ElConfidencial.com > Opinión > El Confidente
POST ANTERIORES
El PP, ‘encendido’ por el ascenso al Supremo de una fiscal de la Gürtel
Pedro J. intenta fichar a Zapatero como columnista estrella
Inciarte (Santander) y Cano (BBVA), una comida para arreglar el mundo
Botín en el hospital Quirón y Fainé, en el hospital de la CECA
Redacción.- 19/10/2011
Luis Inácio Lula da Silva tiene estos días una apretada agenda en España. Por un lado, ejerce de referente de la izquierda para el PSOE; y por otro, es la compañía perfecta para un coloquio en la Fundación Botín. En apenas 48 horas, el ex presidente brasileño es capaz de dar abrigo a Alfredo Pérez Rubalcaba, desayunar con la élite financiera, pronunciar un discurso sobre el futuro del socialismo y comer con José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que el antiguo líder del Partido de los Trabajadores ha sabido compaginar su perfil revolucionario con el de estadista amigo de la inversión extranjera.
Lula se reunió ayer con Rubalcaba, con quien coincidió en la necesidad de regular los mercados financieros en un ámbito internacional. El candidato del PSOE ha nutrido su mensaje político de llamamientos a la gobernanza global y a los Eurobonos, por lo que se mostró encantado de posar junto al brasileño, icono del éxito de una fuerza progresista. Además, el ex presidente de Brasil cerrará este miércoles la Conferencia Progreso Global, organizada por la Fundación Ideas de Jesús Caldera. Aquí se espera que inyecte moral a la depresiva socialdemocracia europea, desalojada del poder por los partidos conservadores y liberales.
Pero, curiosamente, Lula llegará a la Conferencia progresista procedente de un cónclave muy diferente: un coloquio en la Fundación Botín. Allí coincidirá con figuras menos inclinadas a la izquierda, como la número dos de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría. Para completar la jornada, Zapatero le espera a la hora del almuerzo en la Moncloa junto al resto de líderes progresistas convocados por el think tank del PSOE: Gordon Brown, Poul Rasmussen, presidente de los socialistas europeos; el candidato francés François Hollande, o el ex canciller austriaco Alfred Gusenbauer.
No obstante, la importancia del mercado brasileño explica bien la querencia de Botín por quien fuera un aguerrido sindicalista y obrero metalúrgico. En septiembre, Lula fue la estrella invitada del Santander en la cena que organizó en Londres para celebrar el “día del inversor”. Sin duda, el principal banquero español disfruta de la imagen que proyecta el ex presidente brasileño, cuyo partido continúa en el poder de la mano de Dilma Rousseff.
Además de por el Santander, Lula se deja querer por otras multinacionales españoles, y este año ha aparecido en actos de Endesa, BBVA o Telefónica. Gracias a su exitoso bagaje en la gestión económica, y a su pasado como referente de los movimientos antiglobalización, se mueve como pez en el agua en reuniones de ejecutivos e inversores; en foros sobre el desarrollo internacional o instruyendo a Rubalcaba sobre las posibilidades de la socialdemocracia.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
0 COMENTARIOS
NOTEBOOK
Los empresarios descartan el rescate de una España “que tocará fondo a final de 2012”
José Antonio Zarzalejos