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El crecimiento no es la alternativa para la recuperación
Una solución a la crisis financiera y de deuda
Antonio España.- 13/12/2011
Supongamos que trabajan en una empresa privada y que sus jefes les encargan a ustedes y compañeros suyos la resolución de un problema, bastante complejo, sí, pero que forma parte de sus responsabilidades. Supongamos además que llevan más de tres años enredados con esa tarea y después de 26 reuniones (¡!) no están ni próximos a haber resuelto la cuestión. Siendo suaves, podríamos decir que tamaña ineficacia es, como mínimo, para hacérselo mirar, ¿cierto? ¿Cuántas reuniones creen que hubieran aguantado sus jefes antes de prescindir de sus servicios?
Pues bien, ¿llevan ustedes la cuenta de cuántas cumbres, reuniones y saraos varios llevan los líderes políticos de Europa desde que arrancó la crisis? ¿Se han dado cuenta de que por más que se sientan a debatir propuestas para arreglar el mundo y elaborar solemnes declaraciones, la cosa no sólo no mejora sino que parece que incluso estamos cada vez peor? ¿Cuánto más durará la excusa de echarle la culpa a los mercados? ¿Cuántas reuniones más hacen falta para sacarnos de la crisis?
Se lo voy a decir, infinitas. Mientras sigan empeñados en medidas intervencionistas, vamos a experimentar el mismo nivel de eficacia al que nos tienen acostumbrados. No hay solución estatal a la crisis. Y si salimos, que no me cabe duda de que terminaremos saliendo, será gracias al esfuerzo individual y a pesar a los obstáculos gubernamentales.
La fatal arrogancia de pretender refundar Europa
Desde la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y la famosa cumbre de noviembre de ese año en Washington, aquella que Sarkozy se echó a los hombros para refundar nada más y nada menos que el capitalismo (sic), se han celebrado precisamente 26 reuniones, según cifra la agencia EFE —del coste de cada reunión, mejor ni hablamos.
Si valoramos el resultado de aquella “refundación” y sus secuelas, podremos decir que en el mejor de los casos han entorpecido la natural resolución de la crisis y, en el peor, han profundizado y agravado la misma, traspasándola al sector financiero primero, al de la deuda pública después y luego, y sin solución de continuidad, a la misma moneda.
A consecuencia de lo cual y sin darse por aludidos, este pasado fin de semana la sección europea de aquel elenco, incluyendo a su cabecilla —con permiso de Angela Merkel— Nicolas Sarkozy, pretendían refundar el euro, cuando no la mismísima Europa. Como si la existencia de Europa estuviera ligada a la utilización de un sistema monetario fiduciario determinado y sostenido por un diseño institucional concreto en lugar de ser, como la definió Ortega y Gasset «un ámbito social unitario, sin fronteras absolutas ni discontinuidades, porque nunca ha faltado ese fondo o tesoro de “vigencias colectivas” —convicciones comunes y tablas de valores».
No sé a ustedes, pero a mí me llama poderosamente la atención que suelten eso de la refundación y se queden tan panchos. Más aún, no alcanzo a entender por qué la primera vez que alguien dijo tamaña tontería —que sólo un político profesional es capaz de decir sin sonrojarse— no se oyó una carcajada a escala planetaria. Bueno, sí que lo entiendo: no fue así porque el tema no es para reír sino más bien para echarse a temblar.
Porque esto de refundar una institución como la del dinero, es como si se hubieran puesto de acuerdo para “la refundación del lenguaje”, “la refundación del derecho” o, peor aún, para “la refundación de la moral”. Todas ellas instituciones netamente humanas pero sin padre conocido, ya que han surgido espontáneamente a lo largo de periodos muy dilatados de tiempo, fruto de la inteligencia individual, la interacción social y un proceso iterativo —y no pocas veces doloroso— de prueba y error. Y ahora cuatro gatos escogidos pretenden enmendarlo en una cumbre.
Friedrich A. Hayek ya puso de relieve los errores que cometen los políticos que se arrogan la capacidad intelectual para, en palabras de Jesús Huerta de Soto, «diseñar u organizar, total o parcialmente (…) cualquier área del entramado de interacciones humanas que constituyen el mercado y la sociedad»*.
Adolecen pues de una fatal arrogancia que, en el caso de la refundación del euro, puede hacernos suponer que los políticos europeos se consideran dioses omniscientes con la sabiduría y el poder necesarios para conocer en todo momento y lugar cuál es la política monetaria más adecuada. O lo que es lo mismo, para ser capaces de determinar a cada instante cuál es la cantidad exacta de dinero y crédito que deber haber en circulación en nuestra economía.
