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El Rey está de malhumor

BIOGRAFÍA

Matías Vallés no es escritor. Nació deliberadamente en Palma de Mallorca (1958). Se licenció en Químicas contra su voluntad. Adoptado por el periodismo de provincias, recibió el premio Ortega y Gasset. Es uno de los escasos profesionales que en el último medio año ha sobrevivido a sendas entrevistas con Zapatero y Rajoy. Le costó más sobreponerse a su conversación con Catherine Zeta-Jones, el día antes de que Michael Douglas le jurara amor eterno. A ella, por supuesto.

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Matías Vallés.-  22/08/2011

En resumen, el Rey está de malhumor. Mallorca es un crisol para la actividad del jefe del Estado. Al multiplicarse las actividades y la cercanía, se establece un consenso sobre el malestar genérico del jefe del Estado, una conclusión que procede de sus próximos, pero también de quienes han disfrutado únicamente de un contacto episódico. Ojalá los números del país funcionaran con el grado de fiabilidad de la monarquía, siempre en la zona superior de la tabla de afectos. Sin embargo, los datos sociológicos no apaciguan por una vez al depositario del trono. Al preguntar a quienes se han acercado a Juan Carlos de Borbón, varían las causas y las consecuencias del desasosiego, y no cabe consignarlas porque pertenecen al tambaleante género de las interpretaciones. Sin embargo, ni una versión incluye el "buen humor" como un ingrediente de la química o khymós del personaje, y aciertan al regatear esa peculiaridad. Tradicionalmente ha sabido ejercer la autoridad en su entorno, para que se le disculpe el exabrupto ocasional con las muestras de confianza consiguientes, pero esta vez hay algo más.







Mallorca es un excelente barómetro de la Familia Real. Desenfado, regatas, bikinis, niños por todas partes. Cuesta mucho camuflar las realidades emocionales en medio de este pandemonio. Una vez acordado el malhumor del Rey, se escarba en los orígenes de su estado anímico. Se enumera de corrido el rosario de operaciones a que se ha sometido, o circunstancias fisiológicas como una pérdida de la capacidad auditiva superior a la previsible a sus 73 años. Tal vez no sea necesario un memorial de afecciones médicas. Qué jefe de Estado no mostraría contrariedad, cuando el planeta entero vive su situación más peliaguda desde la Segunda Guerra Mundial. Y no debe olvidarse que el Rey menospreciado por la derecha no es un fanático de su genealogía, pero sí de España. Tiene conciencia de Estado, una virtud que en otros estamentos se ha diluido desde los tiempos de la primera transición. Los más perversos proyectan el origen del malestar regio hasta 2004, pero este cálculo pertenece al dominio de las estimaciones.

No pretendemos una gran exclusiva, aunque el sol mallorquín es inmisericorde con las arrugas del carácter de sus veraneantes. Por importante que sea el malhumor, el annus horribilis del Rey se produjo antes de que Letizia Ortiz se incorporara con un papel protagonista -demasiado, quizás- a la Familia Real. Para entenderlo, habría que desempolvar el verano de 1990, con Sadam Hussein adueñándose de Kuwait y los jeques kuwaitíes Al Sabah huyendo de Mallorca. En aquellos tiempos, los linajes Marichalar, Urdangarín y Ortiz pertenecían al limbo patronímico, pero la isla ya desempeñaba su papel de epicentro estival. A menudo pernoctaban en ella las tres primeras autoridades del Estado, el Rey, Felipe González y el jefe del legislativo, el además mallorquín Félix Pons. España se escandalizó aquel agosto con las imágenes de Felipe de Borbón disfrutando de una moto náutica, y los prohombres de la prensa madrileña reprocharon presuntos excesos veraniegos de la Familia Real, mientras el mundo se desplomaba a su alrededor.

En medio del mar de críticas, el Rey recibió a Félix Pons con motivo del despacho periódico en Marivent. El malhumor de Juan Carlos de Borbón cortaba el aire. Desmenuzó la campaña de la que se creía víctima, y descargó las acusaciones que recibía con la geografía en la que se producían. De este guiso surgió una conclusión dramática:

–Ni sé por qué vengo a Mallorca, con los problemas que me trae.

El exquisito Pons no se hubiera atrevido a contradecir a su Rey. Por tanto, y sin pronunciar palabra, se limitó a efectuar un gesto con la mano, mostrándole a su superior el mar que se extendía a sus espaldas. Los reyes nunca se equivocan, pero el discurso enojado se interrumpió. Un cuarto de siglo después, el Rey se mira en el mismo mar. El malhumor persiste, pero con otras fuentes más terrestres.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 58 COMENTARIOS

58 .- #56

¿Solo te has fijado en Lellera?. La virgen, hay meteduras de pata de teclado, pero otras que son verdaderas burradas de ortografia.

donpelayo

14/09/2011, 14:09 h.

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57 .- a veces el que tiene muy buen humor, tambien lo tiene muy malo; los humanos somos asi, tambien los reyes.

manhuel

01/09/2011, 16:49 h.

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56 .- #54
" Lellera ". Otro de ls Logse de rubalcaba...

hiram

31/08/2011, 19:01 h.

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55 .- Como de costumbre, D. Matías nos sorprende con un "notición" En este país [y no hace falta vivir en Mallorca] sabemos de sobra la mala baba que se gasta el Borbón, lo hemos visto en numerosas ocasiones respondiendo con cabreo, haciendo gestos de maleducado a la reina o soltándose cuándo ella lo cogió del brazo después de un tropezón de él. El rey es el típico sujeto antipático y de mal carácter que exige que la gente acepte sus bromas pero que si le coges de malas, es capaz de darte una contestación que te deja fría o un gesto que te da miedo, pero como es el rey la gente se lo aguanta, y la prensa le ríe las chorradas que dice. No puede con Letizia porque se parece a él: quieren el respeto y la simpatía que ellos son incapaces de sentir.

Carmen F

22/08/2011, 21:23 h.

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54 .- El Rey ha perdido popularidad en ración directa con la pandilla de gobernantes que hemos tenido durante los últimos 7 años.Ya se había ernfrentado con Aznar por aquello de que no tildran con la derecha.
El comulgó siempre con los socialistas. 1º con Felipe y después con el inútil que tenemos. Hata hace pocos años,era un tipo didarachero, cordial y muy en su papel, pero al tener que acudir en auxilio de algunos amigos pocos recomendables,y dejarse llevar por negocios algo dudosos, su "caché" ha bajado como la espuma, es decir igual que el PSOE de la "Justicia Social".
Es una pena,porque ahora no tenemos ni monarquía que llevarnos a la boca.

cubillo1940

22/08/2011, 21:03 h.

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