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El discurso del Rey (y no, no me refiero a la película)

BIOGRAFÍA

Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, 'La Mañana' y 'La Linterna' de La Cope y 'El Gato al Agua' en Intereconomía. Autor de los libros 'Pasión por la Libertad' sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez, y 'El Negocio del Poder' junto al periodista Daniel Forcada.

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Federico Quevedo.-  28/12/2011

Cada día que pasa, cada portada de periódico descubriéndonos un dato, un hecho relevante más de esto que ya hemos llamado ‘caso Urdangarín’, el futuro del yerno del Rey se vuelve más incierto. Nadie duda ya de que, una que vez que la propia Familia Real, empezando por el mismísimo Monarca, se han desentendido de lo que pueda ocurrirle a Urdangarín, la decisión de imputarle por diversos delitos está al caer. Es más que probable, y es lógico pensar que pudiera ser así -por más que nos parezca un agravio comparativo respecto de los demás ciudadanos-, que hasta ahora quienes tenían en su mano la decisión de señalarle como presunto culpable de esos delitos estuvieran esperando a tener la seguridad plena de que lo que van a hacer es lo correcto. Seguramente, si en lugar del marido de la infanta Cristina se tratara de un ciudadano corriente, esa decisión se habría tomado ya; pero por ser quien es, la Justicia ha preferido esperar, lo cual dice bien poco de la misma. Pero ahora que el propio Monarca se ha despachado en televisión con un “la Justicia debe ser igual para todos”, la Justicia ya no tiene por qué esperar más.

Que todo esto ocurra así es, sin duda, una mala praxis, algo que dice bien poco de la madurez de nuestro sistema democrático y de la independencia de nuestros poderes… Pero al menos podemos tener una cierta tranquilidad de pensar que quien la hace, la paga, aunque sea el mismísimo yerno del Rey de España. Todo esto ha tenido, además, la virtud de servir de motivo de reflexión para nuestra institución monárquica, de obligar a sus representantes a tomarse en serio su trabajo y su papel al servicio de la soberanía nacional.

Hasta ahora la Monarquía se sostenía por la simpatía que su máximo representante, el Rey, despertaba entre la gente más allá de ideologías

Verán, quienes me siguen habitualmente saben, porque lo he dicho muchas veces, que por razones ideológicas no me identifico como monárquico, y quienes no me siguen con asiduidad ya lo saben desde este momento también. Pero no quiero hacer hoy un ejercicio de disección sobre las razones por las que creo que este país debería dar un paso en la dirección de constituirse en una república. No, verán, es probable que eso tenga ahora mismo más complicaciones que otra cosa y que todavía tengamos demasiado cerca en nuestra memoria algunos episodios del pasado que nos impidan tomar ese camino sin confrontación, luego es más que probable que todavía nos toque seguir sosteniendo nuestro sistema sobre la base de la Monarquía como símbolo de unidad y ejemplo de convivencia pacífica.

No me gusta, insisto, pero lo hemos aceptado así durante estos años, y a lo mejor toca seguir aceptándolo durante algunos más. Sin embargo, es un hecho que el ‘caso Urdangarín’ ha socavado la credibilidad de la que la monarquía gozaba entre la opinión pública y ha hecho añicos la confianza que la sociedad depositaba en ella. Eso significa que en el futuro inmediato ese debate se va a producir, de ahí que quien haya mostrado su mayor dosis de indignación con el marido de la infanta Cristina haya sido, no tanto el Rey -que también-, como el propio Príncipe de Asturias. De ahí, también, la dureza y la contundencia del discurso del Rey el pasado 24 de diciembre, consciente de que lo que está en juego es, no su reinado, sino el de su primogénito. Y, en ese sentido, el discurso del Rey es impecable, probablemente de los mejores discursos de Navidad que hayamos podido escuchar a Don Juan Carlos en muchísimo tiempo. Y, sin embargo, falta algo. Verán, hasta ahora la Monarquía se sostenía por la simpatía que su máximo representante, el Rey, despertaba entre la gente más allá de ideologías. Por eso, y porque durante muchos años su figura fue inviolable hasta el punto de que nunca hemos sabido realmente lo que pasaba en la Familia Real porque de eso no se hablaba en los medios de comunicación.

