publicidad

ElConfidencial.com > Opinión > Mientras Tanto >

El triunfo de la bestia

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

Carlos Sánchez.-  24/07/2011

Robert Skidelsky, probablemente el economista vivo que mejor conoce la obra de Keynes, ha escrito recientemente un delicioso artículo en el que dice cosas de perogrullo, pero que a menudo olvidan los hacedores de política económica. Recuerda Skidelsky que durante mucho tiempo se relacionó el endeudamiento con la vida despilfarradora y la apatía; y si una persona se endeudaba, se consideraba un timbre de honor saldar la obligación vendiendo activos, reduciendo el consumo, trabajando más o mediante una combinación de las tres cosas. De hecho, las deudas no satisfechas solían pagarse con la cárcel. No mediante concursos de acreedores en los que las dos partes se ponen de acuerdo sobre la cantidad a devolver.

La misma regla regía para las instituciones. Los bancos nacieron de un procedimiento mediante el cual los orfebres de oro y plata aceptaban depósitos para su custodia a cambio de una pequeña cantidad. Cuando pasaron a ser entidades crediticias, su regla más antigua consistía en mantener reservas líquidas equivalentes a prácticamente el 100% de sus depósitos. Los banqueros, de esta manera, evitaban verse sin fondos en el hipotético caso de que sus clientes retiraran de golpe su dinero. Para nada acudían al endeudamiento masivo (ahora se llama apalancamiento).

Esas prácticas, como se sabe, cayeron en desuso hace ya algún tiempo; pero ya Locke en sus Escritos Monetarios advertía que sólo hay dos maneras de enriquecer a un país sin recursos naturales (él decía ‘sin minas’): mediante la conquista de territorios o a través del comercio. Como lo primero no siempre es posible (afortunadamente, habría que añadir), el pensador inglés recomendaba la segunda opción. Desgraciadamente, sin embargo, sigue habiendo políticos que piensan que hay una tercera elección, que no es otra que elevar la riqueza aparente de los ciudadanos aumentando el endeudamiento hasta límites insoportables.

Se trata, con diferencia, de la peor de las decisiones. Y no por razones estrictamente económicas, sino que tiene que ver con la propia calidad del sistema democrático. Cuando un gobernante endeuda a su país más allá de lo razonable (sería absurdo pensar que toda deuda es mala) lo que en realidad hace es diferir en el tiempo el pago de impuestos. Pero no sólo eso. Oculta la naturaleza del gasto público, lo cual es profundamente antidemocrático.

Mediante el recurso al endeudamiento, no hay un verdadero debate sobre la cantidad de impuestos que hay que pagar al Estado en cada momento para financiar los gastos necesarios para satisfacer los servicios públicos que reclama la comunidad. Se puede dar la paradoja, incluso, de que un gobernante decida bajar los impuestos para ganar las elecciones creando un efecto riqueza entre los ciudadanos y, al mismo tiempo, y por la puerta de atrás, aumente el endeudamiento, lo que en la práctica significa una subida de la presión fiscal, aunque no se note.

El endeudamiento es, en este sentido, un recurso indoloro para la generación que disfruta de un nivel de vida que no le corresponde, y que se beneficia de un volumen de prestaciones no proporcional a la cantidad de impuestos que está dispuesta a pagar. Todo el mundo sabe que alguien tendrá que devolver esas deudas, pero se oculta esa realidad para ganar elecciones. La historia se complica todavía más cuando un gobernante en lugar de acudir a los mercados de capitales para financiarse -lo que obliga a una cierta disciplina fiscal- pide dinero directamente al banco o a la caja de ahorros correspondiente, preferentemente si es del mismo signo político. Las regiones españolas saben mucho de esta ventanilla de último recurso.

Las proteínas del mercado

Lo más sorprendente, sin embargo, es que estas verdades se esconden al debate público, lo cual socava el sistema democrático. Es curioso que quienes critican con mayor dureza el comportamiento ‘especulativo’ de los mercados sean, precisamente, quienes los alimentan con las proteínas que proporciona el endeudamiento público.

Estamos, por lo tanto, ante un sinsentido que conduce inexorablemente a un neocolonialismo económico. Y que si nada lo remedia, acabará siendo político

Figuras como Krugman son, en este sentido, patéticas. Y no digamos algunos de sus malos imitadores en España. En los últimos años, el premio Nobel  no se ha cansado de atacar a los mercados por su carácter arrogante y especulativo, pero al mismo tiempo exige mayor gasto público para afrontar la caída de la demanda y de la actividad económica, lo cual ha acabado por crear un monstruo que ahora devora las economías de los países periféricos. Los mercados son, y como diría Herman Melville, el fantasma de horrible mugido que se sitúa entre el gruñido del Leviatán y el eructo del Vesubio.

Dominan, como todo el mundo sabe, la escena política. Hasta el punto de que el acuerdo del Eurogrupo sobre la restructuración de la deuda griega no es más que un puntapié a los fundamentos democráticos de la propia Unión Europea. Grecia es hoy un país intervenido (una figura que no aparece en ninguno de los textos fundamentales de la UE) por un Gobierno no democrático que no se presenta a las elecciones. Y lo mismo sucede con Portugal, Irlanda e incluso España, cuya capacidad de maniobra en política económica es irrelevante.

Lo chocante del caso, sin embargo, es que la medicina que le han suministrado a Grecia los países acreedores es, precisamente, la misma que ha llevado al país a la ruina. El Consejo Europeo ha probado nuevas ayudas equivalentes a 109.000 millones de euros. Sin embargo, si Grecia no está en condiciones de devolver los 328.588 millones de euros que hoy debe a sus acreedores (sin contar el endeudamiento privado), no parece razonable pensar que añadiendo otros cien mil millones a la cuenta se pueda resolver el problema.

Estamos, por lo tanto, ante un sinsentido que conduce inexorablemente a un neocolonialismo económico. Y que si nada lo remedia, acabará siendo político. Precisamente, y aquí está la contradicción, por culpa de quienes creen que aumentando el endeudamiento público se solucionarán los problemas. El problema no son los mercados, sino los gobiernos y el propio banco central europeo que han alimentado a la bestia con dinero barato y en cantidad suficiente para hacer temblar los cimientos del euro.

Parece evidente, sin embargo, que la supervivencia de la moneda única sólo podrá articularse mediante la integración de los sistemas fiscales de la eurozona. Sin coordinación de las políticas presupuestarias no hay nada que hacer. Pero no es menos evidente que ese proceso de construcción (incluso la creación de un Ministerio de Hacienda paneuropeo) debe hacerse  mediante procedimientos democráticos. De lo contrario, la UE corre el peligro de acabar siendo justo lo contrario para lo que nació. Un espacio de libertad en el que todos sus miembros sean iguales. No es un asunto baladí. Es la esencia de la propia democracia. El euro, como alguien ha dicho, es y será una moneda sin Estado, pero hay que evitar que sea también una divisa sin democracia.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 112 COMENTARIOS

112 .- Vamos que nos han engañado, nos han hecho creer que ya eramos ricos [y cada pueblo tenia que tener su auditorio, su polideportivo, su autovia, su casa de cultura, su etc...] y es falso: seguimos siendo pobres tras muchos años de democracia. Algo falla.

manhuel

02/08/2011, 08:41 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

111 .- no volvamos a lo de siempre.
El motivo de la crisiss todo el mundo esta de acuerdo que ha sido culpa de la politica de dinero barato que ha existido durante mucho tiempo en EUROPA, Y NADIE SE HA DADO CUENTA ¿PORQUE ES POLITICA? ¿a que pais le convenia? pues bien al mismo que ahora no le convienen los problemas de GRECIA :ALEMANIA,necesitada de una politica expansionista de gasto para invertir en la parte comunista.
Por otro lado ¿porque hemos dejado despilfarrar a nuestros politicos?¿es que antes no lo veiamos?igual que ahora, pero tenemos tan poca cabeza como ellos, pensando que un credito con otro se arreglaba.
¿porque hemos abandonado la politica de nuestros padres en la compra de pisos? primero ahorrar y luego comprar....eso se hacia en los años 60-70, sino enterense,por tanto vicios de la democracia
nosotros hemos entrado en la democracia pensando que era libertinaje como nuestros politicos...y no señores....nuestra casa la hay que regir por el principio ingresos =ahorros+gastos, no pudiendo pasar de esa ecuacion

soydeasturias

25/07/2011, 17:42 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

110 .- Es algo que a nivel micro siempre he avisado. Lo malo de nuestra crisis inmobiliaria es que a la postre lleva a una redistribución peor de la riqueza, o sea, más bienes en manos de menos personas. Si lo elevamos a la categoría de país pasa algo parecido. Una especie de neocolonialismo.

http://menudoscabrones.blogspot.com/

kutusov

25/07/2011, 08:47 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

109 .- Estupendo articulo.
SOlo ha faltado el matiz de que el gasto publico es tan grande en la mayor parte por la corrupcion en la adjudicacion del mismo: aves a ninguna parte ["somos 1ª potencia mundial en aves".. cuando no fabricamos nada solo hacemos la obra civil], aeropuertos sin viabilidad y tres de ellos a 70 km de distancia, concesiones en radiales absurdas, oficinas publicas sin ningun fin, suvenciones a los lobbies amigos.
Todo este gasto publico es para empresarios amigos del poder a costa de impuestos futuros y de peor calidad y nivel de vida del ciudadano lo que es una de las mayores formas de robar a al clase media, de distribuir riquezas via pelotazo y sobre todo que el ciudadano no lo note ya que es solo accionista y socio de la ruina, de lso frobs, de las cajas rescatadas, de los aves vacios de los aeropuertos de los estudios de clitoris a 40000 € pero no lo es de las beneficiarias del estado

mlunadem

24/07/2011, 22:37 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

108 .- Completamente de acuerdo con el articulo. El que un individuo [que no ha sido elegido democraticamente, encima] pueda crear dinero de la nada a su antojo, es tiranico. Como tambien lo es que puedan endeudarnos sin limite como les de la gana. La manipulacion y tergiversacion que hacen de Keynes es vomitiva, solo mencionan la parte que les interesa. Lo de subir impuestos para contener las burbujas y crear superhabits que usar en las recesiones, eso se lo callan. En cualquier caso creo que la creacion de los eurobonos y la coordinacion fiscal, etc, es solo una huida adelante. Lo que hace falta es un sistema monetario no manipulable, en el que la cantidad de liquidez quede determinada por oferta y demanda sin intervencion arbitraria de nadie. Los patrones metalicos cumplian esto, pero creaban inestabilidades brutales por su dependencia de descubrimientos azarosos de vetas o por problemas fortuitos de suministro. Deberiamos ser capaces de encontrar algo que tenga las virtudes sin los defectos. No se hace porque no les interesa, es su arma definitiva y no van a entregarla. El tema es que como toda estafa piramidal, al final acaba cayendose. Esperemos que de las cenizas surja algo mejor.

Spartaco

24/07/2011, 21:16 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

Las más, patrocinado por Aenor los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd