ElConfidencial.com > Opinión > El Confidente
POST ANTERIORES
Soraya confiesa a los empresarios la rendición del Gobierno ante el BCE
La venganza se sirve fría: Antonio Gutiérrez se queda en Bankia y el que se ha ido es Rodrigo Rato
Los recortes dejan al CSIC como el escenario de una película de zombis
Los hijos del expresidente de CaixaGalicia salen del paro por la puerta grande
Redacción.- 28/08/2011
La maratoniana tarde y noche de negociaciones en la Cámara Baja entre PSOE y PP para llegar a un acuerdo en el texto de la reforma constitucional sobre el gasto puso de los nervios a más de uno. Por los populares, Soraya Sáenz de Santamaría, José Luis Ayllón, Álvaro Nadal y Cristóbal Montoro. Del otro lado, José Antonio Alonso, Francisco Fernández Marugán y Txiki Benegas.
José Bono, el presidente del Congreso que tan serio se pone a la hora de cumplir las reglas “de urbanidad” en la Cámara (que le pregunten al ministro Miguel Sebastián, que en el último pleno ya le dejó por imposible y acudió con corbata para evitar más espectáculos de dimes y diretes), ha tenido que hacer la vista gorda ante las ansias fumadoras de Benegas, incapaz de permanecer más de una hora sin un pitillo entre los labios. Y más, cuando lo que se tiene entre manos durante horas es una reforma de la Constitución.
Benegas, que ya está de vuelta de muchas cosas en esto de la política, va dejando huella sobre su particular cumplimiento de la ley Antitabaco. En uno de los últimos saraos organizados por un medio de comunicación en el Casino de Madrid de la calle de Alcalá, el diputado vasco volvió a dar muestra de su apego por la nicotina y su total desprecio por las leyes del Gobierno de su propio partido y, más concretamente, de las ministras de Sanidad, primero Elena Salgado, luego Trinidad Jiménez y finalmente Leire Pajín. Benegas, en pleno salón Real del Casino, estaba sentado a una de las mesas redondas, casi espalda con espalda con otra de sus compañeras en el Consejo, la ministra de Ciencia Cristina Garmendía. Ambos habían acudido a escuchar un almuerzo coloquio del también socialista vasco y lehendakari Patxi López.
Cuando terminó la comida y López subió al estrado, muchos fueron los comensales -entre los que estaban lo más granado del empresariado vasco y madrileño- que comenzaron a mirarse extrañados. Un inconfundible olor a humo de tabaco se extendía por entre las elegantes mesas mientras el lehendakari seguía con su charla. A escasos metros de López, Txiki Benegas daba una bocanada tras otra a su cigarro con total tranquilidad mientras los que le rodeaban, Garmendia incluida, hacían como que no se enteraban. Algo extremadamente difícil ya que, en media hora, volvió a encenderse otro. Y, a falta de ceniceros, porque estaba prohibido fumar por ley del Gobierno de su propio partido, Benegas apagó sus cigarros en el platillo de fina porcelana donde le habían servido el café.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
15 COMENTARIOS
15 .- #3 No pretendas disculparlo, con decir que un alto cargo del PP también fuma en lugar prohibido, tan malo es uno como el otro y no por eso hay que defender a ninguno.
14 .- #9 Va a ser que el señor Benegas no se va a aguantar las ganas de fumar, esa ley se la pasa por el forro de su bragueta y por las brag.. de su compañera ministra impulsora de la dichosa ley. Lo que tiene que hacer este vividor de la política desde los años 70, es tener la voluntad firme, de no querer fumar jamás en la vida, como hemos hecho otros, que antes que él hemos fumado, y posiblemente bastante más, por mi mismo lo sé, ya que he llegado a fumar con normalidad 2 paquetes diarios, y en los días de juego [hace años] 3, hasta que se prohibió fumar en los salones, para ello solo hace falta voluntad para dejarlo, la misma que tiene para seguir viviendo del Estado.
Salut i pelas.
13 .- Este tío nunca me cayó bien. No obstante, comprendo su impotencia ante el vicio.
Lo que no comprendo son las "agallas" que echa todo el mundo contra los fumadores y las pocas contra el sistema establecido por los politicos. Hay una de progres-adictos....
12 .- Un viernes por la noche, invierno madrileño, Restaurante "Casa Lucio", distinguida clientela internacional. Entra "Txiki" Benegas con una dama. Se quita la chaqueta, se quita la corbata, se quita los gemelos, se desabrocha la camisa hasta medio pecho, enciende un cigarrillo. Arrogante, suficiente, displicente,hortera.
11 .- La ley que respeta escrupulosamente el la denominada Ley del embudo. Como siempre han hecho.