
Verano en Mallorca significa que te cruzas con una reina y no sabes si girarte. De ahí que no entienda los titulares que anuncian que "El primer ministro inglés veranea en Mallorca", cuando el enunciado correcto sería "Otro primer ministro inglés veranea en Mallorca". Porque nadie superpondría históricamente las vacaciones de David y Samantha Cameron en Alcúdia y Pollença a la estancia en la misma zona del matrimonio formado por Winston y Clementine Churchill.
La habitación 222 del hotel Formentor, que ocuparon en diciembre de 1935 Winston y Clementine Churchill, lleva el nombre del premier, y desde ella se contempla la vida de otra maneraLa habitación 222 del hotel Formentor que ocuparon en diciembre de 1935 lleva el nombre del premier, y desde ella se contempla la vida de otra manera. El vencedor de la Segunda Guerra Mundial, en estrecha colaboración con Stalin, pintó acuarelas de la costa montañosa, visitó Mallorca cuando todavía hablaba bien de Hitler y dejó escrita la razón de su viaje al sur, compartida en el siglo subsiguiente por centenares de millones de anglosajones y prusianos. Gracias al sol mediterráneo combatía el "perro negro" de la depresión, que le acosaba periódicamente. También recomendaba el vino para enfrentarse al alma cansada. La terapia sigue funcionando.
Ustedes prefieren que hablemos de Cameron, porque son esclavos de la actualidad. Ya habrán examinado la foto del primer ministro y su esposa en una terraza de Alcúdia peligrosamente desierta en temporada alta. Para hacerse perdonar su educación fatigosa y fustigada en Eton, el primer ministro 'posh' ha de viajar en compañía de bajo coste, y compartir el veraneo de sus clases medias. Recuerde que el rey tartamudo Colin Firth disfrutó de su luna de miel junto a la imperial Livia en la misma geografía mallorquina seleccionada por los Cameron, y que el actor no pierde oportunidad de ensalzar la isla. Cuánto vale en promoción gratuita la visita del jefe de Gobierno del país emisor de turistas, y de su celebridad más apreciada. Si España ha de recuperar la grandeza que nunca tuvo, deberá esforzarse para mantener unas islas tan sobradas en pretendientes.
En lenguaje colonial, Cameron habría venido a visitar sus posesiones de ultramar, donde aterrizan anualmente media docena de millones de británicos. Antes descansó en Ibiza, otro destino privilegiado por las hordas bárbaras cantadas por Lluís Racionero. Aquí tocaría inscribir a Cameron en la tradición de primeros ministros continuada por Edward Heath y por el insignificante John Major, un apéndice de Margaret Thatcher al que cuesta no identificar directamente con Mariano Rajoy.
Los Cameron llegan a Mallorca un año después que Rupert Murdoch, cuya intimidad les ha complicado la vida en Downing Street. Veranean como pobres porque son ricos, ningún gobernante europeo quiere contagiarse del 'bling bling' que resultó fatídico para SarkozyHeath viajó a Mallorca en avión privado, Cameron ha de cuidarse después de que la opinión pública británica zarandeara a Tony Blair por el dispendio de fondos públicos que conllevó su asistencia a la boda escurialense de la hija de Aznar, donde el entonces presidente del Gobierno se empeñó sin conseguirlo en que también asistiera el Príncipe de Asturias, además de los Reyes. Juan Carlos de Borbón actuó de cancerbero para frenar el exceso de representación de la Familia Real. La Mallorca anglogermana ofrece pruebas sistemáticas de la mayor austeridad de los gobernantes de la Europa del norte en la utilización de medios públicos. Asimismo, en las residencias de verano de los banqueros y ejecutivos empresariales alemanes se comprueba que cobran menos que sus colegas españoles, de ahí el rescate inaplazable.ARTÍCULOS ANTERIORES

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
2Confidente Moderado 17/08/2012 | 20:33
El químico y premio Ciudad de Palma de Periodismo, el castellano hablante Matías Vallés, escribe con una frescura de lenguaje ajena a la seriedad de sus tesis. La verdad es que entre sus virtudes, que obviamente las tiene, no está el respeto por sus raíces ni la admiración hacia quienes hacemos posible el palpitar de la vida ciudadana mallorquina
1Exceed 17/08/2012 | 11:21
Estimado D. Matías:
Como lector irremediable de sus panfletos, hoy no me meteré con Vd. por meterse con las Coronas, el pp, o con quien le venga en gana.
Me meto con vd porque además de ridículo escribidor de tiras, es vd muy inexacto en sus aseveraciones. Tanto, que parece mentira que sea vd mallorquín. Y porque yo lo soy y además del pueblo en que se ha hecho la foto de su arículillo al Sr. Cameron y esposa, le ruego que en su tira de mañana rectifique y se disculpe por el párrafo que transcribo y entrecomillo a continuación: "Ya habrán examinado la foto del primer ministro y su esposa en una terraza de Alcúdia peligrosamente desierta en temporada alta." Porque esa terraza y ese pueblo, son del CLUB POLLENSA, naturalmente, en Pollensa.
Gracias anticipadas, por si rectifica.
Matías Vallés no es escritor. Nació deliberadamente en Palma de Mallorca (1958). Se licenció en Químicas contra su voluntad. Adoptado por el periodismo de provincias, recibió el premio Ortega y Gasset. Es uno de los escasos profesionales que en el último medio año ha sobrevivido a sendas entrevistas con Zapatero y Rajoy. Le costó más sobreponerse a su conversación con Catherine Zeta-Jones, el día antes de que Michael Douglas le jurara amor eterno. A ella, por supuesto.