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BIOGRAFÍA
Antonio España.- 07/02/2012
Imaginen que el presidente de su comunidad de vecinos, en una extralimitación de sus atribuciones, se encargara de recopilar la información de todos los cobros y pagos que ustedes realizan con el “exterior” de la urbanización para luego envírasela de forma agregada bajo el pomposo encabezado de Balanza de pagos. El que esta información les resultara de utilidad o no pasara de ser un mero divertimento contable, es algo que discutiremos algún otro día pero, en todo caso, esto mismo es lo que realiza el Banco de España mensualmente con el global de todos los españoles. Hace unos días ha publicado el último boletín con los datos de noviembre de 2011 (ver nota informativa) del que hoy quería hacer algunos comentarios.
No voy a aburrirles con los datos ni a comentar todas las partidas que componen la balanza de pagos, que el Banco de España elabora según las intrincadas normas del FMI. Pero permítanme un par de apuntes sobre estos indicadores económicos, parientes pobres -en lo que a salir en prensa se refiere- de la popular triada PIB, IPC y desempleo.
La balanza de pagos española
En esencia y de forma muy simplificada, la balanza de pagos de un país -o de cualquier grupo arbitrario de personas, como su comunidad de vecinos o la mía- se compone de dos grandes cuentas contables: (1) la cuenta corriente y (2) la cuenta financiera. Los saldos netos de ambas han de compensarse entre sí. Aparte de errores u omisiones, que haberlos, haylos pues la contabilidad, pese a su apariencia de exactitud y precisión, no deja de ser un reflejo imperfecto de las valoraciones en términos de dinero de una realidad cambiante.
La cuenta corriente, consigna la diferencia entre egresos e ingresos monetarios derivados de las operaciones ordinarias con el entorno exterior: compra y venta de bienes y servicios, pagos y cobros de rentas y regalos entregados y recibidos -en argot conocidos como transferencias corrientes-.
Pues bien, desde hace décadas, España es endémicamente deficitaria en su cuenta corriente. Es decir, los pagos por los bienes que importamos de otros países son históricamente superiores a los cobros recibidos de nuestras exportaciones al extranjero, aún asumiendo que somos “exportadores” netos de servicios ¾el turismo algo compensa.
La consecuencia es que España en su conjunto, aunque más bien deberíamos decir sus ciudadanos, empresas y administraciones públicas, ha necesitado tradicionalmente del ahorro de los ciudadanos de otros países en sus diferentes versiones y modalidades ¾inversión directa e inversiones de cartera, esto es, acciones y bonos negociados en los malditos mercados¾, para financiar nuestro desbalance en la cuenta corriente. En qué medida somos adictos al ahorro ajeno, depende de la propia capacidad patria de ahorrar en cada momento, que como vemos en la gráfica ha variado sustancialmente en los últimos años.
Lo más significativo de todo -y poca gente parecía hablar de ello en aquel momento- es que este déficit, y más concretamente el componente de la balanza comercial, se disparó precisamente cuando supuestamente mejor nos iba. Es decir, en pleno apogeo del boom de la construcción. Así, en 2007 alcanzó el pico de los 100.000 millones de euros, un 10% del PIB y todo un récord histórico, momento en el que empezó a bajar tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. De hecho, el acumulado hasta noviembre de 2011 ya alcanzaba la aún nada despreciable cantidad de 36.000 millones de euros.
Y esto es lo que trae de cabeza a algunos economistas, que ven en el déficit por cuenta corriente español, y más concretamente, en nuestra balanza comercial negativa, la causa de todos nuestros males. Y por eso suele escucharse a menudo el mantra: «hay que exportar más». Como si eso fuera algo que pudiera publicarse en el BOE y al día siguiente todos nos pusiéramos a exportar como si no hubiera un mañana.
¿El déficit de la balanza comercial es una causa o un síntoma?
Fíjense que un servidor ha deslizado unos párrafos arriba el ahorro, un aspecto del comportamiento individual que ya ha aparecido antes en esta columna como algo importante. Más de hecho que el consumo que, por cierto, pone de relieve una contradicción más de los defensores de las medidas de estímulo de la demanda como salida a la crisis actual. Estos amigos, como Krugman, son capaces de pedir sin sonrojarse, mayor gasto- o sea, más importaciones salvo que vivamos en una economía cerrada como Corea del Norte y a la vez mayor devaluación interna -o sea, reducir los salarios un 20%- para «restaurar la competitividad» y así poder exportar más.
