publicidad

ElConfidencial.com > Opinión > Notebook

'La Dama de Hierro' denigra a Thatcher en tiempos de mediocridad política

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

José Antonio Zarzalejos.-  11/01/2012

En la segunda mitad del siglo pasado tres enormes personajes protagonizaron en buena medida el inicio de una nueva era, ya sin guerra fría ni “telón de acero”. El Papa Juan Pablo II, Ronald Reagan, fallecido presidente de los Estados Unidos, y la ex premier británica Margaret Thatcher, líder durante quince años del partido conservador y jefa del Gobierno del Reino Unido entre 1979 y 1990. Las raíces ideológicas del conservadurismo liberal en Europa traen causa del pensamiento y del ejercicio del gobierno británico por la baronesa Thatcher durante once años cruciales. Esperemos que Charles Moore, ex director del Daily Telegraph y columnista ahora del periódico conservador por antonomasia, concluya pronto su ingente obra biográfica de Margaret Thatcher para disponer de una perspectiva completa de su trayectoria política e, incluso, personal y familiar.

Porque si alguien intenta sacar conclusiones mínimamente certeras de la película La Dama de Hierro, protagonizada por una espléndida Meryl Streep, su pretensión será vana. Es una película bien ejecutada en lo técnico pero irritantemente sectaria. Margaret Thatcher es presentada como una anciana enajenada, recluida en su residencia de Chester Square en Londres, que baila como una posesa con sus recuerdos, en un totum revolutum dislocado, con flash back tan constantes como arbitrarios, que nos presentan una auténtica caricatura de una mujer extraordinaria.

De joven, la directora del film Phyllida Lloyd nos cincela a Margaret Roberts –su apellido de soltera- como a una niña zangolotina y acomplejada que se inspira en los discursos conservadores de su padre, un tendero de ultramarinos. Cursi, repelente y con voz desquiciante, la luego primera ministra es representada, ya universitaria, como una excéntrica que provoca la sonrisa conmiserativa de sus compañeros y la murmuración irónica de sus colegas de Gabinete cuando desempeñaba la secretaría de Educación.

Esta película es una más de esos filmes de falsos progresistas que asumen su profesión creativa en la cinematografía para “poner en su sitio” a personajes tan poliédricos, imprescindibles y con capacidad de referencia como la premier británica a la que se le regatean méritos para parecerse a su antecesor Winston Churchill

No se explica cómo Thatcher -apellido de un Denis Thatcher, su marido, que aparece como un personaje fantasmal y desvaído- alcanzó el liderazgo de los tories, cómo se enfrentó y con qué razones a los sindicatos, cómo abordó la colosal crisis económica en Gran Bretaña aquellos años, de qué manera se encaró con el terrorismo del IRA y sentó las bases de su derrota, y sólo apenas se vislumbra su entereza y decisión cuando tomó la determinación de enfrentarse a la dictadura Argentina y recuperar las islas Malvinas para su país enviando a la Armada a una aventura de improbables resultados. Y una omisión clamorosa: ni se menciona que fue Thatcher la que firmó en 1992 el Tratado de Maastricht constitutivo de la Unión Europea con otros once países, dato de esencial importancia en estos momentos.

La película se va en soliloquios de una demente con algunos raptos de lucidez que opacan su grandeza política, la encarnadura de su pensamiento, la estructura de su ingenio como gobernanta y su andamiaje moral para desempeñar el enorme servicio a su país. La interpretación de Meryl Streep envuelve la película en un intimismo complaciente con la anciana pero inclemente con su obra política que es maltratada con retazos mal contados, alterados en secuencias sin ligazón, explicados en caprichos o banalidades de lady Thatcher, hasta componer un cuadro grotesco de la ideóloga del conservatismo británico y, en buena medida, europeo. La película denigra a Thatcher porque es una pura fabulación –su demencia senil, que nadie conoce con certeza (salvo, quizá, Charles Moore)- en tanto que reinventa la historia para arrojarla a la cuneta de lo anecdótico. El colmo es la representación de una premier adusta, déspota y cruel que trata a sus subordinados como a esclavos.