La imposibilidad del socialismo aplicada a la política monetaria
Así lo manifestó recientemente el profesor Huerta de Soto en la London School of Economics precisamente en una conferencia en conmemoración de Hayek (texto accesible vía The Cobden Centre). Pues por su indudable actualidad, en el caso de la fallida política monetaria se pone de relieve como en ningún otro una de las aportaciones clave de la Escuela Austriaca de Economía —conjuntamente con la única teoría del ciclo que es capaz de explicar la crisis actual. Me refiero al teorema de la imposibilidad del socialismo, cuyo descubrimiento y demostración debemos a Mises y a Hayek.
De forma muy sintética, lo que el teorema viene a demostrar es que no es posible organizar ningún área de la economía mediante órdenes o mandatos emitidos por un órgano planificador porque éste no dispone de toda la información práctica y relevante para coordinar la sociedad. Y no dispone de la información porque ésta se genera dinámicamente por el libre ejercicio de la función empresarial.
Es decir, somos las personas las que en nuestra actividad diaria, con nuestras decisiones particulares de consumo y ahorro, determinamos los precios, las tasas de interés y los tipos de cambio. Al comprar y vender bienes, contratar un depósito o una hipoteca y elegir las divisas en las que lo hacemos, generamos la información en la que otras personas se basan para tomar sus decisiones que, a su vez, modifican dinámicamente esa información lográndose el efecto de coordinación espontánea.
Cuando los políticos pretenden que sea al revés y ser ellos quienes generen por medio de un órgano de planificación central —como, es el BCE— la información sobre los tipos de interés para disciplinar el comportamiento de "los mercados", lo único que consiguen es cortocircuitar ese libre ejercicio, creando los enormes desajustes que estamos sufriendo y dando al traste con sus propios sueños planificadores.
Y esto es lo que está ocurriendo con (1) un euro como dinero fiduciario artificialmente creado por los políticos europeos, (2) emitido por un banco central como órgano de planificación central del mercado monetario y de crédito, y (3) con toda la panoplia de regulaciones bancarias, incluyendo el nefasto coeficiente de reserva fraccionaria —que hace unos días, por cierto, el BCE redujo a un inédito 1% con escasa repercusión en los medios.
Precisamente por esta causa andan tan desconcertados y dando palos de ciego las autoridades monetarias y políticas de la Unión Europea. Porque por mucho que doten de recursos a sus departamentos de estadística, son incapaces por definición de conocer, seguir y controlar los cambios en la demanda y la oferta de dinero. Y, por lo tanto, nunca, insisto, nunca, tendrán éxito en la tarea de dar con la política monetaria correcta en cada momento. Como dijo Ortega, los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía, que es un estado depresión permanente. De depresión económica. Y en esas estamos.
Por eso, la única salida es que en vez de refundar el euro, nuestros políticos obren con humildad y nos devuelvan a los europeos el mejor dinero posible, aquel que nos dimos a lo largo de los siglos de existencia de la vieja Europa sin que ningún político ni planificador nos lo impusiera: el patrón oro.
Si además volvemos al principio básico de eliminar la reserva fraccionaria en los depósitos a la vista, ya no necesitaríamos un prestamista de última instancia ni un planificador que controle la emisión de papel moneda, por lo que podríamos librarnos de los bancos centrales y, como beneficio añadido, nos ahorraríamos los espectáculos que periódicamente nos ofrecen estos líderes (sic) europeos —por no hablar del coste.
(*) Friedrich A. von Hayek, La fatal arrogancia. Los errores del socialismo, Unión Editorial. Cita extraída del prólogo de Jesús Huerta de Soto.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
40 COMENTARIOS
40 .- Dicho de otra forma, la UNICA "regulación" necesaria ya esta "inventada" hace tiempo:
- No agredir.
- No robar.
- No estafar.
Y por lo demás la gente tenemos que dejar de ser irresponsables en nuestros contratos y acciones pensando que Papa Estado esta ahí para sacarnos las castañas del fuego luego si la cagamos [más que nada aunque solo sea porque nuestra irresponsabilidad nos la cobra con creces como contribuyentes].
Tenemos que tener MUCHO cuidado y obrar con responsabilidad a la hora de adquirir u ofrecer y contratar cosas, inversiones, productos, servicios, contratos laborales o lo que sea.
Eso si aún así nos la cuelan tenemos que poder denunciar que nos han "agredido", "robado" o "estafado" ante la Justicia y esta debe funcionar lo suficientemente bien como para restituir el daño en lo posible, en tiempo y forma en la mayoría de los casos [cosa que NO pasa en España, por ejemplo]
39 .- #37
Habla usted de los vehículos financieros dudosos que se han colado en la burbuja y que han casuado estragos. Pero recuerde que:
1- Esos vehiculos son consecuencia, no "causa de", la expansión crediticia generada desde los bancos centrales [Fed, BCE, etc]
2- PESE a la hiperregulación de los mercados financieros, se han colado estos vehículo dudosos o más bien estafas, directamente. Quizá se hayan colado más facilmente por lo hiperregulado que está el sector, lo que da una falsa sensación de seguridad al que adquiere semejantes adefesios que ni los que los venden son capaces de entender.
[Regla de oro, desconfiar de "innovación financiera" y no comprar nada que NO se entienda, es decir, acciones y poco más]
3- La Justicia [si la dejase funcionar el Estado Hiperregulador] está precisamente para denunciar y evitar estafas, robos, engaños y otras calamidades, en un mercado libre o no libre.
38 .- #37
Yo creo que no los confundo, que más bien usted confunde síntomas y resultados [corrupción, mala gestión y privilegios] con sus causas [intervención política].
La intervención y exceso de regulación en el mercado financiero, en el dinero, en el suelo, en la banca, etc genera ciclos económicos.
La hiperregulación causa INEVITABLEMENTE corrupción, mala gestión y privilegios:
1- Para regular e intervenir hay que dar a alguien Poder sobre otros, esto es, ESOS ya no son iguales ANTE la Ley.
2- El poder corrompe, la gente paga soborna a estos PODEROSOS para que arrimen el ascua a su sardina... o directamente ellos se la arriman y además, muchas veces de manera hasta legal.
3- No hay responsabilidad ni petición de cuentas a esta gente. Luego son irresponsables y gestionan mal pues no tienen incentivos para tener cuidado alguno.
4- Los privilegios son inherentes al hecho de que alguien pueda decidir o regular sobre otros más allá de las leyes fundamentales, descubiertas hace tiempo.
37 .- #36 Yo creo que confunde regulacion con mala gestion y privilegios.
Las cajas por ejemplo, en manos de los politicos han sido victimas de la mala gestion y de los amiguismos, no de un exceso de regulación. Y tambien han sido victimas de la existencia de los nuevos productos financieros no regulados. Si se pueden vender las hipotecas en paquetes en el mercado y se colocan sin dificultad ¿para que me voy a preocupar de la calidad de los prestamos?
La regulacion innecesaria es mala pero la falta de regulacion es peor aún y los hechos lo han demostrado.
El articulo viene a decir que el socialismo estricto es imposible que funcione, pero esto no significa que los mercados dejados a su libre autoregulación si lo vayan a hacer. Y sobre todo que ir creando mercados porque interesa a los intermediarios financieros sea la mejor forma que tiene el mundo de progresar economicamente.
36 .- #19
¿De que entelequias me habla? Yo enumero hechos [no entelequias] y usted, como no puede rebatirlos, acude al ataque ad-hominen porque NO tiene argumentos con que contestar. Pues lo siento pero:
1-0 En España han petado las cajas, que estaban en manos de políticos, más reguladas no podían estar. Esto ES UN HECHO.
2-0 Ahora los Estados "se comen" más PIB que en los 90 o en los 80 ¿onde están pues los Estados Escuálidos o en retirada? OTRO HECHO
3-0 EL DINERO sigue siendo un MONOPOLIO PUBLICO. Lo emiten bancos centrales, cuyos cargos los ponen políticos y les dicen lo que tienes que hacer de una forma más o menos directa. OTRO HECHO IRREFUTABLE
4-0 Los Bancos Centrales distorsionan los Tipos de Interés por conveniencia política, la Fed y el BCE son ejemplos claros. OTRO hecho más.
5-0 Sigue la Reserv. Fraccionaria y el Descalce de Plazos y otros privilegios exclusivos de los bancos. El resto de empresas o familias no pueden operar defraudando de una mnanera similar porque es delito [y con razón]. Otro hecho.
6-0 El suelo en España está hiperregulado y la prueba es que concejalía de urbanismo sigue siendo un chollo político por el poder que confiere.
¿Que desregulación?
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