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Carlos Sánchez.- 18/09/2011

Cada cuatro años se produce en la política española uno de los espectáculos más singulares. Diputados y senadores en ejercicio compiten con los aspirantes de su propio partido para ganar un escaño. Pero en contra de lo que parece razonable, no son los ciudadanos o los propios afiliados quienes deciden quién debe ser candidato, sino que son las cúpulas de cada formación quienes marcan la casilla, al menos en los partidos con probabilidades reales de gobernar: ‘Tú, sí; tú, no’...
No es desde luego ninguna novedad. Ya ni siquiera es noticia. Pero sorprende que cierta opinión pública (y publicada) continúe aceptando con naturalidad el método de cooptación como el más eficaz para la confección de listas electorales. Este sistema no tendría mayor importancia (al fin y al cabo todas las organizaciones sociales son endogámicas por naturaleza) si fuera inocuo. Intranscendente. Pero sucede todo lo contrario. La baja calidad de la democracia española explica en buena medida por qué estamos donde estamos. Si los diputados socialistas hubieran hecho bien su trabajo, es probable que este país no tuviera hoy cinco millones de parados y una deuda desbocada (99.613 millones de euros de endeudamiento nuevo los últimos doce meses). Y si los órganos reguladores encargados de fiscalizar la acción pública (Tribunal de Cuentas, Banco de España…) hubieran funcionado, es probable que todo hubiera sido distinto.
No lo han hecho y durante la actual legislatura han permitido que un visionario de la política rodeado de simples correveidiles, gestione la mayor crisis económica en más de medio siglo. El grupo socialista ha sido cooperador necesario de una mala política económica. Y su actitud condescendiente con decisiones equivocadas, ha devaluado la labor del parlamento como cámara independiente y autónoma del poder ejecutivo. Ni una palabra crítica en los días de vino y rosas.
Lo sucedido en el último mes -desde que Merkel y Sarkozy obligaran a Zapatero a reforma la Constitución por la vía rápida- abunda en esa dirección. Es preocupante el uso y el abuso de la vía del decreto-ley como forma de hacer política.
El decreto-ley, como ha puesto de relieve en numerosas ocasiones el Tribunal Constitucional, es una herramienta legal de urgencia para situaciones de extrema necesidad. Y en coherencia con esta visión, está sometido a fuertes restricciones de acuerdo con el mandato constitucional, que otorga al parlamento la función legislativa. Y el uso del decreto-ley (incluso para restaurar el Impuesto sobre el Patrimonio) no es más que una usurpación de esa función por parte del poder ejecutivo. La posterior convalidación parlamentaria es sólo una coartada, incluso la añagaza, en el marco de un sistema político basado en la cooptación, como es el español.
La baja calidad de la democracia española explica en buena medida por qué estamos donde estamos. Si los diputados socialistas hubieran hecho bien su trabajo, es probable que este país no tuviera hoy cinco millones de parados y una deuda desbocada.
Nadie en el grupo socialista ha mostrado su inquietud. Sin duda, por lo viciado que está el sistema político. A pocas semanas del cierre de las listas, ningún candidato a senador o diputado cuenta con incentivos suficientes para enfrentarse a la dirección de su partido. Muy al contrario. Saben que si lo hacen no repetirán, y por eso la política se ha convertido en un terreno baldío en el que sólo interesa quién gana las elecciones. No quién va a aprobar las leyes y a partir de qué presupuestos ideológicos. Se vuelve a hacer caso omiso de aquello que decía Marx: entender es actuar. Detrás de los grupos parlamentarios sólo hay figuras huecas que levantan sus brazos de madera en cada votación. Y no sólo en el PSOE.
Aún no están cerradas las listas del Partido Popular, pero a tenor de lo que se conoce todo hace indicar que más de lo mismo. El sistema de elección de candidatos al Parlamento tiene que ver con la correlación de fuerzas dentro del partido, pero no con la democracia, lo cual es extraordinariamente inquietante en un contexto como el que se avecina. Los mediocres al poder.
Embestir no es razonar
Si Mariano Rajoy gana las elecciones por mayoría absoluta, concentrará en sus manos el mayor poder que jamás haya tenido un presidente del Gobierno desde 1977. Y de ahí la necesidad de preservar el equilibrio de poderes, consustancial a los estados democráticos. Precisamente para evitar aquello que decía Benjamin Constant: los hombres libres no protestan contra los gobernantes opresivos, sino contra la acumulación del poder. Es de perogrullo, pero lo cierto es que esa ausencia de controles y contrapesos democráticos explica muchos excesos de un país acostumbrado más a embestir que a razonar. Y que frecuentemente ha sido víctima de la tendencia a la creación de oligarquías, y en el que la vida política se articula de forma casi exclusiva a través de los partidos.
Si Mariano Rajoy gana las elecciones por mayoría absoluta, concentrará en sus manos el mayor poder que jamás haya tenido un presidente del Gobierno desde 1977. Y de ahí la necesidad de preservar el equilibrio de poderes, consustancial a los estados democráticos.
Probablemente, el mayor error cometido por los socialistas desde que en 1982 Felipe González ganó las elecciones con 202 diputados, tiene que ver con pensar que quien controla el Boletín Oficial del Estado tiene el poder. Y es verdad que el BOE es una palanca del cambio imbatible, pero las sociedades postindustriales son cada vez más complejas y hacer política -la buena política- ya no pasa sólo por ordenar la publicación de normas legales en los boletines oficiales correspondientes, sino en la existencia de mecanismos de cooperación entre los afectados (ciudadanos o agentes económicos) y el poder político. Por supuesto que de forma transparente. No para desvirtuar el valor de las elecciones; sino, por el contrario, para enriquecer la acción política y alejarla del fantasma del fulanismo. El viejo instrumento de dominación de los caciques que han poblado la piel de toro desde tiempos remotos. El poder no es un fin en sí mismo, es un instrumento para cambiar la realidad.
Y el fulanismo se produce cuando los jefes locales eligen candidatos sumisos que observan la acción política como un instrumento de dominación sin atender lo que les rodea. O cuando el parlamento es una simple correa de transmisión de los aparatos burocráticos de los partidos.
Como recodaba Isaiah Berlin a partir de unas palabras de Kant, el paternalismo es el mayor despotismo imaginable. Y no porque sea más opresivo que la mayor de las tiranías, ni porque ignore la razón transcendental, sino porque es una afrenta a la propia concepción del ser humano como individuo. Y los diputados que aceptan su candidatura sólo para beneficiarse de las migajas del poder, sólo contribuyen a él.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
188 COMENTARIOS
188 .- el # 187 iba dedicado tambien al #184 y no al # 185.
Todos cometemos errores con los teclados y la mente.
187 .- #185 y # 186. noviembre esta cerca y solamente podemos avisar.
queremos enmendar la constitucion con voto directo por el presidente del gobierno y todos los cargos electivos.
1-limitar a 2 periodos legislativos TODOS los cargos electivos porque Todos
tenemos el derecho de actuar en representacion de Todos los ciudadanos de nuestro entorno. ademas si los catalanes representan a los catalanes, los vascos a los vascos y los socialistas en general a los tontos en particular, queremos que TODOS los zamoranos elijan sus representantes por voto directo y porque si se hace en casi todos los gobiernos democraticos, se puede hacer en la peninsula.
agotado con el TODO
a descansar con TRODOS.
186 .- Nada de "baja calidad de nuestra democracia". Es que esto que tenemos en España no es democracia política, ES UNA PARTITOCRACIA INFAME. Donde al diputado no lo elige el elector, lo nombra el cacique del partido en cuestión, poniéndolo en la lista arriba o abajo, según sea más servil al jefe o menos.
Así es , en Noviembre en teoría tenemos unas elecciones legislativas, se votan diputados y Senadores. Pero todo el mundo sabe que en realidad se decide quién será el próximo presidente del Gobierno. El que salga elegido tendrá los tres poderes en su mano: El ejecutivo, el legislativo [ a través de los diputados de su partido a sus órdenes] y el judicial.
Y efectivamente los medios de comunicación tratan de ocultar este hecho que hasta un niño de primaria lo ve. ¿¿Por qué??
185 .- el caso ZAMORA demuestra hasta que punto un partido puede degradar el proceso democratico.
1-el poder esta en un presidente que es secretario general.
2-telfono, conspiracion, no hay primarias, dedazo, candidato que renuncia pero NO.
3-ministro de interior a cargo de hacer respetar el proceso democratico y mucho mas.
4-PREBENDA para el MINISTRO DEL INTERIOR en forma de un puesto garantizado en el congreso de los diputados.
5-la corrupcion del poder. EL PODER CORROPE. rubelcaba lo sabe.
6-protestan y dimiten los socilistas de ZAMORA y BENAVENTE. NI CASO. expedientes como el otro ???.
7-los periodistas y los periodistas politicos, nada.
8-la noticio desaparece de los periodicos.
9-lenta pero segura la lista de hombres y mujeres de verdad, CRECE.
184 .- Excelente artículo,
Junto a otros que hoy aparecen comienzan la necesaria senda de las propuestas: si nos agotamos en la denuncia caeremos en la desesperación. Me alegra el cambio de linea.
En cuanto a esto de nuestras elecciones y sistema de partidos: Estaba diseñado para fortalecer los partidos y tras tanto tiempo de más ha acabado por aislar el poder de una representación adecuada, de una sistema de elección de los mejores. Impide la transmisión de señales.
Vemos otros cortocircuitos en nuestro sistema. El subsistema tributario está concebido de tal modo que las señales sobre quién gastó cuánto en qué no lleguen al Contribuyente, mientras que el político [especialmente el autonómico] queda aislado de las limitaciones y condiciones que reclamen Contribuyentes y Mercado de Deuda.
Intuitivamente la gente lo nota; se siente impotente para influir. Ese sentirse ajeno el pueblo a contribuir soluciones es peligroso.
La información pertinente para la formación de las voluntades de elección, representación y gasto públicos debe empezar a fluir eliminando pantallas: listas cerradas y bloqueadas, financiación a través de la Administración General y cupos.
Un saludo cordial,
Joaquín.