esto es, sea competitivo, su deuda pública sea baja y el riesgo de un shock externo sea similar al del resto, si su gobierno es deficiente será penalizado por ello. También es cierto que si un país de forma reiterada es incapaz de elegir un liderazgo y organizarse de forma competente, dicha prima deja de ser temporal para ser estructural.
En nuestro caso los componentes son claros: el pésimo gobierno central más una casta política que fomenta el desorden y el mesianismo de los gobiernos central, regionales y municipales y, finalmente, la pésima reforma financiera de la banca pública regional hecha por la cúpula del BdE y los lobbies financieros y políticos: en todos los casos los responsables están clarísimos. De ahí a abrir cortos en deuda española no hay ni un paso.
La deuda pública: aunque su saldo respecto al PIB (P.Debt/GDP en la tabla), con su cadencia, no aparece de repente, hay niveles altos soportables que pueden dejar de serlo al cabo de pocos años de bajo crecimiento y mala gestión. Es el caso de las economías zombi, que es hacia donde nos encaminamos tras la gestión comentada en el punto anterior; la Deuda Pública no era un problema al principio, ahora sí lo es. Hay un nivel de prima de riesgo que marca claramente la suspensión de pagos o reestructuración; es el caso claro de la de Portugal e Irlanda, en el caso de Grecia (ver tabla) más bien indica impago.
En España, la competitividad está en manos de nuestros políticos, empresarios, directivos y sindicatos, y si se evalúa lo que han hecho en los últimos 30 años, cómo extrañarse de que la nota de millones de agentes económicos de todo el mundo sea mala en este punto también.
Competitividad: la economía tiene sus ciclos con sus fases recesivas y los países sufren sus respectivos avatares, pero si una sociedad es competitiva sale del bache y los mercados lo saben perfectamente pues, tras el mal momento, se vuelve a crecer, el peso de la deuda baja y el déficit público se corrige; por ello Alemania, al crecer más que Holanda, ésta última ha de pagar un poco más (ver tabla). Un buen indicador de competitividad es el Saldo por Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, que en nuestro caso, por estar en el Euro, es particularmente importante y crea una conexión con el sistema financiero.
En España, la competitividad está en manos de nuestros políticos, empresarios, directivos y sindicatos, y si se piensa en ellos, si se ven sus caras para no olvidarles por sus responsabilidades, si se evalúa lo que han hecho en los últimos 30 años, cómo extrañarse de que la nota de millones de agentes económicos de todo el mundo sea mala en este punto también. Dan lo que dan de sí; gran diferencia con Holanda.
Shocks externos: un país que sea muy dependiente de un sector, un mercado, una unión económica o un entorno internacional, que puedan afectar significativamente su economía, sin duda habrá de pagar un extra por financiarse. Por ejemplo, como nuestro país es más dependiente del petróleo, una crisis en Oriente Próximo aumentaría nuestro diferencial de tipos comparado con Francia. También ocurre lo contrario, Alemania, de momento, es valor refugio de la mala gestión económica de sus vecinos y los inversores que no aceptan la prima de riesgo del mercado acuden allí y la aumentan al pagar más por sus bonos, pero podría pagarlo si no consigue que sus socios de la UE estabilicen la economía de los PIIGS por el riesgo de contagio.
Primas y grupos de riesgo: En la siguiente tabla se recogen los factores antes citados a manera de foto, aunque los mercados lo que tienen en “mente” en realidad es una “película” de los hechos de la que extraen sus expectativas. De esta forma se marcan los grupos tal y como el mercado pondera cada uno de los factores. Pienso que a Holanda se le castiga claramente su menor crecimiento y mayor déficit, aunque en el resto es mejor que Alemania, mientras que Francia, aunque paga más que Holanda, creo que disfruta de un cierto favor de los mercados, tal vez por su status y gestión política.

Portugal e Irlanda: la primera no es competitiva, la otra sí; entonces, ¿por qué quedan casi igual en prima de riesgo? Por un lado está el nivel de déficit y deuda de Irlanda, que les deja mal, por otro, un sistema financiero destrozado que parasita y lastra esa competitividad, y este punto hemos de recordarlo al pedir responsabilidades a la cúpula del BdE por su madeja zombi de su mapa de cajas.
Tipo libre de riesgo: no disponemos de espacio para entrar en el tema de la Tasa Natural de Interés y Tipos libres de riesgo, pero tradicionalmente se considera a los bonos del Estado como “libres” de riesgo; eso explica (ver siguiente gráfica) que hasta finales de 2.006 todos los bonos, de Grecia o Portugal, tuvieran una prima de riesgo tan baja, hasta que se acabó el tsunami de liquidez internacional y se empezó a ver con lupa los equilibrios ahorro-inversión a largo plazo, la gestión de cada cual y como la misma y la recesión destrozaba las cuentas públicas y los sistemas financieros, claro. Hoy puede considerarse libre de riesgo al bono alemán, del que pienso está por debajo de la Tasa Natural de Interés, con lo que confirma una situación de valor refugio.

España e Italia: hasta finales de 2.009 la prima de riesgo española era menor que la italiana, pero cuando los mercados se dieron cuenta de que estaban prestando dinero a un grupo de gestores incompetentes, se giró la evaluación en contra de España poniéndola peor que Italia, con lo que es aquello en gestión pública. ¿Qué dicen hoy esos mercados? Muchas cosas, una es que, visto lo visto, aunque nos gastemos un 58% del PIB endeudándonos a la italiana en “reformar” lo no reformado, como mucho, nuestros datos de crecimiento del PIB, Competitividad y Déficit Fiscal serían muy “italianos”, o peores, y sin poder financiarnos nosotros mismos; y, para gestores adictos a la deuda, rescate y metadona de la UE, pues ni saben y/o ni quieren aplicar soluciones de libro, ni un euro. De ocurrir lo anterior el credit crunch y la “guerra” de depósitos actuales parecerán juegos de colegio.

Rajoy y Rubalcaba: ¿con R de recesión? ¿Contiene esa prima de riesgo el descuento del cambio político? No hay discusión racional posible sobre esto en nuestro país; los del PSOE dirán que sí y, tras unas risitas y cuatro ocurrencias, que para qué cambiar, y los del PP, dirían que si no fuera por el cambio posible la prima sería mucho mayor. Yo creo que vistos los resultados electorales pasados, las encuestas manipuladas y las “sorpresas”, simplemente no se fían de nuestro proceso político y por ello nos han asignado un alto componente estructural en la prima de riesgo, ya que tampoco Rajoy, y su avance programático, termina de despejar las dudas de que traerá el cambio profundo que se necesita.
Madurez política: los recientes cambios de gobierno, dejan ver claramente cual es su estrategia, si es posible hasta marzo: el Señor Blanco culpando a quien nos evalúa de tenernos manía o de especuladores, cuando son los malos gobernantes como él los que enriquecen a una minoría “especuladora”, de aquí y de afuera; un subalterno de Rubalcaba para que continúe sus manejos y un candidato demagogo que, junto con su Ministra de Economía y el Gobernador de BdE, operan con la intención de dejar sin margen de acción económica a un próximo gobierno, al que se le pasará las reformas pendientes y una deuda inmensa, a la espera de que la ruptura de la paz social les devuelva al gobierno. Ante esta realidad evidente la Sociedad no reacciona, e incluso se sorprende del juicio de los mercados tras ir camino de Portugal cuando podría estar cerca de Holanda. ¿Qué esperaban, felicitaciones?
*Luis Riestra Delgado es economista.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
15 COMENTARIOS
15 .-
Por aquello de dejarles en la más desnuda realidad: dan igual las elecciones...
Este país lleva años buscando el gobernarse por las fuerzas del mal.
