publicidad

ElConfidencial.com > Opinión > Notebook

El abuso expropiatorio del "gentil monstruo de Bruselas"

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

José Antonio Zarzalejos.-  11/02/2012

Luis de Guindos, después de la no por necesaria menos impactante reforma laboral, debería promover de inmediato una radical reforma del aparato burocrático-político-funcionarial de lo que Hans Magnus Enzensberger denomina en su último libro (enero 2011. Editorial Anagrama) El gentil monstruo de Bruselas o Europa tutelada. Así se titula el ensayo -breve, ácido e irónico-, del escritor alemán (Baviera 1929) que denuncia la doble moral de exigir a las sociedades de los Estados miembros de la UE ajustes y sacrificios, mientras la estructura de la Unión se convierte en monstruosamente tentacular hasta el punto de desconocer cabalmente el coste de su sostenimiento.

El autor constata que la UE cada año subvenciona a la emisora Euronews con cinco millones de euros y “con otros seis a la poco conocida red de radiodifusión Euranet.” Además, dice, el Parlamento Europeo se “concede el lujo de manejar un canal de TV propio llamado Europarltv, por el cual está dispuesto a desembolsar diez millones pese a su muy reducida audiencia”. A ese conglomerado, Enzensberger lo denomina “prensa palaciega” (página 13).  Más datos: los directores generales del grupo salarial más alto ganan casi el doble que los funcionarios equiparables en Alemania y el 10% están libres de impuestos, lo mismo que sus dietas y complementos; se pueden jubilar a los 63 años y a los 55 acogerse a la jubilación anticipada (página 24). Es difícil precisar, dice el ensayista, “cuánto nos cuestan nuestros empleados en Bruselas, Estrasburgo o Luxemburgo”. Su número exacto tampoco se conoce, aunque la cifra oscila entre los 15.000 y los 40.000, aunque se sabe que los gastos administrativos de la UE están en el 6% del presupuesto global, esto es, 8.200 millones de euros. Algunos estiman que el aparato bruselense cuenta tanto como todo el presupuesto de la ciudad de Viena, o sea, muy por encima de los 10.000 millones (página 25).

Ese aparato se justifica -siguiendo el relato cortante de Enzensberger- en una voracidad regulatoria extraordinaria extendiendo sus competencias cada vez sobre más materias: mercado común, política económica, sanitaria, industrial, regional, educativa, de pensiones, el clima, la energía, la investigación, la inmigración, el derecho civil, penal, procesal… llegando a regular la curvatura de los pepinos (sic) para ser comercializados, reglamentando todo lo relativo a los plátanos y ¡hasta la dimensión mínima de los condones!(página 29). Para que nada falte, la UE ha dictado hasta un “Reglamento nº 244/2009 en lo relativo a los requisitos de diseño ecológico para lámparas de uso doméstico no direccionales”. Para atender a tanta diarrea normativa, la UE tiene decenas de esotéricos organismos atrincherados en acrónimos indescifrables. Es casi imposible saber cuántas direcciones generales y agencias existen en Bruselas, pero Enzesberger cree que al menos son 36 “y otras que se encuentran en fase de creación”. Una agencia se lleva, dice nuestro autor, la palma: la OSHA, organismo que se encarga de la seguridad y salud en el trabajo y que “pese a no tener más que 64 empleados cuenta con 84 consejeros”. Lo cual no les parece excesivo a los eurócratas: el presidente del Parlamento cuenta con 14 vicepresidentes para “ayudarle” en sus funciones (páginas 37 y siguientes).

Esta reflexión se identifica con la de muchos ciudadanos españoles que, entre dispuestos y resignados a asumir sacrificios para salir de la crisis, tienen derecho a reclamar que la austeridad, el ajuste y la decencia lleguen también a ese “monstruo” bruselense que no predica con el ejemplo

La burocracia, no faltaría más, requiere soportes. En 2004 la recopilación de normas de la UE se contenía en 85.000 páginas y a día de hoy supera las 150.000. En 2005 el Diario Oficial de la Unión Europea “pesaba ya más de una tonelada”. Todas las directivas -que no emanan siempre ni principalmente del Parlamento sino del poder ejecutivo de la UE, es decir, la Comisión- regulan todos los aspectos. Y así lo relata Enzensberger: “Fumamos; comemos demasiadas grasa y azúcares, colgamos crucifijos en las aulas, acaparamos bombillas ilegales; ponemos a secar la ropa al aire libre. ¡Adónde iríamos a parar si pudiéramos decidir nosotros mismos a quién queremos alquilar nuestra vivienda! ¿Es posible que haya desviacionistas que paguen jubilaciones de empresa como les da la gana y que en Madrid o Helsinki quieran implantar un límite de velocidad que diverge de la euronorma?; ¿acaso no es necesario que en todas partes, sin consideración alguna del clima y de la experiencia, se utilicen exactamente los mismos materiales de construcción?; ¿puede quedar al arbitrio de cada país lo que ocurra en sus escuelas y universidades?; ¿quién sino la Comisión ha de disponer cual debe ser la forma de las prótesis dentales o de los inodoros europeos?… tales antojos son absolutamente intolerables. La Unión Europea lo sabe todo mejor que nosotros” (páginas 88 y siguientes).

