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La jaula del poder

BIOGRAFÍA

Ha sido un destacado comentarista regular de nuestros foros, bajo el seudónimo de matrix. Economista y emprendedor, reside en Noruega, desde donde lidera un proyecto noruego-canadiense de obtención y transformación de materias primas en la zona Artica.
Inspirado en los relatos de C. S. Lewis, Mensajes de Narnia, es un espacio de soluciones virtuales, el mundo deseable, justo y ordenado, al que accedes cruzando un puente que une dos orillas: una, oscura, en la que abundan los problemas; y otra, luminosa, en la que habitan las soluciones. Todos podemos cruzar ese puente y dejarnos guiar hacia el pasado o hacia el futuro, para comprender y mejorar la vida en la orilla en la que vivimos.

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Galo Mateos.-  09/12/2011

Pasamos buena parte de nuestro tiempo navegando en círculos alrededor de un modelo cuyo funcionamiento ni siquiera llegamos comprender y en una completa ausencia de cuestionamientos. La vida, sin una razonable dosis de preguntas acerca de lo que pintamos en este carrusel, puede ser un tránsito estéril en esta incesante y compulsiva búsqueda de alivios inmediatos. Nos venden un mundo pretendidamente feliz, al más puro estilo Huxley, para cuya supervivencia hemos de sacrificar, paradójicamente, cuantos principios y virtudes aportamos para construirlo. Nos sentimos como monos en una jaula sobre los que se experimenta, sin que nadie tenga la menor idea acerca de cuáles puedan ser los resultados.

Si usted, amable lector, comparte mayores aspiraciones, dígame que sí, por favor, tal vez quiera participar de una estrategia que le permita vivir al otro lado de los barrotes de esa jaula e incluso llegar a reemplazar a los que desde afuera deciden lo que hacemos los de adentro.

¿Y qué es lo que hacen los de afuera? Administran, por nuestra delegación, los recursos más elementales: la política, la moneda, la energía, las materias primas, el agua…, sin los que no podríamos sobrevivir y con los que mantenemos una relación de absoluta dependencia.

Pero para salir de la jaula o poder llegar a discutir el modelo de gestión de lo que nos importa, es necesaria una gran dosis de voluntad, ideas propias y, sobre todo, unir fuerzas. Meses atrás hacíamos un pronóstico electoral aquí en Narnia, por el que 3 millones de españoles cambiarían de partido; y así sucedió. Pero al final, por solo 700.000 votantes, el partido ganador podrá gobernar en mayoría, sin el permiso de quienes creíamos que -de nuestra parte- les pasarían las propuestas que habíamos desarrollado aquí, y en las que tantos millones de ciudadanos coincidíamos. Una pena que se pueda gobernar sin concretar un anticipo de esos pequeños tributos al sentido común y a la decencia que habíamos descrito, pero nada impide que lo pueda hacer en estos próximos cuatro años. Nos toca vigilar y protestar o aplaudir cuando toque. Enterados están de lo que pretendemos, porque felizmente estas demandas están ya en la calle, en su mayoría repartidas en los distintos manifiestos y programas electorales conocidos.

Si el pacto con el nuevo poder nos resulta digno de confianza o mientras ese momento llega, les propongo dedicarnos a potenciar nuestros valores individuales y colectivos para hacer más habitable y próspero este espacio que compartimos. En ese propósito, aceptemos un principio general en el que afortunadamente coincidimos nada menos que con Einstein, uno de nuestros más preclaros y rebeldes simios: "hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad".

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad

Y de nuevo con Einstein en nuestro auxilio, afirmar que "la madurez comienza a manifestarse cuando sentimos que nuestra preocupación por los demás es mayor que por nosotros mismos". Y es aquí donde querría proponerles un atajo -incorporando algunos conocimientos milenarios de la cultura Oriental- para reforzar esa necesaria voluntad y el espíritu colectivo, para hacer de nuestro país una fuerza poderosa frente a sus potenciales depredadores. Amenazas, hoy descritas como la falta de planificación a largo plazo, los desvíos del poder y las dificultades del sistema financiero para servir nuestros intereses, sin convertirse en un poder paralelo, al servicio de otros distintos de quienes soportamos al final tan precario andamiaje.

Vamos a tener muchos años por delante para incorporar mejoras, pero no podemos perder ni un minuto para reducir el estado de crispación y frustración que nos asola. Aun reconociendo que la complejidad a la que nos enfrentamos en materia de gobernabilidad mundial queda lejos de nuestro alcance en lo cotidiano, podemos ir implementando mejoras paulatinas en nuestra vida que nos permitan disfrutarla más y que, poco a poco, puedan ir creando esa mayor voluntad individual y colectiva que admiramos en los pueblos mas prósperos.

Hoy en España se puede estimar en más de un millón de personas, con mayoría femenina, los seguidores de disciplinas orientales prácticas como la meditación, reiki y las diversas terapias alternativas, sean estrictamente asiáticas o más cercanas. Por lo que esta elección para nuestros seguidores en Narnia parte en nuestra sociedad de una muy respetable masa crítica y un crecimiento exponencial. Un alivio seguramente para nuestro magnífico sistema sanitario y de bienestar social, que de no ser por estas prácticas coadyuvantes para con la cada día más sabia, organizada y exitosa medicina ‘occidental’, soportaría una factura mayor. Quienes tratamos con personas caracterizadas por su interés en estas disciplinas reconocemos en ellas, de inmediato, mejoras en su calidad de vida a través de una salud más resistente y una mayor voluntad y empatía social. Cosas que por sí solas, sin crisis que las motivase, ya serían deseables como potenciadoras de la productividad, pero más aún, ante el insoportable nivel de discrepancia interna que mantenemos como país. Más que nunca necesitamos ideas superadoras, por encima de los muchos intereses locales creados que lastran nuestra convivencia.

