Jueves, 17 de enero de 2013

A este paso nos dejan en pelotas

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Una de las primeras medidas del Gobierno que no iba a subir los impuestos ha sido meter la mano en nuestras nóminas con un incremento del IRPF para recaudar más. El objetivo no es dar más y mejores servicios públicos, sino tapar los agujeros que ha generado la mala gestión de los recursos del Estado. Una manera rápida y cómoda de ingresar más dinero sin molestar a los empresarios. El programa electoral del PP decía literalmente así: “menos impuestos no significa menos recaudación, sino liberalización de recursos a disposición de las familias y empresas que pongan en marcha de nuevo el motor de la economía”.

El presidente Mariano Rajoy, que prometió decir siempre la verdad y llamar al pan, pan, y al vino, vino, ha tardado una semana en pasarse por el forro una de sus principales promesas electorales. Todavía no ha dicho ni pío, pero la medida es tan grave que está obligado a explicarnos por qué su primera decisión ha sido bajar el sueldo a los trabajadores y, en cambio, tiene previsto bajar el impuesto de sociedades, que solo pagan las que tienen beneficios.

Vamos a perder más poder adquisitivo, porque a la moderación-congelación salarial y el incremento del IRPF se suma el 2,9% de inflación a noviembre de 2010. Y estoy dispuesto a apostar con ustedes que la inminente reforma laboral (la madre de todas las reformas) va a recoger el “descuelgue” de las empresas de los convenios colectivos firmados con los representantes de los trabajadores, para que el empresario que haya pactado una subida salarial pueda hacerles un corte de mangas si ve el horizonte negro.

Si perdemos poder adquisitivo ¿cómo se va a incrementar el gasto de las familias para reactivar la economía? Si, además, el miedo a perder el empleo se ha instalado en el mundo laboral y retrae aún más el gasto, el resultado es en una crisis de consumo cuyos primeros perjudicados serán las empresas, que no venderán sus productos.

El dilema es si fue antes el huevo o la gallina. El Gobierno defiende que dejando a los trabajadores a los pies de los empresarios (con contratos a la medida de sus intereses y despidos más baratos y subvencionados) éstos generarán más empleo, pero la realidad es que tantas facilidades solo favorecen la rotación de trabajadores: las empresas despiden a los más caros (los que acumulan subidas salariales de muchos años y antigüedad) para contratar a otros más baratos y con menos derechos. Si el empleo es precario y los salarios de miseria, el consumo se estanca. Menos el de los ricos; porque no duden de que la miseria de muchos es la base de la opulencia de unos pocos.

Los empleados públicos salen perdiendo aún más, porque al incremento del IRPF y la inflación van a sumar más horas de trabajo por el mismo salario y, además, tendrán que asumir las tareas que ahora realizan los interinos, que irán a la calle cuando les venzan los contratos (más paro). El Ejecutivo llama “congelación” a lo que es un tijeretazo a los salarios en toda regla.

Algunos de ustedes, queridos lectores, me van a venir con la cantinela de que los empleados públicos no dan un palo al agua y tendrían que bajarles el sueldo aún más. Piensen que son ellos quienes les atienden en la consulta de su ambulatorio, de la que salen ustedes muy enfadados porque despachan sus dolencias en un pis pas. Para atender mejor a los pacientes hace falta más tiempo, y o reducimos el número de enfermos que deben atender cada día, o contratamos más médicos, que es lo deseable. Y lo mismo les digo para la educación pública que tanto denuestan algunos por su falta de calidad. Si el Gobierno recorta los gastos los servicios que presta a los ciudadanos serán peores, por mucho que intenten convencernos de que eso no va a pasar porque se “optimizan” los recursos. Ja.

Me gustaría saber qué piensan los votantes del PP de este atraco a las nóminas, si les parece bien y si aplauden lo que antes criticaban. Como tengo la certeza de que entre los lectores de esta columna hay algunos, les agradecería dejen constancia de sus opiniones a pie de texto. Yo estoy convencido de que los prosélitos que aplauden todo lo que hace su partido justificarán a Rajoy y dirán que él no quería, pero que la desastrosa situación del país (culpa de Zapatero) ha hecho inevitable tomar una decisión tan dolorosa.

Los que piensan esto se subirían por las paredes si la decisión la hubiese tomado un Gobierno del PSOE, como hacen ahora los incondicionales socialistas (travestidos de socialdemócratas), que parecen haber olvidado que el anterior Ejecutivo llevó a cabo el mayor recorte de derechos laborales de toda la democracia. Entre unos y otros nos están dejando en pelotas.

Los prosélitos no me interesan. Carecen de criterio propio (se sienten cómodos formando parte del rebaño) y su argumento (tienen solo uno) se reduce a “los míos son cojonudos y los otros unos cabrones”. Prefiero a quienes, al margen de siglas, exigen explicaciones de por qué se toman unas medidas y no otras; reclaman responsabilidades a quienes nos han metido en la crisis; se niegan a aceptar sin más lo diga tal o cual político y, sobre todo, no están dispuestas a resignarse porque otros digan que tienen que hacerlo.

Las apelaciones del Gobierno al sacrificio de quienes menos tienen son obscenas. Los trabajadores se tienen que apretar el cinturón, y esta semana hemos conocido que el banquero Rodrigo Rato, presidente de Bankia, cobró el año pasado 2,3 millones de euros pese a que su entidad fue la que más dinero público recibió. Nómina a la que suma una pensión vitalicia de 58.400 euros anuales por haber sido durante tres años (2004-2007) presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y no enterarse de la crisis financiera que se nos venía encima. Un ejemplo más: Christine Lagarde, la actual responsable del FMI, cobra cerca de 400.000 euros anuales ¡libres de impuestos! por, entre otras cosas, exigir contención salarial.  

La realidad es tan impúdica que los ciudadanos no podemos caer en la resignación, ni decir que “la política no nos interesa”, porque nosotros sí le interesamos a los política y los políticos, que no dejan de tomar decisiones sobre nuestras vidas. Nuestro futuro y el de nuestros hijos depende de lo que otros deciden por nosotros, que les hemos dado nuestro voto a cambio de promesas que luego incumplen en un ejercicio de desprecio hacia el ciudadano de a pie que no debemos tolerar.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho que los recortes aprobados hasta ahora son “el inicio del inicio” de los que están por venir. Si es así, y no tengo dudas, tendremos que aguantarnos el miedo por el futuro incierto, porque siempre es mejor luchar por él que esperar a que otros nos lo den hecho. No se resignen, no se dejen llevar por el derrotismo, no se den por vencidos sin presentar antes batalla. Es el momento de recuperar el espíritu del 15M como expresión del malestar ciudadano hacia una manera de hacer política que carga en los más débiles las consecuencias de la codicia desmesurada de quienes teniendo mucho quieren tener aún más. Tendremos que pelear por nuestros derechos, y no se me ocurre otro sitio mejor que la calle.

Hasta el próximo sábado.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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155piofoncillas 09/01/2012 | 17:17

#152

Permítame discrepar.

Muchas veces, las más, lo urgente nos hace olvidar lo esencial.

La Autonomía, como su propio nombre indica, supone la adopción de decisiones, sin consulta, ni supervisión, y "meter en cintura" puede hacerse cuando hay una dependencia jerárquica y funcional, pero cuando lo que existe es Autonomía, son términos contradictorios.

El problema, especialmente de Maricomplejines, es que no quiere ni oír hablar de un cambio de modelo de Estado [totalmente imprescindible], que exigiría eliminar las Autonomías, por cuanto su existencia impide una política económica unitaria [precisamente la Autonomía radica en que cada cual haga mangas y capirotes sin preguntar]. Obviamente, cualquier modificación Constitucional debería conllevar la supresión de la Monarquía, del Senado, y de algunas Instituciones más.

Pero no lo espere, al menos por ahora.

No con este gobierno de "mas de lo mismo", que se limitará a masacrar a los débiles, en lugar de afrontar los problemas, y poner parches, como hizo el anterior, y a esperar un milagro.

La situación es grave, el gobierno inexistente, y las ganas de solucionarlo nulas.

La esperanza, ha tiempo que emigró.....

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154moregons 08/01/2012 | 23:08

Leyendo su articulo, me ha venido in mente "los cuatro jinetes del Apocalipsis" que los situo con los cuatro años de gobierno, Ya estamos haciendo las maletas en busca de trabajo en el extranjero, y vaticino que dentro este periodo de gobierno, espaÑa, que irá a la cabeza de emigración y el primer jinete traerá la miseria, el segundo el hambre, el tercero la peste, y el cuarto la muerte.

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153Hor-Chata 08/01/2012 | 21:37

#123 ¿Lo suyo es una amenaza?
Por mi puede quedarse con su coto privado TAXCO, que no se me ha perdido nada en él.
Da risa esa pretensión de autoridad apoyada en la antigüedad el número de estrellas o el de posts. Se puede ser veterano y zote al mismo tiempo aunque con ello no quiero decir que sea su caso.
Hágame caso, las mayúsculas resultan agresivas y desagradables, descalifican las críticas de quien las usa indiscriminadamente a no ser que pretenda que es plausible el aplastar al otro contertulio usando las mayúsculas de la manera que lo hace.
Lo mismo digo de las enfáticas negritas.

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152ANDROMACO 08/01/2012 | 15:41

Seamos serios, cuando se tiene un déficit público de 89.000 millones de euros, una deuda externa neta que roza el 100%, , y una deuda de los agentes económicos [no financieros] del 270% del PIB, lo que nos hace ser dependientes totalmente de los mercados financieros para renegociar nuestra deuda y que las Administraciones Públicas sigan endeudándose, lo que se ha hecho hasta ahora por el Gobierno es muy poco y queda muchísimo más por hacer.

Habrá que tomar muchas medidas de más impuestos y reducción de gastos, laborales, competitividad y meter en cintura a las Autonomías y Ayuntamientos , que es un área virgen y de la hoy por hoy mutis por el forro.

La demanda interna puede estar el año que viene entre el -3% y -3,5%, compensada por el sector externo.

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151Clapton 08/01/2012 | 13:56

Pusieron de ministro al alcalde insostenible y en 24 horas habían subido el IBI. Repetir los mismos actos esperando resultados diferentes es una de las definiciones de la locura. Y en lugar de rendir cuentas y asumir responsabilidades, nos condecoramos los unos a los otros. Para vomitar.

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