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El reino de los partidos y los partidos del reino

BIOGRAFÍA

Aseguran que soy diputada, pero yo digo que trabajo como diputada nacional de UPyD.Soy ensayista de vocación y periodista de profesión, aunque cada día tiene su afán y ahora mi prioridad es representar a los ciudadanos. Concibo esta columna como parte de esa triple calificación, si es que Standard&Poor’s no me la rebaja. He publicado varios libros, he trabajado para una larga lista de medios de comunicación y hasta he recibido algún premio. Mi biografía exhaustiva, en www.irenelozano.com y mis gorjeos, en @lozanoirene.

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Irene Lozano.-  05/01/2012

Además de llevarse los empleos y los ahorros, la crisis está arramplando con la legitimidad de muchas instituciones, como los partidos políticos. La última en verse afectada por este fenómeno ha sido la Corona, aunque la coincidencia en los informativos de las imágenes del imputado Urdangarín, el investigado Blanco y el juzgado Camps, ha permitido ver la importancia de la reacción institucional: la incuria de los partidos irrita; la reacción de la Monarquía gratifica. Se podrá decir que apartar a Urdangarín de los actos oficiales no basta y, desde luego, la transparencia en las cuentas de la Casa Real sigue siendo mejorable, pero no se puede pasar por alto el significado político de ambos actos.

El Rey se ha percatado de que la implicación de su yerno en un caso de corrupción merma la legitimidad de la institución. Y este reconocimiento de algo tan obvio constituye un paso que los partidos no se atreven a dar. Aquejados de una crisis de legitimidad aun mayor, cuando han tenido a sospechosos de corrupción en sus filas, lejos de aislarlos como a apestados, los han amparado, los han llevado en sus listas, les han pagado los abogados. En los peores casos, no han dudado en arremeter contra los medios, la Policía o los jueces que los investigaban, como si en el marasmo de un desprestigio general de las instituciones pudieran salvarse ellos.

Los grandes partidos, instalados en el despótico “después de mí el diluvio”, se contentan con invocar el fantasma del fascismo para acallar a sus críticos. Se consideran tan imprescindibles que han olvidado la necesidad de todo poder de buscar su legitimación, es decir, de “obtener obediencia sin recurrir a la coacción”

Se podrá sostener que el intento del Rey de contrarrestar la corrupción en su Casa resulta insuficiente, pero al menos ha mostrado ser consciente de la necesidad de re-legitimarse. La paradoja estriba en que, desde el punto de vista de los valores democráticos (no de la legalidad), la Monarquía, como institución hereditaria, no sujeta a la elección ni al mérito, goza a priori de menor legitimidad que los partidos, en cuyos representantes cobra cuerpo la idea misma de democracia. Ese pecado original parece estimular en la Monarquía una reacción mucho más democrática. El Rey sabe que cualquier error sirve de argumento a los partidarios de la República, mientras que los partidos se comportan como si su originario marchamo democrático les otorgara un plus de indulgencia ciudadana respecto a sus arbitrariedades. Cuentan con la indiscutible legitimidad del voto, pero temo que no se hayan dado cuenta de que, si bien las urnas otorgan la representatividad, en estos momentos no bastan para re-legitimar a los partidos como un todo, como sistema.

Es como si se hubieran vuelto las tornas del Antiguo Régimen. Desde hace 200 años, cuando se dejó de atribuir la legitimidad de los monarcas al designio divino, los reyes europeos se han visto obligados a desempeñar una función social útil para garantizar su supervivencia. Así se lo recordaron las Cortes a Fernando VII cuando en 1820 juró la Constitución: “Volviendo V.M. sus derechos al pueblo, ha legitimado los suyos”. Exactamente lo mismo hizo Juan Carlos I en la Transición.

Los grandes partidos, instalados en el despótico “después de mí el diluvio”, se contentan con invocar el fantasma del fascismo para acallar a sus críticos. Se consideran tan imprescindibles que han olvidado la necesidad de todo poder de buscar su legitimación, es decir, de “obtener obediencia sin recurrir a la coacción”, por emplear las palabras de Max Weber. La legitimación automática ya no funciona y si insisten en el célebre “Yo o el caos”, puede llegar el momento en que la gente conteste: el caos. Lo malo es que si eso ocurriera, no rodarían sus cabezas, sino las nuestras. Mientras las cúpulas se lo piensan, urge que los ciudadanos ocupen pacíficamente los partidos y los conviertan en verdaderos “cauces de participación democrática”, como manda la Constitución. No se me ocurre otra forma de devolverles la legitimidad perdida.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 24 COMENTARIOS

24 .- Otra periodista que pone el cazo cada mes. ¿No le da vergüenza escribir tanta tontería a favor de este dictador sistema?. Lo del rey comisionista, que ha robado a costa de la marca España lo que no está en los escritos ¿gratifica?. Este caradura que no tiene ninguna vergüenza porque no la llegó ni a conocer se atreve a decir en su esperpéntico mensaje navideño que "la Justicia es igual para todos". Claro, por eso su figura es inviolable, intocable, lo dice nuestra perversa y fascista-franquista Constitución. Tiene usted bastante descaro y nada de estómago. Lo que hay que leer..

Fran Torres

05/01/2012, 19:25 h.

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23 .- La verdad es que le he visto artículos mejores. Habla sobre cosas obvias: El rey reina, pero no gobierna.

De ahí que el rey tenga que presentarse amable y necesario ante sus subditos, pues no tiene el recurso al decreto ley que tienen los polícos para hacerse amar y respetar.

De todos modos, también influye el hecho de que el rey tenga algo de mundo y algo de memoria [cosa de la que la panda de golfos que nos gobiernan o gobernaron carecen] y eso le lleve a actuar así.

cazador_entre_cascabeles

05/01/2012, 18:04 h.

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22 .- Estimada Irene, aquí en Hispanistán no están legitimados ni el Rey ni nuestros políticos [usted incluida], por que ninguno vine de la votación directa de los ciudadanos, así que déjese de monsergas al llamar DEMOCRÁTICO a un estado CLEPTOCRÁTICO como el que sufrimos, solo cuando los ciudadanos eligen libremente al jefe de estado, por votación directa, y a sus representantes políticos [Diputados] por el mismo medio, siendo el tercer poder [judicial] elegido también por votación directa de los integrantes de la carrera podremos emplear la palabra DEMOCRACIA, lo demás son inventos pseudo-democráticos inventados para dar legalidad, que no legitimar, el sistema y para ROBAR a los ciudadanos su DERECHO a elegir a sus representantes....y de camino ROBARLES la cartera con la ayuda inestimable de los OLIGARCAS del reino.
¿Recuerda lo que cantaban los "indignados"?..."lo llaman DEMOCRACIA y no lo es..", pues si señora, están en lo cierto, esto que nos permiten tener aquí NO ES DEMOCRACIA.
Explíquele esto a su jefa de filas, la Sra. Rosa Diez, que aquí ya somos legión los que no nos chupamos el dedo.

makoky

05/01/2012, 14:47 h.

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21 .- Buenas tardes.

Los partidos políticos son necesarios en democracia. Pero eso no quiere decir que tengan el monopolio de la representación y que partidos no democráticos, donde decide una oligarquía partidista, secuestren la voluntad popular y saqueen al Estado. Estas dos cosas son las que a mi entender pasan en España.

Esto se podría arreglar de forma sencilla pero las partidos no se dejan:

1] Reforma de La ley electoral que conlleve: Distritos uninominales , un diputado por distrito y elecciones separadas de los dos poderes politicos del Estado, es decir en una votación se elige al jefe del Poder ejecutivo y en otra difirente al poder Legislativo.

2] Separación de los tres poderes del estado en origen. Además de el jefe del Gobierno y del Congreso [ dos poderes]] también el judicial

3] Desaparición de las subvenciones a partidos políticos , sindicatos y organizaciones empresariales. Que las mantengan sus afiliados.

Estas tres cosas se pueden hacer con una monarquía o una república. Con una monarquía creo que nunca se ensayo nunca.

cyrano41

05/01/2012, 14:30 h.

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20 .- # 19.sigue.
el contrapunto lo conoce muy bien la sra. diputada.

teniamos a zapatero-rubalcaba-chacon y blanco.

ahora tenemos a rubalcaba-chacon, el blanco de diputado regular y al exministro amigo de rubalcaba de diputado por Zamora en proceso de reorganizar el PPSOE.

los ciudadanos nada.
el tejemaneje y el mejunje a cargo de los mismos.

Diputada ... hagale el cuento a su jefe Rosa, por si no
sabe nada de esto.

don lucio

05/01/2012, 14:18 h.

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