Es lo que se consigue cuando se intenta elegir un gobierno 'pa ver lo que hace'...
Ya se lo adelanto: no va a poder hacer nada.
14 .- Estimado D. Luis,
Este estupendo artículo demuestra algo que dice la lógica: Sólo le presto dinero a quién creo que me lo va a devolver. Si es un descerebrado o está en la ruina, pues obviamente no le dejaría dinero...
Lo triste de esta demostración de lo obvio, es que estamos acabados. Como un analista de PIMCO se ponga a ver los shares de audiencias [Telecinco, líder], el informe PISA y los argumentazos de nuestros políticos en mitines y parlamento, salen corriendo.
Con esta casta y con el rebaño que la mantiene ahí, nos vamos al default echando virutas.
13 .- #10 Creo que más que el anuncio electoral que se tiene in mente, sea un factor extra de desconfianza e incertidumbra para los mercados exteriores, lo es la afirmación del gobierno, aunque tenga nula credibilidad de que vaya a cumplirse, de que va a aguantar hast la consumación natural de su mandato.
Que se pueda descubrir un desequilibrio en nuestras cuentas a escala nacional mayor del oficial, como ya empieza a suceder en las C.Autónomas, no ayuda mucho que digamos, pero es posible que si se intentara ocultar y se callase, los mercados tardarían poco en descubrirlo y el efecto sería mucho peor.
Por otra parte, y sintiéndolo mucho por aquellos que ante una situación como la actual se la cogen con papel de fumar con el como "todos son iguales" votemos a un grupito que no llena un autobús, y del que desconocemos si juntan dos economistas reconocidos y dos expertos en política exterior, que puedan regir este país que no es pequeño, en este trance, a los mercados les tiene sin cuidado si uno se hace trajes gratis o el otro enchufa a su familia al presupuesto público, pero si tienen algo claro, que en estos momentos sobra cualquier gobierno socialista y el nuestro mucho más.
12 .- Por otra parte, salvo estrategias secretas u otras raciones extra de QE si hay acuerdo entre republicanos y demócratas, algo que parece lógico y si no fuera así habría que pensar en gato encerrado, parece que USA pudiera ir a un default; aunque no parece menos claro que serían ellos los que escogerían la forma, el tiempo y el modo hasta para obtener ¡Quien sabe! hasta ventajas.
Si los grandes inversores en deuda pública yanqui tampoco tienen claro lo que va a ocurrir al otro lado del Atlántico, ¿Como nos afecta a nosotros?.
Dicho en cristiano, se poco, pero cada día que pasa, cuanto más leo y pienso menos claras tengo las ideas. Es como cuando un rebaño de animales ni puede ver acercarse al depredador, ni de que lado llega o si será una manada de leonas o una simple pareja de guepardos, pero presiente que se los van a comer y no saben hacia donde escapar hasta que es tarde.
Este otoño va a ser de aupa
11 .- #9 Gracias a vd. por su respuesta.
Aunque lo de Grecia ya no creo que deje dudas a nadie, que es solo cuestión de muy poco tiempo y que la solución será reestructurar su deuda con quitas, recortes, ampliación de plazos y otras cosas que no tengo conocimiento para ver con claridad, se que cuanto más tarde se haga es peor, pero al mismo tiempo me pregunto:
Cuando esa reestructuración de la deuda griega se produzca, ¿Cuál será la reacción de los mercados?
Si se hace con un criterio claro de apoyo a la estabilidad de la UE a la par que asumir pérdidas por todos, entidades públicas y privadas de la UE, ¿Podría servir de cortafuego que impidiera la extensión de la desconfianza respecto a su capacidad de control y solvencia de la zona euro?, ¿O sería un indicador para esos inversores de que, en el mejor de los casos, van a perder importantes cantidades de su dinero en deuda en todos los países del euro ahora en la cuerda floja y, en consonancia con ello, el CDS sería más alto y la prima de riesgo también se incrementaría?.
¿Que creen vds. al respecto?