publicidad

ElConfidencial.com > Opinión > Mientras Tanto >

Merkel abre en canal a la socialdemocracia, ¿y ahora qué?

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

Carlos Sánchez.-  11/12/2011

Alguien dijo que los problemas con Alemania surgen de un hecho innegable. El país de la canciller Merkel es demasiado pequeño para convertirse en un líder mundial de la talla de EEUU o de China. Pero, al mismo tiempo, es demasiado grande para la atomizada y fragmentada Europa, lo que explica los zarpazos que Alemania ha lanzado de forma casi recurrente a la historia del continente. Prácticamente desde la guerra franco-prusiana de 1870.

La causa de esta aparente paradoja hay que relacionarla con la prosperidad germana, cuya economía es más eficiente que la del resto. Y así lo ha demostrado durante décadas. Sus aspiraciones de expansión, en contra de lo que suele decirse, no tienen que ver con un íntimo deseo de proyectar su hegemonía política o cultural al resto del continente, salvo durante el horror del nazismo, sino que están relacionadas con una cuestión estrictamente económica. Alemania necesita de forma permanente recurrir a nuevos mercados para seguir alimentando la locomotora del crecimiento. Y en eso está.

Se trata de un objetivo sin duda estratégico, y para conseguirlo Merkel sólo tenía una salida: extender al resto de Europa la doctrina sobre la que se levantó el ‘milagro económico’ alemán, el llamado ordoliberalismo, denominación que tradicionalmente se ha vinculado a la economía social de mercado. Entre sus inspiradores está el canciller Ludwig Erhard, considerado el padre de la resurrección alemana tras el colapso de 1945.

Algunos han descalificado esta política expansionista en lo económico, situada a medio camino entre el liberalismo más ortodoxo y la socialdemocracia clásica, por su componente calvinista; pero lo cierto es que un país como Alemania (apenas 82 millones de habitantes) ha llegado a ser el primer exportador del mundo gracias, entre otras cosas, a esa corriente del pensamiento económico nacida en el periodo de entreguerras. Incluso en un contexto como el actual, Alemania está camino de lograr el pleno empleo, lo cual es digno de tenerse en cuenta.

Merkel sólo tenía una salida: extender al resto de Europa la doctrina sobre la que se levantó el ‘milagro económico’ alemán, el llamado ordoliberalismo, denominación que tradicionalmente se ha vinculado a la economía social de mercado. Entre sus inspiradores está el canciller Ludwig Erhard, considerado el padre de la resurrección alemana tras el colapso de 1945

Tanta eficacia económica, sin embargo, ha tenido en ocasiones efectos devastadores sobre el continente, y sólo hay que remontarse a lo que sucedió hace apenas dos décadas, cuando Alemania, en busca de nuevos mercados y para ensanchar su zona de influencia, reconoció unilateralmente la independencia de Croacia, lo que incendió los Balcanes. La apresurada apertura de la UE hacia el Este -que ahora se reconoce como un error- fue en esa dirección. ‘Más, siempre más’, que decía el canciller Erhad. El pasado viernes se decidió que Croacia será el socio número 28 de la UE.

Afortunadamente, la crisis actual del euro no tiene los tintes tan dramáticos del pasado, pero lo cierto es que Merkel ha logrado su principal objetivo: poner a Europa al borde del abismo para que los gobiernos manirrotos (sobre todo del sur de Europa) acepten la llamada ‘regla de oro’ presupuestaria, que no es otra cosa que trasladar los fundamentos de la economía alemana al resto del continente. Por supuesto, sin tocar la esencia del Banco Central Europeo (BCE), construido a imagen y semejanza del Bundesbank. Y todo ello en el marco de una Europa federal, como le gusta a Alemania. No una mera confederación de naciones con autonomía, lo cual, dicho sea de paso, es imposible con la moneda única.

Los grandes equilibrios europeos

El significado último de todo lo que ha ocurrido desde el viernes en Bruselas no es otro que la defunción del modelo de construcción europeo, levantado desde su creación sobre la base de dos equilibrios: el eje franco-alemán y la coexistencia de dos grandes fuerzas políticas, la socialdemocracia y la democracia cristiana, agrupada desde la caída del Muro de Berlín en torno al Partido Popular Europeo.

El primer gran equilibrio se ha mantenido. Merkel y Sarkozy han logrado salvar los muebles del eje franco-alemán en medio de un colosal crisis del euro, lo cual no era fácil con multitud de urgencias electorales de por medio. Pero el otro equilibrio -sobre el que se construyó el Estado de bienestar en Europa- es el que se ha quebrado. La decisión de constitucionalizar el equilibrio presupuestario dinamita los contrapesos de carácter ideológico con los que ha convivido Europa desde que en 1951 se puso sobre la mesa el Tratado del Carbón y del Acero, el acuerdo que sentó las bases de lo que hoy entendemos como Unión Europea.

La actual crisis económica y de deuda soberana marca los límites del keynesianismo para hacer política económica, lo que obliga a la socialdemocracia a reinventarse sobre nuevos parámetros en busca de una identidad perdida que ya sólo vive de recuerdos (memoria histórica) y emociones (falso debate entre ricos y pobres). El paradigma del gasto público como principal fuente de creación de riqueza y de acción política es el que ha sucumbido este fin de semana en Bruselas

El hecho de que se constitucionalice el equilibrio presupuestario no es, desde luego, una mala noticia. Al contrario. Lo ocurrido en los últimos años -el caso de España es de libro- demuestra que grandes déficits presupuestarios acaban en desastre y son, además, profundamente antidemocráticos. A veces se olvida que la deuda pública no es más que un impuesto cuyo pago se difiere en el tiempo, por lo que acudir a los mercados para financiar los desequilibrios fiscales sólo traslada el problema a las generaciones futuras. Otra cosa distinta en endeudarse para invertir en grandes proyectos (educación, sanidad o infraestructuras) destinados a beneficiar a las siguientes generaciones, pero este no es el caso. España y otros países altamente endeudados han acudidos a los mercados para financiar gasto corriente, no inversión productiva destinada a lograr un efecto multiplicador sobre el crecimiento. Se ha hecho, por decirlo suavemente, una lectura torticera y equivocada de la obra de Keynes.

Es indudable, por lo tanto, que la  ‘regla de oro’ presupuestaria tendrá efectos inmediatos sobre el discurso político. Los partidos socialdemócratas si quieren sobrevivir -y están a punto de morir por inanición de votos en más de media Europa- deben cambiar su estrategia para recuperar la iniciativa política. No será fácil si insisten -como erróneamente hizo Rubalcaba en la pasada campaña electoral- en que el único campo de juego es el gasto público. O mejor dicho, la cantidad de gasto público, no la calidad.

Toca reinventarse

Es un hecho que la actual crisis económica y de deuda soberana marca los límites del keynesianismo para hacer política económica, lo que obliga a la socialdemocracia a reinventarse sobre nuevos parámetros en busca de una identidad perdida que ya sólo vive de recuerdos (memoria histórica) y emociones (falso debate entre ricos y pobres). Los problemas medioambientales, el papel del Estado, las libertades individuales, la distribución de la renta, las prioridades sociales a la hora de ejecutar el gasto público, el nivel de presión fiscal, la emancipación de la mujer o los nuevos movimientos sociales son el campo de juego sobre los que deberá actuar la socialdemocracia si quiere sobrevivir. El paradigma del gasto público como principal fuente de creación de riqueza y de acción política es el que ha sucumbido este fin de semana en Bruselas.

Hace más de un cuarto de siglo escritor Ludolfo Paramio firmó un esclarecedor opúsculo sobre la crisis de la izquierda, y ya por entonces advertía de las consecuencias letales que tendría para la socialdemocracia un error a la hora de diagnosticar el origen de las crisis.

Pretender, sostenía Paramio, que ésta es fruto del carácter conservador y antiobrero de los gobiernos y no de los propios condicionamientos que introduce la naturaleza misma de la crisis, puede dar un puñado de votos a los partidos que opten por la demagogia, pero si tales partidos llegan al gobierno (caso Zapatero) tendrán que pagar un alto precio de descrédito, y si no llegan  (Rubalcaba) difícilmente conservarán sus ganancias electorales a largo plazo, una vez que los trabajadores comiencen a palpar los efectos positivos de las actuales políticas de ajuste y austeridad. Corría el año 1984.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 79 COMENTARIOS

79 .- Creo que el enfoque del artículo es erróneo por completo, torticero y venenoso.
Dice que ha sucumbido el estado del bienestar porque la moneda única es más importante. Que Merkel ha sido la ganadora porque, sin ser hegemonista su política exterior, quiere exportar su modelo económico a Europa. Bien.
Le recuerdo que Alemania tiene un estado del bienestar inmenso, bien fiananciado y con resultados productivos [rentables] innegables, que permite a su país crecer sólidamente y ser mas resistente a las crisis. Que su sistema fiscal grava progresivamente y de manera efectiva a las empresas y particulares; y, además, invierte en I+D+i para su tejido industrial.
Le aseguro que ESE modelo económico sería muy bueno para España, pero lo que no nos cuenta usted es que lo que se pretende es tener países altamente dependientes, con mano de obra barata y pocos derechos laborales, para producir y exportar sus productos a los nuevos mercados emergentes.
De lo que estamos hablando es de dejar nuestra soberanía en manos extranjeras, como antaño se regaló a Bonaparte con tal de que hubiera paz [???¿¿¿], y solo puede responder, en nuestros días, a la más oscura y decadente vacuidad.
Psicoanalícese.

caremabe

16/12/2011, 21:53 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

78 .- #74 No le corrijo, pero le complemento:
Exacto el problema ha sido un exceso de crédito con interés real negativo...¿Pero cómo eso ha afectado distintamente a los diferentes países?, pues muy fácil en justa correspondencia con el distinto grado de responsabilidad de los gobiernos de cada País:
Así entre los más irresponsables, el de España, se permitió su empleo en una desquiciada burbuja inmobiliaria que empeoraba el ya estructural déficit por c/c, las casas no se exportan, pero muchos de los items en su construcción sí que se importan; borrowing de crédito que dejaba de ir a la inversión en desarrollo productivo. Pero las Administraciones muy contentas porque llenaban las arcas con el IVA y el ITPyAJD... y las cuentas de partidos y cuadros.
Los más responsables, como Alemania, utilizaron la financiación barata para un desarrollo de la estructura productiva innovadora y de calidad, sin tener que subir impuestos, ni precios, ni salarios que pusieran patas arriba la balanza de pagos y la fiscal, o el coste salarial de la producción. Los resultados ya los conoce ud: Alemania pasó a ser el 1º exportador mundial por valor y a tener un envidiable fondo de resistencia a la crisis

agarcía

12/12/2011, 18:22 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

77 .- #75 Antes o despues,pienso que antes que despues habra que aumentar los impuestos. Pero los de todos.Tambien pienso que con combatir seriamente el fraude y la evasion fiscal,asi como zurcir los rotos del calcetin fiscal la situacion de la hacienda publica mejoraria mucho.
Va VD. a incrementar el IVA SR. Rajoy.No critico Vd.esta medida cuando la tomo el PSOE.

ahorrador

12/12/2011, 17:24 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

76 .- #71 Bien dicho. Hay que eliminar todas las subvenciones. Las de la CEOE, las encubiertas a la Banca y ladrilleros [ que estan a punto de llegar ] etc..etc.... Nada de Bancos malos y a la carcel los defraudadores y los sinverguenzas que nos han llevado a esta situacion.
Menos mal que mi pension como dijo el Sr.Rajoy y destaco el ABC en una portada no perdera poder adquisitivo. Verdad , Sr. Rajoy ?

ahorrador

12/12/2011, 17:17 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

75 .- Todo el mundo se olvida que para lograr la regla de oro se puede disminuir el gasto o aumentar los ingresos. ¿Como aumentar los ingresos? Impuestos. Si queremos que esos impuestos sean justos, deben ser impuestos directos.
¿Que tiene que inventar la izquierda? Nada, ya está inventado. En España el marginal máximo estaba en el 53% había impuesto de patrimonio y de sucesiones.
¿Ahora?...

caspita

12/12/2011, 08:39 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

Las más, patrocinado por Aenor los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd