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Los líderes de PP y PSOE “no están a la altura de las circunstancias”
Federico Quevedo.- 14/11/2011
Ayer fue el propio Mariano Rajoy quien ya no tuvo más remedio que reconocerlo: “Creo que vamos a ganar las elecciones”, dijo en un mitin en Valencia. Lo cree porque es lo que dicen todas las encuestas, no sólo las que se publican en los medios de comunicación, sino también, y eso es más importante, las que manejan internamente los partidos, que suelen ser bastante fiables. Marcelino Iglesias contó ayer a los periodistas que siguen la campaña del PSOE que sus sondeos recortan la distancia a nueve puntos, pero él sabe que no es verdad.
Los sondeos que tiene el PP, esos llamados trakings electorales que se hacen a diario para saber si se está acertando o no en el modelo de campaña, amplían la ventaja de un día para otro. No ha habido nada que haya hecho cambiar esa tendencia, ni siquiera la irrupción de ETA en la campaña decretando el final del terrorismo en nuestro país, ni mucho menos el debate del lunes pasado que, al contrario, parece haber dado alas al PP y mayor confianza en sí mismo a un Mariano Rajoy, que hasta se muestra irónico y muy relajado en los mítines.
Lo que está ocurriendo, el hecho de que los sondeos avancen una auténtica debacle del Partido Socialista, no es más que la consecuencia lógica de una situación insostenible a la que nos ha conducido este Gobierno, del que durante muchos años formó parte el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, y eso, por mucho que se empeñe el propio Rubalcaba en hacerlo desaparecer de su curriculum, la inmensa mayoría de la gente lo tiene muy presente, y más que nunca en unas circunstancias como las actuales. Lo he escrito más de una vez, pero a la vista de los últimos datos sobre nuestra situación económica es todavía más obvio que sea así: el nivel de hartazgo de la gente, de cabreo, con perdón por la expresión, roza los límites de lo imaginable y es inevitable que toda esa tensión colectiva se dirija hacia quienes hasta hoy han gobernado este país y lo han hecho en medio del mayor de los desaciertos.
Es verdad que la crisis no es sólo una crisis interna y que nos afecta de manera irremediable lo que ocurre en nuestro entorno, pero también lo es que la crisis española tiene unas especificidades propias y que además quienes nos gobiernan no han sabido gestionar sus consecuencias. Y cuando por fin han reaccionado, lo han hecho tarde, no lo han sabido explicar y encima han torpedeado su propia línea de flotación con medidas que han desorientado a su base social. Zapatero nos ha llevado a esta ruina, sí. Entiendo que para los suyos sea muy difícil aceptar esto, pero a veces los gobernantes cometen errores y hay que saber aceptarlo. Es más, sino fuera por ese componente de frivolidad que acompaña a Berlusconi, en el fondo tanto Zapatero, como el ya ex primer ministro italiano y el también caído Papandreu tienen muchas similitudes, y los tres se caracterizan por haber sido unos malos, malísimos gestores que en casi todo momento han mirado más por sus intereses personales que por el general.
Y eso es lo que, principalmente, la gente quiere que cambie. El PSOE lo sabe y por eso esconde a Zapatero, aunque han tenido que sacar el jarrón chino del armario y sacudirle el polvo, porque Rubalcaba por sí mismo era -y es- incapaz de arrancar un mínimo de entusiasmo entre sus tropas, claro que la foto de González y Rubalcaba juntos puede que de algo de autoestima a los más militantes, pero para el imaginario colectivo es la foto de la derrota y del pasado, luego es difícil que pueda contribuir a mejorar en nada las ya de por sí penosas expectativas que tiene el PSOE.
¿Pasará algo de aquí al 20N? Esa es la pregunta que se hace mucha gente. Queda una semana, y en esos días vaya usted a saber, y los más recelosos recuerdan que el candidato del PSOE es Rubalcaba… No lo creo, y espero no equivocarme. Más bien tengo la impresión de que desde el pasado debate en televisión la campaña no sirve ya para nada y de que más allá de la cuantía de la victoria, ésta está garantizada para el PP, aunque sólo sea –que ya es bastante- porque la inmensa mayoría quiere volver a recuperar algo de confianza para intentar salir de este oscuro pozo en el que estamos. Y quizá ese sea el mayor y el más arriesgado reto al que se enfrenta Rajoy, pero eso será motivo de otro artículo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
21 COMENTARIOS
21 .- No hay que bajar la guardia ni un mm, las encuestas dirán lo que quieran, pero para ganar y desalojar al ZPSOEacaba hay que votar, es un verdadero fin de ciclo que van a elegir los ciudadanos, es el verdadero, auténtico y genuino cambio. Es casi la última oportunidad que tenemos para salir de nuestra pesadilla. Es el esfuerzo en el último tramo, es luchar con denuedo para la victoria de un ideal. Votar, votar y votar. Todo ciudadano en paro, o con su empresa quebrada, o con problemas económicos, víctima directa o indirecta de la situación actual, debe movilizarse y movilizar a otros por el cambio. Estamos en un partido de tenis en el que el tanto de la victoria lo tenemos que marcar nosotros mismos, cada uno.
20 .- #16 A rechinarse dientes, querido forero. Nos aburre con tu diatriba comunista del siglo pasado.
Y #17 para cuando una critica al aun mas ciego Camarada Casado? Seras como el, seguro, que no se atrvio' a publicar una columna sobre Pepino Marron Hijo de la Gasolinera por mas de un mes? Que bravia, que valentia...
19 .- Estimado Sr Quevedo, tanto sus columnas como las de su compañero el Sr Casado son a la par insufribles y producen vergüenza ajena. Parecen las diatribas disparatadas de un patán de taberna somatizado por un par de copas de más. Me imagino que la idea del periódico es dar alimento ideológico a las dos hinchadas, pero la verdad es que debieran dedicarse a otros menesteres, incluso les vendría bien aprender a escribir correctamente.
Un saludo.
18 .- ¿y que mas da que gane rajoy?¿lo va a arreglar?
17 .- Apreciado Sr. Quevedo:
La cantidad de líneas que hay que escribir para mencionar a los señores Rodríguez Zapatero, Berlusconi y Papandreu en la misma línea... Sólo usted, desde un cándido y fingido simplismo [no es posible que alguien como usted se lo pueda creer], puede igualar a los tres para dar lugar al silogismo de gobernante malo es igual a crisis, y gobernante bueno es igual a bonanza. Francamente, sostener esto y decir que los buenos son guapos y los feos son malos, es lo mismo.
La libertad de expresión es la libertad de decir lo que ocurre, y por esto se entiendo lo verificable. Usted emplea la libertad que le da la Constitución para introducir prejuicios que no pueden ampararse en ningún hecho verificable, contrastable y medible. Indicio, que no prueba, es la absoluta aunsencia en su artículo de enlaces que verifiquen sus afirmaciones, o la arbitraria distribución de los subrayados.
Afortunadamente la Constitución también ampara a este fraile para recordarle de vez en cuando la clase de propaganda que hace.