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¿Son inevitables los ciclos económicos?

BIOGRAFÍA

En su columna Monetae mutatione, Antonio España (Málaga, 1973) combina la aplicación del instrumental analítico desarrollado por la escuela austriaca de economía con su personal apreciación de los hechos económicos y monetarios que periódicamente sacuden la economía en forma de ciclos económicos. Casado y con tres hijos, Antonio España es Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Málaga, MBA por el IESE y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos. Con una importante trayectoria profesional como directivo y consultor de negocio, actualmente trabaja asesorando a grandes compañías en estrategia y operaciones, aunque las opiniones y tomas de posición expresadas en este blog son exclusivamente suyas.

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Antonio España.-  06/09/2011

Probablemente estén ustedes cansados ya del ciclo actual que dura unos años y en el que últimamente no ganamos para sustos. Y si tienen una cierta edad, es posible que hayan vivido más de un ciclo recesivo, por lo que a lo mejor les sorprende la siguiente afirmación: la economía no tiene por qué ser necesariamente cíclica. Si entendemos esto, es posible que descubramos las claves, no sólo para acabar con la crisis actual de una vez por todas, sino para no volver a vivir episodios de este tipo nunca más.

 

En efecto, mientras que los amantes del intervencionismo, desde Marx y Keynes a Krugman, tratan de convencernos de que las crisis son fenómenos consustanciales al capitalismo y, por tanto, consecuencia de la actividad empresarial, del laissez-faire y de la falta de regulación que deben ser “corregidas” por el estado, otros economistas como Mises o Hayek nos enseñaron hace ya tiempo que los ciclos económicos no son inherentes a la economía de mercado.

 

Y es que, en el fondo, los ciclos se originan porque los gobernantes y los economistas que les proporcionan las bases teóricas a sus políticas, sean de corte intervencionista keynesiano o liberales monetaristas a la Friedman, suelen ignorar dos ideas económicas estrechamente relacionadas. La primera, que los tipos de interés no son un instrumento de política monetaria sino un fenómeno de mercado que refleja la valoración, siempre subjetiva, que realizamos los individuos de los bienes presentes con respecto a los bienes futuros. Y la segunda, que ahorro e inversión son las dos caras de una misma moneda: no puedo invertir ni un euro más de lo que ahorro. En una economía sólo hay disponible para invertir la parte de las rentas que los individuos han renunciado a consumir hoy para consumirla en un futuro.

 

Los tipos de interés son un fenómeno de mercado

 

Permítanme profundizar un poco más en estas dos ideas.

 

Por un lado, el tipo de interés es el resultado de un proceso de mercado equivalente a aquél por el que se determinan los precios de los demás bienes y servicios. Un proceso por el que los ahorradores, que prefieren gastar su dinero en el futuro a hacerlo hoy, se lo ofrecen a los inversores, que lo necesitan ahora, a cambio de una tasa de interés que acuerdan voluntariamente.

 

Así, en una economía no intervenida, los tipos de interés bajan cuando ahorramos más de lo que solíamos hacerlo. Dicho de forma simple: hay más demanda de plazos fijos y por lo tanto su “precio” tenderá a subir-bajan los intereses. De este modo, el mercado envía una señal nítida a los empresarios: hay más ahorro disponible para invertir. Esto se refleja en un aumento del valor actual neto de los proyectos de inversión, que pasan a ser rentables al reducirse la tasa a la que los empresarios descuentan los flujos de caja previstos.

 

Por lo tanto, cualquier manipulación de los tipos de interés, y la intervención de los bancos centrales lo es, distorsiona el proceso de toma de decisiones de los agentes, al igual que ocurre con el precio de cualquier producto. Y estos casos siempre concluyen con consecuencias no deseadas y generalmente opuestas a las perseguidas.

 

Ahorro e inversión son las dos caras de la misma moneda 

 

Por otro lado, con la excepción de la porción mínima que se atesora —se guarda en el calcetín—, el ahorro generado en la economía, tiende a ser canalizado a través del sistema financiero —los mercados— hacia los proyectos de inversión que acometen los emprendedores y que, a la postre, son los que generan el ansiado crecimiento económico.

 

Lo que consumimos, por definición, no lo podemos ahorrar. Y lo que no se ahorra no se puede invertir. Porque de donde no hay, no hay. Ni se va a dar el milagro keynesiano de convertir piedras en pan ni la falsa amenaza de una invasión alienígena nos va a sacar de la crisis. Es el ahorro individual y no el consumo, como pretenden convencernos los seguidores de Keynes, lo que hace que una economía crezca de manera saludable. La creencia contraria es la que hace que nos encontremos como nos encontramos y no terminemos de levantar cabeza.

 

Sin embargo, todos los ciclos que terminan con una profunda recesión se caracterizan porque arrancan con una fase de euforia —de exuberancia irracional según Greenspan— en la que se inician más proyectos de inversión que ahorro existe para suministrar los recursos necesarios para concluirlos con éxito. Este error se produce porque nos trastocan la importante brújula que suponen los tipos de interés en una economía libre y no intervenida.

 

Pero no se puede estar en misa y repicando. No podemos estar ahorrando y consumiendo a la vez. Aunque tardemos años o décadas, tarde o temprano descubrimos el error —o el engaño— y entonces se produce la debacle. En algún momento nos damos cuenta de que hay proyectos que en la vida tendrán la rentabilidad esperada y que hay otros que ni siquiera se podrán acabar —y con ellos, créditos que nunca se devolverán. Y entonces la expansión se frena en seco y nos estampamos todos contra el parabrisas de la realidad.

 

A partir de ahí ya conocemos la historia: crisis financiera con rescates y quiebras de bancos a la que le sigue la crisis de la llamada economía real e intentos públicos por todos los medios de frenar la crisis, tanto con planes de estímulo monetario —como los sucesivos quantitative easings de Bernanke o las inyecciones de liquidez del BCE— como con planes de estímulo fiscal —como nuestro PlanE para hacer rotondas o el Stimulus Package de Obama—, que han terminado drenando la propia solvencia del sector público y, lo que es peor, asfixiando cualquier tímido brote verde del sector privado.

 

Por tanto, la depresión es consecuencia, esta sí inevitable, de la intervención del estado en el mercado del dinero y del crédito y la única medida para evitarla —y salir de la crisis— es renunciar a ella. Si existiera valentía política y visión a largo plazo, podrían acabarse con los ciclos económicos tal y como los conocemos hoy.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 67 COMENTARIOS

67 .- Lo primero de todo, agradecerles todos los comentarios, críticos o a favor. Como decía #57 no he aprendido no algo, mucho, del nivel del debate que supera en valor e interés al post escrito.

Tomo nota de los retos que me han lanzado sobre temas de futuras colaboraciones, #59, #46, #27 ... Evidentemente se me han quedado muchas cosas en el tintero que espero, con su participación, seguir desgranando en los siguientes posts.

Espero que me comprendan si no les contesto uno a uno, que es lo que me gustaría, pero haré algunas consideraciones generales.

Cuando hablo de ciclos, me refiero a ciclos de auge o boom y depresión, que como han aclarado algunos comentaristas [#9 o #13], son los causados artificialmente por la intervención estatal en los tipos de interés y la manipulación del dinero y el crédito. La economía fluctúa por muchas causas, pero sólo la expansión del crédito origina los ciclos comentados.

Sobre los modelos idealizados diré una cosa: creo que es el intervencionismo el que idealiza al hombre -sobre todo al gobernante y burócrata- y piensa que puede conocerlo todo para “diseñar” la economía. El liberalismo reconoce las limitaciones del ser humano.

Muchas gracias.

antonio espana

07/09/2011, 08:06 h.

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66 .- #58 La Gran Depresion no fue sino la segunda parte de la crisis del 1907-1921 que la FED trato de solucionar creando la monstruosa burbuja de los 20, que al estallar, devolvio al pais [y detras el resto del mundo] al estado previo de agotamiento de modelo. Las absurdas politicas keynesianas de los 30 no tuvieron ningun efecto y USA no salio de la crisis hasta que se puso a fabricar tanques y bombas a mansalva, y luego a reconstruir europa a golpe de prestamos del Plan Marshall. Reconstruir todo un continente y Japon, les dio para crecer hasta los 60. Luego aquello empezo a fallar[se les acabo su petroleo] y crearon una nueva version del socialcapitalismo, basado en deuda brutal y consumo sin fin, similar al de los 20, solo que con dinero fiduciario para no tener cortapisas a la hora de imprimir billetes para pagar el petroleo ajeno y mantener el estado del bienestar a pesar de la demografia que lo hace imposible. Eso y usar mano de obra barata en china para contener los costes, y quemar el carbon chino. Este modelo se esta agotando ahora. A ver que inventan para seguir manteniendonos a su merced...

Spartaco

06/09/2011, 21:49 h.

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65 .- #58 Como digo, en el 29-1933 se paso de un estado intervencionista moderado, ya con monopolio de la impresion de dinero con la FED, a un socialismo moderado de gasto brutal, regulaciones totalitarias y muy similar a la alemania nazi que florecia al otro lado del Atlantico a la vez. Aun asi, Roosevelt era moderado comparado con otros que pululaban por la USA de los 30 como Huey Long, que abogaba por la nacionalizacion de las fortunas y su reparto,o el Padre Coughlin, que defendia monetizar la plata para crear un impulso monetario brutal, en plan estimulo trillonario obamesco. Ambos eran en gran medida versiones americanas de los charlatanes fascistas europeos, mussolinis. La Gran Depresion solo fue una vuelta de tuerca hacia el estado socialdemocrata de capitalismo tutelado e impuestos brutales, gran banca y gran capital asociada a la casta politica. Pero el proceso de regulacion y estrangulacion de la economia productiva a manos del estamento politico y la banca, ahogamiento del emprendedor, empezo mucho antes, como ya digo.

Spartaco

06/09/2011, 21:43 h.

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64 .- #58 El tan denostado capitalismo liberal o laissez faire no llego vivo al 1929. Tras la Long Depression la presion de los sindicatos del XIX, muy bien organizados, y el movimiento populista agrario en USA, fueron forzando cambios "Progresistas" a partir del 1890. Estos cambios, que muchos eran en general muy humanos y dificilente criticables, como legislaciones en contra del trabajo infantil, tuvieron el efecto secundario indeseado de incrementar el coste de la mano de obra y por tanto dar incentivos [aun mas incentivos] a la mecanizacion. La verdadera crisis empezo en 1907, se remonto algo durante la I G mundial, y al acabar se produjo la debacle final tocando fondo en 1921, en parte por culpa de los novatos de la FED. En 1921 encontraron el manual de como inflar burbujas [leerian sobre la pifia de la Cia de los Mares del Sur], montaron una burbuja inmobiliaria de 1921 a 1925, y una bursatil, que se acelero al estallar la inmobiliaria en 1925, con lo que todo el dinero FED fue a bolsa... Para cuando estallo la burbuja del 29 el estado americano ya era un leviatan intervencionista con poderes mucho mas alla de los permitidos por la constitucion. Lo que vino despues fue socialismo.

Spartaco

06/09/2011, 21:36 h.

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63 .- #62 ja ja, este individuo prefiere los "animal spirits" a un modelo basado en la logica y la razon. No sere yo el que deposite una fe de la que carezco en modelos economicos basados en supuestos como la racionalidad [completa] del ser humano. Pero lo de los "animal spirits" es too heavy for my body... Precisamente los austriacos no abusaban tanto de abstracciones matematicas esotericas como otros han hecho antes y despues. Vamos, como el gradualismo, la microfundamentacion, los monetaristas, y los neokeynesianos de ultima hora... Ahora si que todos se dedican en las facultades punteras ha hacer modelos econometricos en ordenadores, desarrollar algoritmos que no tienen ninguna relacion con la realidad, hacer demostraciones matematicas en vez de estudiar la realidad. Los economistas academicos punteros de las facultades son la cosa mas inutil que existe. Viven en otro planeta desconectado de la realidad, de simulaciones matematicas por ordenador. Los austriacos hablaban del ser humano en el mundo real con racionalidad, limitada pero racionalidad, mucho mas que Keynes. A demas, la reforma del laissez faire empezo antes, en el Progressivism, y el populismo USA circa 1890s.

Spartaco

06/09/2011, 21:28 h.

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