No hace falta mucho ingenio para suponer que esta película es una más de esos filmes de falsos progresistas que asumen su profesión creativa en la cinematografía para “poner en su sitio” a personajes tan poliédricos, imprescindibles y con capacidad de referencia -Thatcher fue una demócrata ejemplar- como la premier británica a la que se le regatean méritos para parecerse -y se le parece-a su antecesor Winston Churchill.

La cinta es denigrante: no sólo hacia el personaje que deja en el espectador la amarga impresión de haber contemplado la vida de una mujer alocada y soberbia; lo es también para lo que significa el conservadurismo que propugna unos valores opuestos a los de la izquierda de entonces y de ahora. Por eso es importante que este biopic no se convierta en canónico. Sólo en ejemplo de un cine técnicamente correcto pero sesgado, injusto, de la factoría del agit-prop de un izquierdismo de salón que sólo promociona la hagiografía de la mediocridad.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 22 COMENTARIOS

22 .- Está visto que no le ha gustado la película.

Sí, no hay nada como una buena película con una gran actriz para hacer pensar que el personaje era un santo o un monstruo. Y que perdure la imagen. Ese es el problema en un mundo analfabeto donde la gente se entera de la existencia de Troya por la película de ese título. Donde las películas de piratas los españoles son malos [malos y malvados o malos y tontos] y los piratas ingleses son los buenos.

Y, en caso de advertir de la desidia a la hora de reflejar la realidad, se recurre a la frase mágica: el cine es arte... y la realidad no ha de estropear una bella obra.

Arcano1964

11/01/2012, 21:26 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

21 .- #1 No tienes ni idea.

pableu

11/01/2012, 17:14 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

20 .- No he visto la película.
Pero esta troika cambió el mundo, Thatcher, Reagan y Juan Pablo II.
Además de estar en el lugar adecuado y en el momento oportuno, hay que ser un "elegido" para ser un estadista como los líderes citados.
Ahora mismo a nivel global nos estamos dirigiendo a una situación similar a períodos históricos como el de 1942/1943, 1977,... estamos en transición a un nuevo orden, llegarán nuevos líderes como la "troika" mencionada, el actual "socio-capitalismo-fascistoide-corporativo" será demolido, la historia no se repite exactamente, pero rima.
Aún nos quedan unos años de soportar a este "liberalismo de mentira", banqueros amiguetes de políticos, los primeros en romper este orden corrupto serán los anglosajones, alguién liderará al movimiento "tea.party" conjuntamente al "occupy wall street", y tendrá las virtudes de la "Dama de Hierro", solo es cuestión de tiempo.

Guruman

11/01/2012, 16:08 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

19 .- Nada nuevo bajo el sol.... Desde Hollywood "progre" no ibamos a esperar una película que cantara alabanzas de Thatcher... pero desde luego yo por mi parte esperaba algo más, al menos en el apartado histórico... que salieran temas más candentes, como mínimo una película similar a trece dias en apartados como la guerra de las malvinas, o la caida del muro de berlin... pero nada de nada.

Desde la izquierda quizá no se quiera ver, pero después de Adenauer, de Gaulle y Kennedy... los políticos que más han marcado el devenir histórico del mundo son Thatcher, Reagan y Gorbachov especialmente en los años 80, poniendo las bases para la caida del comunismo sovietico y acabando además con la guerra fria. El papel de Juan Pablo II es relevante especialmente en el apoyo a Lech Walessa y otros movimientos similares en el bloque del este, pero los que cortaban el bacalao eran otros.

csc212

11/01/2012, 12:59 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

18 .-

Sr Zarzalejos ¿solo mediocridad POLITICA?¿donde esta la periodista?

el farero

11/01/2012, 12:40 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

MÁS COLUMNAS DE OPINIÓN

MIENTRAS TANTO

El príncipe de los silencios se queda sin habla

Carlos Sánchez

BEM-VINDOS A BRASIL

El ‘bebé milagro’ que nació con 360 gramos

Juan Valencia

INTERIORES

prueba noemi

Gonzalo López Alba

Las más, patrocinado por Aenor los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd