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Matías Vallés.- 08/08/2011

Imagino la estupefacción de los egipcios, al contemplar al todopoderoso 'rais' Mubarak tumbado en una camilla dentro de una jaula, para ser juzgado no por Osiris, sino por su semejantes. Y comparto ese asombro masivo porque hace diez años estuve en Mallorca a la misma distancia del entonces presidente de Egipto que le separa a usted de este texto. Si fuera Ryszard Kapuscinski embellecería aquel instante, memorable por tantos conceptos. Desde el ascetismo que impone la condición de cronista veraniego, debo transmitir con fidelidad que le miré, me devolvió la mirada glacial, pero ninguno de los dos logró despertar un interés especial en el otro. Nos hallábamos en los jardines del hotel Formentor, nunca suficientemente ponderado en esta sección. El antiguo piloto de la RAF –un rasgo que comparte con el padre de Assad– estaba abrazado a otro personaje famoso, y no sólo por su bigote. Se llama José María Aznar. El entonces presidente del Gobierno español se enlazaba a su vez con el único fallecido de la serie, Yasir Arafat. Y el cuarteto de líderes internacionales se completaba con Simon Peres, hoy presidente de Israel.
Los lectores más conspicuos se preguntarán a quién se le ocurriría colocarse a unos centímetros de este cuarteto extravagante –por utilizar el adjetivo que Aznar dedicó a Gadafi, en su defensa de los autócratas norteafricanos–. Muy sencillo, en aquel noviembre de 2001 se vivían las turbulencias desatadas por el 11-S, y deseaba averiguar a quemarropa si los cuatro líderes allí congregados disponían de alguna clave para enderezar la situación. La inspección ocular fue provechosa, en los semblantes de Aznar, Mubarak, Arafat y Peres no aparecía ni rastro de una solución a la nueva polarización del planeta. La década subsiguiente lo ha demostrado. Con el 'rais' egipcio enjaulado, adquieren plena significación las imágenes en que el entonces presidente del Gobierno español no sólo lo abraza, sino que ríe aparatosamente sus mínimas ocurrencias. La carcajada aznarista era demasiado aparatosa, la risotada sin límites de las personas que no han ejercitado los músculos de la risa.
El encuentro mallorquín de máximo nivel se produjo en el Foro Formentor patrocinado por Repsol, y supuso la última salida al exterior de Arafat previa a su muerte. Aznar se empleó a fondo como casamentero, para que el líder palestino ofreciera una muestra de acercamiento a Peres. Finalmente se produjo el apretón de manos, impostado y ayuno de sinceridad. Para lograrlo, la voz de Mubarak que hoy suena horizontal en la sala de juicios se escuchó durante una hora, en un discurso tan repetitivo que Josep Piqué descabezó un sueñecito. El entonces ministro de Exteriores era el niño mimado de Aznar y de su esposa (de la esposa de Aznar, de la otra le distanciaron los acontecimientos). El presidente egipcio citó en ocho ocasiones al 11-S, para chantajear a Europa sobre los males que se abatirían sobre ella si no sufragaban generosamente las arcas de su dictadura –en aquellos tiempos, gobierno ejemplar–. Este discurso chantajista le ha mantenido una década más en el poder.
Mubarak era en Mallorca un ensortijado faraón incaico, el verdugo de 'El regreso de la momia'. Con la cadencia de una oración, extrajo el único fragmento del Corán que habla del respeto a otras culturas. Aunque se expresó en árabe, habla un inglés impecable a diferencia de los presidentes del Gobierno español habidos y por haber. Sería exagerado concluir que su oratoria justifica la humillación a que hoy se ve sometido, pero sus víctimas menores hemos experimentado algo parecido a una retribución. En cuanto a Aznar, el yate de Abel Matutes le aguardaba fondeado en la bahía de Formentor, para una jornada de navegación presidencial que hoy desaconsejaría la austeridad. Por cierto, Aznar no sabe nadar.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
90 COMENTARIOS
90 .- >Iba a comentar el artículo, pero con la última línea sobra. No se si Aznar sabe nadar, pero lo que queda claro es que usted no sabe escribir. Se le ve demasiado el plumero, demasiados años de paskinero pesebrista.
89 .- [Sigue]
Intentaron montar el escándalo del año; pero resultó que el responsable político presento su DIMISIÓN [lo nunca visto en Spain, todavía lo recuerdo] y asumió su responsabilidad.
Bien SR. Vallés, el listón no son los 13.000 Euros de los trajes de Camps, ni los 92.000 en pinturas de carbonero, ni por supuesto las partidas MILLONARIAS que no salen en prensa, del aeropuerto de León para arriba.
Siendo coherente debería Ud. relatar a los lectores de EL CONFIDENCIAL algo que pudieran haber hecho mal [despilfarro, metida de mano, nepotismo] el pacto del "Progrés" balear o el gobierno de Rodriguez, esa élite tecnócratica y supr-preparada. ¿No se le ocurre nada?
¿O es que directamente no quiere? ¿Ud. tiene asumido que su vida es dedicarse a críticar a Aznar, Bush y el PP? ¿No le parece algo sectario, cínico o hipócrita?? ¿O simplemente cansino, que diría Alberto Boadella?
88 .- Como buen socialsita con gran imagen de sí mismo tiene las ideas claras e inmutables en la defensa del keynesianismo, el socialismo y la "solidaridad"--> con ellos mismos. Porque desde luego que las generaciones futuras a las que traspasan esa deuda que lo mercados ya han reconocido como insostenible, le importan un carajo. Con ellos no hay solidaridad sino toma el marrón y comételo, y el que venga detrás que arré. Ya lo dijo Keynes: en cien años, todos muertos. Todos no, él; y ni siquiera ha aguantado cien años el carrussel de deuda y de gasto.
Mientras puedan seguir vendiendo a las masas su mercancia socialista y todos tipo de resentimientos contra "las derechas" todo va bien.
Lo curioso es que puso el listón en su medida, cuando el ínclito e indignado articulista durante AÑOS seguía insistiendo en los 300 Euros [50 más o menos] que costaron 7 entradas al [puti-club] Rasputín y que un director general de turismo de un gobierno del PP [por error o no; no lo sé pero estando en ruso los tickets puede pasar] pasó la factura de 7 entradas a ese club de una delegación de la Consellería de Turismo Balear
87 .- Tranquilos. Los que el Cronista Socialista, Matías Vallès [subdirector o director del diario pro socialista de Baleares, "Diarío de Mallorca"], no les ha contado es que dicho encuentro tuvo lugar dentro del llamado "Foro de Fomentor". Reuniones en un marco incomparablemente bello de líderes políticos enfrentados. Aznar como presidente de España era anfitrión.
Con la que está cayendo, especialmente con las rebelaciones de las MENTIRAS CONTINUADAS y de la pésima gestión del defenestrado 2. Gobierno multi-arco-iris del "pacto del progreso" balear, Matías Vallés como buen líder agit-prop socialista tiene que dedicarse a lo suyo. Digno de investigación serían las mentiras de Carles Manera, la debacle de sus ideas "keynesianas" [da vergüenza ajena decirlo; pero son apóstoles del gasto sin fin como medida reactivadora de la demanda. Tengo fotos de los gigantescos carteles del Plan-E y otros reparto de dinero tipo helicóptero bien vendidos como "solidaridad"].
De los 26 millones invertidos en las máquinas del Tren de Artá [no está acabada ni la vía], o lo que se gastaba el Coneller Carbonero en lso cuadros de su prima, de eso no les hablará a Uds. Ni de tantas cosas.