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Verano del 71: la gran redada contra el ambiente gay de Torremolinos

BIOGRAFÍA

Agustín Rivera nació a tres kilómetros del Mediterráneo, frente al estadio de La Rosaleda. Cosecha malagueña del 72. Empezó a croniquear en el periódico del triangulito (Diario 16). Trabajó doce años en la esfera verde (El Mundo). Enviado especial a 15 países de cuatro continentes (aún le faltan Oceanía y la Antártida). Vivió en dos archipiélagos (el balear y el japonés). Le dio por publicar un libro de cine (El Viaje de los Ingleses: rodando con Antonio Banderas) y crear un blog con su nombre. Desde enero de 2009 escribe en El Confidencial. También es profesor asociado de Periodismo en la Universidad de Málaga. Le encanta el reporterismo y la tinta, también de verano. www.agustinrivera.com

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Agustín Rivera.-  24/08/2011

Torremolinos fue lo más moderno, chic y osado de la sociedad española de los sesenta. Su noche era la más loca del Mediterráneo. Los jóvenes europeos de 20 años viajaban en autostop buscando en el pueblecito de pescadores un oasis de libertad que coqueteaba con el libertinaje.

En apenas 14 kilómetros se pasaba de una ciudad en aquel momento muy provinciana y cerrada (Málaga capital) al ambiente más relajado y frenesí del Franquismo, donde te podías encontrar a Brigitte Bardot paseando descalza por la calle San Miguel. Aquel Torremolinos sin límites lo permitió la dictadura hasta el 24 de junio de 1971, la fecha conocida como la gran redada. Dicen que desde ese momento ya nada volvió a ser igual…

Hace cuarenta años la Policía entró en el pasaje de Begoña, epicentro del ambiente gay de Torremolinos. Se cerraron los bares nocturnos Evans y Noe. También se clausuró la sala de fiestas Caramela. “La decisión del Gobierno Civil está motivada en las reiteradas infracciones a la normativa en vigor referente a la moralidad pública y buenas costumbres”, publicó el diario Sur en la página 2 de su edición del 25 de junio de 1971.

El gobernador civil de Málaga, Víctor Arroyo, ordenó la detención de 139 personas. Los homosexuales extranjeros fueron expulsados del país. Y la noticia saltó incluso a la edición del Sunday Times del 29 de junio: Tourists held in nightclub raids in Spain. También a la portada del semanario alemán Der Spiegel.

En el programa Bajo el sol de Torremolinos que emitió TVE a principios de este verano no sólo se radiografía ese Torremolinos homosexual sino que relata cómo en aquel territorio turístico intentaban triunfar grupos de músicos imberbes que imitaban a The Beatles como Los Íberos, Los Kramp’s o Los Adam’s. Había más, mucho más. Alfredo Landa y José Luis López Vázquez no perdían el tiempo y ligaban con las suecas (Amor a la española); y el mar, sexo y sol (sea, sex and sun) brillaba en los apartamentos (con piscina y a pocos metros de la playa) de La Colina y Playamar.

En la sala Barbarela ese mismo 25 de junio Joan Manuel Serrat da su última actuación antes de su gira por América. ¿El precio? 200 pesetas. Puerto Banús, inaugurado un año antes, estaba como loco por vender villas a 600.000 pesetas la unidad y se anunciaba toda página: “Los encantos del mar con el lujo de nuestro tiempo. Hemos reproducido con toda la carga típica y evocativa del mar, sus hombres y sus quehaceres, un delicioso “Pueblo Marinero”. Allí le brindamos el disfrute de una vida tranquila, social, grata y agradable”.

Símbolo del final de una época

El verano de 1971 se marca como “el símbolo del final de una época y el principio de otra”, apunta el historiador Carlos Blanco Cabrera, autor de la web aqueltorremolinos. El pasaje Begoña fue el chivo expiatorio que necesitaba el franquismo para “poner orden” en Torremolinos. En la prensa local se sucedían, desde un par de años antes, las críticas a unas prácticas consideradas “indecentes y depravadas”. Y apuntaban: “Hay que eliminar [el pasaje] o dejarlo por imposible”.

Los lectores tildaban la zona de “Sodoma y Gomorra”. Y se alegraban de la actuación policial: “Un problema solucionado”. También apuntaban que la gran redada no podía quedar así: “Mucho es lo que se ha hecho en Torremolinos y mucho lo que falta por hacer. La veda a melenudos se abrió y las licencias a vendedores de flores y fotógrafos se restringieron”.

Hoy Torremolinos es uno de los destinos favoritos del turismo gay. Entre sus grandes valedores sobresale Javier Checa, el gay del mambo de Torremolinos, que organiza exposiciones y hasta montó un hotel -ya desaparecido- para homosexuales. En ese junio de 1971 se liquidó una etapa. Los negocios están cerrados, casi todos se venden o alquilan en Begoña, un pasaje convertido en apenas un recuerdo en la memoria de la libertad sexual entonces oficialmente prohibida.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 3 COMENTARIOS

3 .- Ay Agustín, un poquito jur jur juuur ¿no?

Incienso

24/08/2011, 15:34 h.

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2 .- ¡Que felices años! ¿No podrían hacer una redada por Chueca?

elguro

24/08/2011, 14:40 h.

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1 .- Torremolinos sigue siendo el referente gay de la Costa del Sol. Es cierto que el Pasaje Begoña está de capa caída, la verdad es que era bastante feo en cuanto a la construcción, pero se han abierto otros más lujosos. Para la Feria de San Miguel, el círculo gay va a celebrar un concurso del pene más hermoso[ palabras textuales del anuncio] y los patrocinadores han manifestado que ya hay muchos participantes. Y en cuanto al turismo, sigue habiendo mucho y desde hace cinco o seía años se percibe que es turismo de más calidad por lo que la calle de San Miguel está llena de turistas y de tiendas.

soledad0

24/08/2011, 14:04 h.

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