Pero, ¿tenemos un problema de que no exportamos lo suficiente o es que gastamos más de la cuenta? Fíjense en el siguiente gráfico que habla por sí solo. En él pueden observar cómo desde que se inició la época dorada de la economía española, en algún momento a finales de los 90, las importaciones comenzaron a crecer de forma exponencial, mientras que las exportaciones seguían creciendo de forma lineal, lenta pero segura.
Si tuvieran que apostar, ¿dónde se jugarían su dinero, a que las importaciones eran en su mayoría de bienes de consumo -tipo Porsche Cayenne y plasmas de muchas pulgadas- o a que se trataba más bien de bienes de capital de alta tecnología para dotar fábricas con las que poder producir más bienes a exportar en el futuro? Si yo fuera ustedes, no me lo jugaría a los segundo.
Y ahora, les pregunto. Ustedes, ¿a quién les prestarían sus ahorros? ¿Al que se lo gasta en un buen coche alemán de alta gama y full equipe o al que lo invierte en mecanizar una línea de fabricación para abaratar los costes de producción y ganar en competitividad frente a sus competidores asiáticos? Los forasteros igual, que son extranjeros, pero no tontos.
Así, para poder exportar más, tenemos que ser más competitivos y para ser más competitivos tenemos que acumular capital vía el ahorro -patrio o ajeno- que nos permita aumentar la productividad de nuestras empresas y producir mejor y más barato. Y no hay atajos, la devaluación no lo es, al menos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
23 COMENTARIOS
23 .- #19 Yo lo repito un día sí y otro también, no hay país en el mundo con un gobierno multiplicado por 17, además del central, toda esa riqueza se detrae del ciudadano y de los servicios que recibe, es insostenible.
Tenemos que elegir esta generación no fué la anterior a la que tomaron el pelo como trileros.
Es la losa que hunde la economía real y espero que no sea el epitafio.
22 .- #21 Más o menos lo que iba a decir.
Si el verdadero problema de España es éste parece que tiene muy difícil solución. Si hemos mejorado en la balanza comercial es gracias a que el consumo está muy detraído, por lo que ya no compramos tantos BMW ni plasmas. Si bien es cierto que de no ser por la energía, tendríamos superávit comercial. Quizás es un punto donde deberemos centrarnos. En ese sentido, la apuesta por fomentar instalaciones solares caseras y también por el coche eléctrico va en el buen camino, pero haría falta mucho más. España necesita reindustrializarse urgentemente.
El turismo es difícil que dé mucho más de sí, hemos alcanzado el máximo de producción y me pregunto qué hubiera sido de nuestro país en 2011 de no haber ocurrido la "primavera árabe".
Así, la única solución a corto plazo es salir del euro y volver a la peseta a la vez que reducimos nuestra dependencia energética, para que vía devaluaciones, volvamos a ser más competitivos. Y una vez que hayamos amarrado bien nuestra industria, volvemos al € o lo que exista.
21 .- Tenemos un problema de los dos tipos, y los datos son bastante claros.
En la balanza por cuenta corriente se ha mejorado extraordinariamente pero seguimos en el 4% de déficit [podría ser alguna décima menos en 2011], el capítulo culpable es el déficit de energía en la parte comercial.
En cuanto al ahorro, ya ahorran las empresas y los particulares, ahorro que dedican a pagar deudas, y quién andan desbocadas sin hacer los deberes son las administraciones públicas. Pero hay dos datos que yan estructurales.
1.- La deuda externa neta de España está cerca del 100% del PIB.
2.- La deuda de empresas no financieras, familias y administraciones públicas está en el 270% del PIB.
Conclusión mejoramos en balanza y ahorro pero, todavía, no lo suficiente.
20 .- [S-I] = [G-T] + [X-M].
No se puede pretender que el sector público y el sector privado español ahorren a la vez.
Y no se puede pretender que todos los países de la zona euro sean exportadores.
Lo que hay que hacer es arreglar el sistema monetario de la zona euro que es totalmente disfuncional, y cuanto más se tarde en hacer más desequilibrios se habrán creado y más complicado será hacerlo.
19 .- El gran problema que tenemos en España es el gasto desenfrenado que supone mantener 17 gobiernos autonómicos más el de la nación.
Mientras los políticos viven muy bien con todos sus privilegios, los ciudadanos nos las vemos y deseamos para mal vivir.
Nos engañaron los políticos con el sistema de las autonomías, y ya es hora de que diseñemos otro sistema de gobierno, de forma que lo podamos pagar sin perjudicar tanto al contribuyente.
Basta de engaños y mentiras.