Lo que yo he echado en falta del discurso del Rey es un ejercicio de autocrítica, una cierta asunción de responsabilidad –ahora sabemos que ellos conocían lo que estaba pasando, y trataron de evitar que trascendiera a la opinión pública-

Probablemente como consecuencia de ese pacto no escrito que salvaba a la figura del Rey de cualquier acoso mediático, y por ende al resto de su familia, en los últimos años ellos mismos se han abandonado de su deber de ejemplaridad y han ofrecido una imagen de ‘nuevos ricos’ que poco a poco ha ido, también, socavando su imagen ante la opinión pública. Por eso, insisto, creo que no vale con que el Rey, incluso el propio Príncipe, manifiesten su indignación con Urdangarín y lo hayan apartado de la Familia en términos de representación pública e, incluso, lo hayan condenado ya sin que lo haya hecho todavía la Justicia. No es suficiente…

Lo que yo he echado en falta del discurso del Rey es un ejercicio de autocrítica, una cierta asunción de responsabilidad –ahora sabemos que ellos conocían lo que estaba pasando, y trataron de evitar que trascendiera a la opinión pública-. Y lo que hecho en falta en los mensajes del Príncipe es un compromiso con la transparencia como nunca hasta ahora habíamos tenido por parte de nuestra Monarquía. Sólo así podrán conseguir que la opinión pública recupere la confianza y la credibilidad que ha perdido respecto de la institución de la Monarquía. De lo contrario, ese camino hacia su final será inevitable y le tocará recorrerlo, vaya por Dios, a un Gobierno del PP. Manda h…!

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 37 COMENTARIOS

37 .- #27 Apuesto que, aún así, la recaudación sería mayor que en el caso de que se aplicara lo mismo a Sindicatos, Patronal, Partidos, Monarquía...Vaya, aunque no se pagara un porcentaje adicional, sino simplemente se subvencionaran con el importe cruces, veríamos lo que alguno recibía.

kpaís

28/12/2011, 20:49 h.

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36 .- NO OLVIDEMOS, FEDERÍCO QUEVEDO, que la monarquía "resucitó" en España, por obra gracia del Sr. Franco, o sea ......IMPUESTA.

No la pidió el pueblo y si en un Referendum, dicen que la aceptaron, sabemos que los ciudadanos no acostumbran a leer la LETRA CHIQUITA DE TODO LO OFICIAL NI LOS CONTRATOS PRIVADOS. Por lo cual fue muy fácil hacer "comulgar al pueblo español con RUEDAS DE MOLINO", especialmente ante el temor de una nueva GUERRA CIVIL.

Indiscutiblemente, los que redactaron la CONSTITUCIÓN fueron muy hábiles para engañar al pueblo y el Rey, MÁS, en exigir su INVIOLABILIDAD en el texto.TAXCO

Taxco

28/12/2011, 20:22 h.

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35 .- #6 El Borbón no tiene un pelo de tonto. Cuando muchos politicos le siguen, él está de vuelta. El comentario de “la Justicia debe ser igual para todos” lo ha aclarado en la apertura de la décima legislatura mencionando que no se refería a Urdangarín. Por supuesto que no. El mensaje es que Iñaki se entregará a la Justicia después de que hayan ido Pepiño, Bono, Chavez, los Albertos, Camps y muchos otros más. A ésto se refería. El Rey quiere que le apliquen a Iñaki el mismo tipo de justicia. Aquí nadie va a ir a la trena ni a devolver la "pasta". Y si no, al tiempo.

RenauxA

28/12/2011, 19:00 h.

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34 .- #18 Y a éste qué le pasa??

Capablancka, J.T.

28/12/2011, 18:56 h.

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33 .- Sr. Quevedo, es evidente que ya no es usted el que era, al menos en El Confidencial. No se cuando escribió usted este árticulo, probablemente recien acabado "el discurso del rey" pero es eviedente que usted no conocía las palabras posteriores del monarca en las cortes donde en los corrillos S.M. dijo "que él no se refería su yerno cuando dijo lo de: “la Justicia debe ser igual para todos”, ignoro si añadió algo así como "que se pensaban ustedes".
El echo de la publicación ahora de su árticulo en los términos que usted lo hace, resulta anacrónico y le deja a usted en evidencia.
Lo de si seguiremos aguantando la monarquía o no, no va a depender de Undargarín si no mas bien de lo que depende todo aquí últimammente, así que ya veremos.

extrafolario

28/12/2011, 18:55 h.

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