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Emergen las escandalosas cuentas de las Comunidades Autónomas

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos.-  27/07/2011

Hoy se van a ver las caras los responsables de Economía y Hacienda de las autonomías y la vicepresidenta primera del Gobierno, Elena Salgado. Será en la primera reunión que celebre desde el 22-M el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Salgado quiere imponer a las comunidades una regla de gasto que consiste en que éste no aumente por encima de la media resultante del crecimiento de los últimos cuatro años. Al margen de que este criterio se apruebe o no, en el Consejo se va a visualizar la barrida autonómica del PP el 22-M, la subsiguiente soledad del Gobierno socialista en el ámbito territorial y, sobre todo, se van a poner encima de la mesa determinadas realidades que están dañando la credibilidad de España en los mercados: cuentas despilfarradoras hasta el escándalo y grave ocultación de déficits.

Una de las taras del Estado autonómico es que se ha gastado por las comunidades sin control alguno. El hecho de que José Antonio Monago, presidente de Extremadura, haya podido reducir de 1.600 a 200 los vehículos oficiales y de 500 a la mitad los asesores, es toda una denuncia y un ejemplo que sirve de referente: nos encontramos en todas las autonomías con gastos desmesurados, abusivos, insolidarios, mientras los suministradores padecen una mora letal en el cobro de sus facturas. Por eso, están comenzando a desaparecer, además de consejerías (27, según ABC del pasado lunes), decenas de empresas públicas, delegaciones provinciales de los gobiernos autónomos y cantidades sustanciales de gasto corriente. ¿Cómo puede soportar la opinión pública -a modo de ejemplo- que el ex presidente Barreda tuviera en los garajes de la Junta de Castilla-La Mancha un coche blindado de más de 300.000 euros?

Este tipo de gastos, tan prescindibles, se conectan con el nepotismo y el clientelismo: en las comunidades autónomas se han creado clases funcionariales que han duplicado el personal transferido del Estado, incrementando las nóminas públicas con personal de confianza y asesores de distinta condición que han hipertrofiado los presupuestos públicos autonómicos. La labor de poda por hacer es enorme pero relativamente sencilla. Debe partir de la consideración de que cada euro del contribuyente merece un respeto casi reverencial y, por lo tanto, debe administrarse con una diligencia extraordinaria. Ni un gasto innecesario ni un cargo sin función. Austeridad, en definitiva, para empezar a hablar en el gasto corriente; adelgazamiento de la estructura, después, y en ningún caso ese fenómeno despilfarrador  que ha consistido en extender la administración autonómica en las diversas provincias de las comunidades mediante delegaciones que sirven de pedrea para amigos y conmilitones.

El fracaso de las autonomías en términos financieros tiene también que ver con dos hechos esenciales: la ineficacia de la oposición política en los debates presupuestarios y la subordinación al poder establecido de los órganos de fiscalización internos de las comunidades

El fracaso de las autonomías en términos financieros tiene también que ver con dos hechos esenciales: la ineficacia de la oposición política en los debates presupuestarios y la subordinación al poder establecido de los órganos de fiscalización internos de las comunidades, llámense tribunales de cuentas o sindicaturas. Es, en consecuencia, el conjunto del mecanismo autonómico el que no ha funcionado en términos de racionalidad económica. Y no lo ha hecho ni en las autonomías regidas por los nacionalistas: véase el caso de Cataluña con el tripartito, cuya herencia está siendo inmanejable para CiU, el caso Pretoria o el Millet, o la trama corrupta en Álava protagonizado por el ex diputado foral y número dos del PNV, Alfredo  De Miguel, trama que podría alcanzar a uno de los hijos de Xabier Arzalluz.

 No hay que excluir de este pandemonio de gastos descontrolados y despilfarros, a determinadas autonomías regidas por Gobiernos del PP. El caso más evidente es el de Valencia, pero la gestión de Jaume Matas en Baleares pasará a la historia de la corrupción. ¿He dicho corrupción? Sí, porque aunque algunos o la mayoría de estos políticos no se hayan metido en el bolsillo dinero público, han consentido que se dilapide. Ahora comienza una nueva etapa de exigencia y de rigor en la que no valdrán excusas: gastar recursos públicos o invertirlos ha de constituir un acto, no sólo amparado por la ley, sino también de naturaleza democrática.

Este desorden cuasi delictivo de las cuentas públicas autonómicas está impulsando un fenómeno de recentralización: algunas comunidades no quieren nuevas transferencias del Estado. Es el caso de Murcia y Castilla-La Mancha con las de justicia; Madrid se plantea devolverlas y Aragón ya ha dicho que es mejor esperar a aumentar el patrimonio competencial de la comunidad.

 El efecto más corrosivo de este espectáculo lamentable: los mercados temen que cuando emerjan del todo las cuentas públicas de las comunidades españolas -que prácticamente ya asumen el 50% del gasto público- nuestro déficit sea distinto al declarado. Los mercados creen que en España se podría estar produciendo -sin el asesoramiento de banco alguno, como ocurrió en Grecia- un ocultamiento, entre negligente y doloso, del déficit real del conjunto de las Administraciones Públicas.

 Por eso, el cambio autonómico ha sido benéfico en muchas comunidades -lo que salga de Andalucía en su momento puede ser de aurora boreal sólo con la trama de los EREs- y por eso será también benéfico un cambio de Gobierno que, con las cuentas verdaderas, genere fiabilidad exterior y credibilidad interior.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 13 COMENTARIOS

13 .- #4 De un andaluz a otro. Yo quiero vivir como uno de los que te gustan tanto, los jefes de tu partido. A mi tambien me gusta ser nomenklatura y disfrutar de la dacha mientras los proletarios se conforman con piso con cocina y baño comunes....

ciudadanomedio

27/07/2011, 20:00 h.

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12 .- Yo simplemente quería aportar dos puntos:

1.- Como ha dicho anteriormente un forero, estamos hablando de administraciones públicas, donde hay unos sistemas de control con interventores, informes jurídicos, etc. Quiero decir con esto que las cuentas de cada CA [y, por tanto, su déficit] deben ser validadas por la Intervención de dicha CA. Dicho de otra manera, si el déficit de, por ejemplo, Castilla la Mancha es superior al declarado por su ex-presidente, algún alto funcionario ha validado esas cuentas ¿ha ido cospedal a los Tribunales o abierto expedientes?

2.- Me temo que el déficit es generalizado, no sólo en CCAA que eran del PSOE, luego el problema es ante todo del modelo.

guadalope

27/07/2011, 19:06 h.

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11 .- austeridad es lo que toca: menos cargos innecesarios, menos burocracia innecesaria, menos asesores [un politico que necesita decenas de asesores es un mal politico] y no tirar el dinero en obras faraónicas poco rentables... Hay que introducir la austeridad y el sentido común, caiga quien caiga: lo exigimos. Lujos cero.

manhuel

27/07/2011, 18:42 h.

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10 .- #4 De un andaluz a otro: bien haría usted "andaluzrojo" en quitarse las gafas ahumadas cuando hay que mirar, por ejemplo, a la ejecutoria de los gobiernos andaluz y extremeño [por quedarme corto], plagada de excesos de bulto, tal como hace al sacar la lupa para referirse a los nuevos gobiernos autonómicos del PP, a quienes convendría darles al menos unos meses para juzgarles.

Sobre todo, por la inconsecuente y miserable actitud del gobierno socialista del Estado, que ahora que se va conociendo mucha deuda oculta en los cajones, intenta asfixiar a los nuevos gobiernos del adversario con la exigencia de devolver ya los anticipos -lo cual no hizo con sus manirrotos correligionarios- en lugar de ayudar al reequilibrio fiscal de las Comunidades que han perdido.

Menos totalitarismo, clientelismo partidista, mentiras y despilfarro, y más responsabilidad en favor del BIEN COMUN. Eso sería lo único que redimiría a la izquierda de este pais, y le permitiría superar el profundo descrédito que ahora padecen.

observando

27/07/2011, 14:05 h.

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9 .- #6 Coincido plenamente con Vd. El primer y obligatorio paso a dar para empezar a vislumbrar una salida de la desvergonzada situación que vivimos tanto en clave nacional como mundial pasa por acabar con la impunidad de unos pocos....[Políticos de todo color y banqueros/mega ricos principalmente....]

Mientras el "crimen compense" todo será ir cayendo y cayendo , por el camino infligiendo dolor a los de la parte baja de la pirámide....[Si, siguen existiendo castas como siempre las ha habido y siempre las habrá sólo que ahora los de arriba han descubierto que se pueden enmascaran en falsas "democracias"....]

Fácil de entender y difícil de cambiar [históricamente solo guerras y revoluciones han servido a tal menester....]

Mi consejo, arrópense que el frío invierno esta lejos de haber pasado...Monetarizar la economía sólo aplaza un poco el consabido final y lo hace aún más doloroso.

martinfisher

27/07/2011, 13:51 h.

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