Nuestra cultura occidental, tan proclive al individualismo, puede hacerle un gran bien crecer en el conocimiento y la práctica de las filosofías orientales, especialmente en un periodo en el que el crecimiento material va a ser cero

A nuestra cultura occidental, tan proclive al individualismo, puede hacerle un gran bien crecer en  el conocimiento y la práctica de las filosofías orientales, especialmente en un periodo en el que el crecimiento material va a ser cero. Ese refuerzo en el espíritu colectivo que, sin duda aportan esas culturas y compatible, hasta hoy, con nuestro acervo religioso y tradiciones, puede constituir el equilibrio deseable en nuestro desarrollo, más necesitado de lo cualitativo que posibilitado por lo material.

Para muchas mentes cerradas al conocimiento y a la innovación, algo no monetarizable ni dirigible desde sus círculos de poder, como el aumento y diversificación de los recursos espirituales de la población, resultará una amenaza incontrolada. Habrá que perdonar muchos exabruptos de quienes se creyeron durante décadas en el derecho de decir lo que nos correspondía pensar y sentir para ser ‘serios’ y aceptados en esta jaula de monos silenciosos en la que aparentábamos vivir conforme al sistema impuesto por nuestros propios depredadores.

Aquí, desde Narnia, territorio firme para la libertad y el experimento, más allá de monos y fábulas, nos proponemos dos cosas concretas: una, dar respuesta al enorme vacío moral de un sistema que pronto será otra cosa, sociedad del Conocimiento o parecido, cooperando en la creciente difusión de estas disciplinas de mejora y resistencia social, en soportes de vídeo-debate y cursos; y, dos, no ceder un solo palmo frente a los sucesivos gobiernos actuantes en el respeto a la democracia y en el sentido de la decencia a la que están obligados, desde un minucioso análisis semanal de los acuerdos del Ejecutivo.

Así que aquí estaremos con preguntas, respuestas, críticas, elogios y debates sobre cómo establecer metas a largo plazo, con la visión puesta en ese 2030 y en los cambios de poder por los que hemos de transitar, al tiempo que seguiremos experimentando con ideas probadas que nos capaciten para una mayor empatía social y una disposición personal que objetivamente mejoran en mucho a las producidas por el abuso de los sustitutivos instantáneos de la felicidad o al generado por el visionado compulsivo de televisión, aplazando durante horas y días, el encuentro con nosotros mismos y las respuestas a las cuestiones vitales que cada vida debe resolver. A nuestro mundo presente le vendrá mejor la voluntad y la empatía que la desidia y el individualismo. Las culturas orientales, aun cuando no nos añadiesen ni un minuto más de vida teórica, podrían hacer que los vividos constituyan una mejor experiencia personal y colectiva. En la nueva sección de Internacional que inauguramos esta semana, tiene a su disposición un Vídeo-Debate sobre estas cuestiones y, como siempre, abiertos y atentos a sus comentarios.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1264 COMENTARIOS

1264 .- #1243 Perdone, ciudadano medio, pero tengo que corregirle:

La frase es conocida y el piel roja se llamaba Oscar Wilde.

Buenas noches.


beechclub

11/12/2011, 23:33 h.

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1263 .- En fin, como dice en un lado del enlace anterior. Lo triste del invento este de carta, es la falta de respeto del señor que inventó esa carta falsa y la difundió como auténtica; por la realidad de los indígenas a los que manipula. Los pobres, no lo merecían.

Saludos y buenas noches.

sertorio

11/12/2011, 23:25 h.

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1262 .- #1260 Perdón, pero no resisto la tentación de poner esta cita:

“Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie [...] al cual nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.” Seattle era jefe de la tribu de los duwamish y de los squamish. Ambas etnias vivían en el extremo norte de la costa Oeste de los Estados Unidos, una zona conocida como la Sonda de Puget. Se trata de un territorio pesquero, donde las tribus se dedicaban a la recogida de la almeja y otros crustáceos. Con toda probabilidad, Seattle y su gente no habrían visto un búfalo en su puñetera vida, ya que éstos sólo habitan en las llanuras centrales americanas, que abarcan desde México a Canadá. Hablar de los búfalos de Sonda de Puget es como hablar de los célebres osos polares de Jerez de la Frontera. Supongo que la frase “Vi un millar de almejas pudriéndose en la planicie…”, queda bastante menos épica, así que Ted Perry las sustituyó sin pudor por un animal más digno, que además diera el pego en los pósters. Total, son indios, ¿no? Los indios van con los búfalos y con las águilas, no con las jodidas almejas. Pues ya está.

El que escribió la famosa carta del jefe Seatle, ni siquiera sabía qué tribu era

sertorio

11/12/2011, 23:19 h.

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1261 .- #1259 En absoluto, un mensaje eco-pacifista en boca de un auténtico jefe de tribu india, es un absoluto disparate.

Eran cazadores recolectores, y guerreros natos. No hippies de Berkeley años 60.

Saludos

sertorio

11/12/2011, 23:17 h.

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1260 .- #1258 O esto otro, muy divertido...

lo que verdaderamente dijo Seattle es lo siguiente:

;-]

Saludos

sertorio

11/12/2011, 23:16 h.

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