Después de la tempestad viene la calma, y tras el escándalo cinegético del Rey el propósito de enmienda. Sus disculpas públicas han zanjado una semana de despropósitos de la familia real, que en siete días ha hecho más por el advenimiento de la III República de lo que hicieron Niceto Alcalá Zamora y Manuel Azaña por la Segunda. Pasados los días, lo ocurrido merece algunas reflexiones:
1) Si don Juan Carlos no se hubiese roto la cadera su viaje de placer a Botsuana no habría trascendido, y ya se saben que ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Se habría disculpado el monarca en un arrebato de mala conciencia por disfrutar de un viaje de lujo cuando a los ciudadanos se les recortan derechos y se le exigen sacrificios sin fin? Seguro que no. Habría continuado con sus safaris como venía haciendo desde hace años. Las fotos del Rey publicadas estos días en la prensa, escopeta en ristre junto a la pieza abatida, fueron tomadas hace años, prueba de que el “safari de la cadera” no era una excepción, sino la regla.
2) El safari era “gratis total” para el monarca. Lo pagaba un empresario saudí, y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si, aunque sea solo por decoro, el jefe del Estado puede aceptar favores que siembran dudas sobre posibles contrapartidas inconfesables. La Corte ha sido siempre lugar de aduladores interesados.
3) Las aficiones del Rey cuestan mucho dinero, y convendría que el Gobierno explicara por qué ha recortado solo un 2% el presupuesto de la Casa Real cuando ha aplicado un ajuste del 17% a los presupuestos ministeriales, ha incrementado el IRPF a los trabajadores, y los jubilados van a tener que pagar por los medicamentos. Además, carece de lógica que sea la única institución del Estado que no tendrá que someterse a la Ley de Transparencia para que los ciudadanos sepan en qué se gasta el dinero de los impuestos que pagan.
4) El viaje ha dejado claro que la crisis económica no le quita el sueño al Rey, y traslada a la ciudadanía la imagen de una monarquía decimonónica que confunde a los ciudadanos con vasallos. La familia real ha demostrado que vive en un mundo de cuento, muy alejada de la realidad y las preocupaciones del resto de humanos.
5) ¿Qué pueden pensar a partir de ahora los ciudadanos cuando escuchen al monarca decir que le quita el sueño el paro juvenil, o les reclame esfuerzo y sacrificio para salir de la crisis? Que miente; que sus palabras son pura carcasa, discursos escritos por otros que se limita a leer pero no está obligado a creer.
6) ¿Habría resultado tan escandaloso el viaje si se hubiera producido en un momento de bonanza económica? Probablemente no. Habría generado rechazo entre quienes no entienden que matar animales salvajes sea una diversión, ni que se paguen cantidades millonarias por ello.
7) El Gobierno ha dicho que conocía el viaje de don Juan Carlos. No sé si es verdad o una defensa institucional del monarca, pero si realmente estaba al tanto el propio presidente debería haberle disuadido de su conveniencia con la que está cayendo. Como debía haberlo hecho también el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, entre cuyas obligaciones está la de cuidar el andamiaje de la institución si no quiere que se derrumbe.
8) Se es Rey durante las 24 horas del día, todos los días del año. El monarca no se puede quitar la corona a conveniencia para desaparecer sin más. Ser Rey otorga muchos privilegios, pero tiene también servidumbres, y una de ellas es que todas sus actividades han de ser públicas.
9) El monarca tiene el mismo derecho a la intimidad que cualquier ciudadano, con la única excepción de que sus actos privados no interfieran en su actividad pública ni en la imagen de la institución que representa. La vida sentimental de don Juan Carlos ha trascendido la esfera privada, y no precisamente para enaltecer su figura.
10) La familia real debe meditar sobre el penoso espectáculo de esta semana. El Rey en paradero desconocido pese a que uno de sus nietos era intervenido a consecuencia de un disparo accidental en un pie; la Reina de vacaciones con su familia en Grecia, que no interrumpió cuando trascendió el accidente de su marido, al que visitó a su vuelta durante quince escasos minutos; la infanta Elena diciendo a los medios que no se había enterado de las críticas a su padre porque estaba trabajando, y el matrimonio Urdangarín desaparecido en Washington para tapar la vergüenza de una imputación por corrupción.
El Rey ha reconocido que se equivocó. También lo hizo su abuelo, Alfonso XIII, camino del exilio: “Un Rey puede equivocarse –dijo-, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia”. De ahora en adelante convendría que no fuese tan campechano.
Hasta el próximo fin de semana.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
119jos 23/04/2012 | 10:37
#115 y que narices me importa lo de Corina, lo importante es que tengamos un Jefe de Estado, que cuando unos traidores quieran imponernos una dictadura, tenga los rehechos que tuvo el Rey para que no la tuvieramos, lo demas, es simplemente un pais de chusmerio que prefiere que le engañen como cuando se hundió el imperio romano, con circo a todas horas.
118ciudadanomedio 22/04/2012 | 21:51
#100 Boswell, si te gustan los aceites, de Oleo Estepa hay uno que se llama 1866 espectacular y uno de una cooperativa sevillana Pericom de 0.1º absolutamente magnifico, para mayonesas el mejor.
Y el aceite no es como el vino el de oliva a 2-3 euros los de calidad a 8-12 euros, con los vinagres y los pimentones pasa lo mismo, se puede uno dar un lujo por bastante menos que un euro en una ensalada.
Saludos.
117extrafolario 22/04/2012 | 21:03
De abdicación nada, eso sería continuar sin poder decidir si queremos ser ciudadanos o vasallos, tal como dice el árticulo.
Referendum monarquía-república ya, y si el resultado es el que debería ser con mucho gusto le pagaremos a S.M. el pasaje en un crucero desde Cartagena.
116Delazarza 22/04/2012 | 20:27
El fariseísmo cada día toma más fuerza y la masa cada día más indefensa, “como muchos pretenden”
Por una vez, estoy de acuerdo con Cayo Lara, cuando el pasado día 19 afirmó: "Hay mucha gente trabajando para que el Rey abdique".
-El pasado martes, “Desde Londres”, publicaba en esta diario un artículo, esclarecedor, en el que en uno de sus párrafos finales decía:
“Sabemos [o deberíamos] que esta no es una crisis económica sino una crisis destinada a cambiar el modelo de sociedad y de relaciones de trabajo que ha existido en las últimas décadas en Europa. Una crisis para mantener a la población en la servidumbre”.
Y la posible abdicación tan solo sería un pasito más en ese cambio, que nadie, excepto el autor que cito, se atreve a mencionar.
Los cambios habidos en Grecia, Italia, en la propia presidencia del CEE, la “primavera árabe” con el derrocamiento del hasta hace poco tiempo “amigo” Gadafi, miembro su gobierno del Comité de Derechos Humanos de la ONU, para mí no son casuales
Una vez más, somos campo de experimentación.
El Jefe de Estado, se ha equivocado. No creo que sea el momento de que abdique
Como republicano, le mandaría al paro indefinido junto a toda su familia
115Gregorio_Heces_Baba 22/04/2012 | 18:48
Lo que mas me asquea de todo esto es que continua la ferrea censura alrededor de esta familia, este fin de semana me he asomado a dos programas de telecinco, y se han llevado un cuidado exquisito de no nombrar a Corinna Larssen. Lo que delata entre otras cosas la concepción de la ciudadania que tienen. Gracias a medios como este los librepensantes todavia tenemos un espacio de opinión. Pero honestamente no confio que dure demasiado. Espero equivocarme.