Estamos ante un monstruo -muy “gentil”, según Enzensberger- que impone, obliga, sanciona (los mercados, el directorio franco-alemán, la Comisión el BC) pero no se aplica la doctrina que preconiza y exige. Lo que ha propiciado que estemos introduciéndonos en una “etapa postdemocrática” respecto de la una Unión Europea que ya se permite suplir gobiernos “políticos” por otros “tecnocráticos” (casos de Grecia e Italia). Sin embargo, y como bien constata el ensayista alemán, “por ahora, poco apunta a que los europeos tiendan a oponerse a su expropiación política. No faltan manifestaciones de descontento, de sabotaje abierto o encubierto, pero en resumidas cuentas el famoso déficit democrático no conduce a la sublevación sino más bien a la indiferencia y al cinismo, al desprecio por la clase política o la depresión colectiva” (página 93).

Creo que esta reflexión de un sólido intelectual se identifica con la de muchos ciudadanos españoles que, entre dispuestos y resignados a asumir sacrificios para salir de la crisis, tienen derecho a reclamar que la austeridad, el ajuste, la solidaridad y la decencia lleguen también a ese “monstruo” bruselense que, inquisitorialmente, no predica con el ejemplo. Y allí debe conocerse el hartazgo por la expropiación abusiva de nuestra voluntad colectiva a que estamos sometidos. Quizás Luis de Guindos, al tiempo que comunica la “agresiva” reforma laboral a las autoridades de la Unión, pueda trasladarle también este estado de opinión que puede provocar convulsiones cuando salgamos de la actual “economía del miedo” en la que estamos encarcelados moral e intelectualmente.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 33 COMENTARIOS

33 .- #27 Sí, pero en Europa están peor que aquí. Aquí en España se celebran elecciones y no se repiten hasta que salga el resultado esperado.

En Europa es la norma.

:_[[

El problema ha sido dotar a nuestros "servidores públicos" de sueldos, coches y privilegios de millonarios. ¿Algún mayordomo podría ejercer de mayordomo correctamente si sus condiciones de vida fueran mucho mejores que las de su señor?

/#En el país de las Naranjas#\

Capablancka, J.T.

15/02/2012, 07:59 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

32 .- #31

No, la UE no es un vecino. somos parte de ella. Y, como parte de ella, la financiamos.

Ayuntamientos, Diputaciones Provinciales, Autonomías, Estado, Unión Europea... todo financiado con nuestros dineros. Por eso pagamos tanto IVA, tanto IRPF, por eso existen impuestos hasta para respirar, obligaciones de todo tipo.

No, Zarza no habla del vecino, habla de otros que chupan de la teta de los impuestos. Y habla del más descontrolado y caro sistema que existe.

Arcano1964

14/02/2012, 10:58 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

31 .-

Sr Zarza,,,,,lea el articulo del editor propietario de LA VOZ DE GALICIA Sr Rey Fdez Latorre y vera lo que le

produce ASCOOOOOOO

y no precisamente en Bruselas.

Es lo que pasa en España.

Sr Zarza,arreglar al vecino es de un ESCAPISMO terrible,como el suyo

el farero

12/02/2012, 18:01 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

30 .- Lo que hay es una falta de información y de objetividad de los periodistas y demás Enzenberger. Por poner un ejemplo: la jubilación anticipada a los 55, que se acaba este año, fue introducida en el nuevo estatuto del 2004, para poder hacer lugar alos nuevos funcionarios de los nuevos 10 países del este. A que suena diferente? Jubilarse a los 63, cuando, antes, era a los 60 y ahora, incluso, se puede trabajar hasta los 67 años, siendo las instituciones europeas las primeras en alargar los años para la jubilación. A que suena diferente?
Cada vez que escucho a los periodista referirse a los temas de la UE y de la Comisión me entra el zarpullido y los obligaría a pasarse 6 meses de práctica en le Comisión para que sepan de que hablan.
Panfletos demagógicos como el del Sr. Ezenberger, que hasta ahora nadie conocía, no ayudana construir europa. Hay muchas cosas por denunciar, que no se hacen bien y habría que corregirlas. La mayoría, motivadas por intereses políticos de los propios Estados miembros. Véase a Tchequía, nomqueriendo ratificar el Tratado de Lisboa!

Fede51

12/02/2012, 16:22 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

29 .- Buenos días, damas y caballeros.

Este artículo explica un problema muy grave e importante.

Puede parecer exagerado, pero en realidad se queda corto. Esta diarrea normativa no responde sólo a un interés personal por justificar un sueldo, sino a otras cuestiones bastante peores.

A la defensa de intereses inconfesables, que benefician a unos pocos y perjudican a la mayoria.

O la construcción de un monstruo tiránico, con apariencia bonachona, que está construyendo un sistema político más antidemocrático que el de la fenecida Unión Soviética.

Por eso, admiro tanto al héroe que dice las verdades a los villanos.

Con ustedes, Nigel Farage

Observen ustedes las caras de los malhechores [uno de ellos, el actual presidente del parlamento].

¡Impagable!

Pepe_Pinto

12/02/2012, 13:26 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

Las más, patrocinado por Aenor los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd