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Guerrero del Antifaz*.- 19/11/2011
Era mi amigo y siempre estará en mi corazón. Se llamaba "Leal", nombre que correspondía a su carácter y personalidad y, como ya habrán adivinado, era un perro. Nos conocimos en las escarpadas costas de Cabo Silleiro, frente a un mar inmensamente azul, cerca de donde la Bahía de Baiona hace de recibidor a la incomparable Ría de Vigo. Cuando azota el temporal del Sudoeste, las aguas se convierten en espuma en las rompientes de las Estelas, avisando a los navegantes de la proximidad del peligro. Al fondo, las Islas Cíes forman una barrera protectora contra el arisco Atlántico, que convierte a la Ría en un remanso de paz, aunque a veces el oleaje se deja sentir en Playa América y Patos. Al fondo, la península del Morrazo ejerce de parapeto contra el gélido viento del Nordeste y contribuye a configurar ese paradisíaco microclima del que goza la Ciudad Olívica. A veces, mi amigo y yo nos tumbábamos a retozar en uno de aquellos pequeños prados que salpican de verde el gris metálico de la rocosa sierra que, apuntando a Portugal, discurre desde O Chan das Lagoas hasta La Guardia. A pocos kilómetros se encuentra el Monte de Santa Tecla con sus ruinas celtas. Allí nos conocimos y nos hicimos amigos.
"Leal", a quien yo llamaba cariñosamente "Bicho", ejercía labores de vigilancia en unas instalaciones de la empresa en que yo trabajaba y de cuya dirección, allí, me ocupaba. Cuando lo vi por primera vez, a distancia, me quedé impresionado. Era un pastor alemán de proporciones gigantescas, con unos músculos que se tensaban como muelles y una enorme y majestuosa cabeza. Las mandíbulas, enormes, estaban adornadas por unas hileras de dientes brillantes como el marfil. Pero ahí se terminaban las buenas impresiones. Al acercarme un poco comprobé que su estado era lamentable. Abarrotado de pulgas y garrapatas, sujeto por una cadena del grosor suficiente como para inmovilizar a un toro, y con el pelo opaco y absolutamente deslucido, su imagen era penosa. Quise acercarme y acariciarlo pero me recomendaron que no lo hiciese debido a su extrema agresividad. Alguna vez se había escapado y la empresa había tenido que pagar los estragos que había causado en los rebaños de cabras y ovejas de la zona.
"Leal", a quien yo llamaba cariñosamente "Bicho", ejercía labores de vigilancia en unas instalaciones de la empresa en que yo trabajaba y de cuya dirección, allí, me ocupaba.
Hice un intento de acercamiento y se abalanzó sobre mi, tensando la gruesa cadena hasta un punto que pensé que la iba a romper, así que dejé el asunto para mejor ocasión. Al día siguiente lo intenté de nuevo, con idéntico resultado, pero decidí que no me iba a amilanar. Levanté la voz y empecé a gritarle y entonces se sentó y quedó mirándome atentamente. Me acerqué de forma decidida, aunque pausada, y continuó en la misma actitud. Entonces, ya resuelto, alargué la mano y el animal la olisqueó y me la lamió. Acaricié su enorme cabeza y me arrodillé, para darle confianza. Continuó lamiéndome y emitiendo pequeños gemidos que me parecían un grito de ayuda. Le pedí al encargado del perro una cuerda y me advirtió que no hiciese eso, que no iba a poder controlarlo. Se la sujeté al cuello y solté la cadena. La sensación fue como la que sentiría si estuviese haciendo esquí acuático y de pronto desapareciese el mar. Porque salí volando tras él hasta que le dio la gana de parar. Solté entonces la cuerda y lo dejé retozar a su aire. No paraba de moverse pero, al mismo tiempo, no me quitaba ojo. Al cabo de un rato lo llamé y se acercó a mi. No opuso ninguna resistencia, ni cuando lo até de nuevo ni cuando, una vez en la entrada, le puse de nuevo la cadena.
Al día siguiente, una vez aseado, desparasitado y alimentado correctamente, decidió no separarse de mi lado. Como mi empresa me había asignado un chalé y estaba solo, decidí que dormiría allí y así lo hizo a partir de ese día. Se tumbaba a la entrada de mi habitación y allí permanecía hasta que yo me levantaba. Y empezó una de las amistades mas hermosas de mi vida, si no la mas hermosa. Juntos bajábamos a correr por las rocas cercanas al mar. Juntos perseguíamos a los caballos salvajes de la zona. Juntos nos bañábamos en la rocosa costa. Juntos contemplábamos las miríadas de estrellas del incomparable cielo estival mientras yo le acariciaba el cuello y le hablaba quedadamente en una de sus enormes orejotas diciéndole tonterías.
Él ya sabía que yo era su amigo. A su vez, me había demostrado, no solo su amistad, sino también su prodigiosa sensibilidad. Sucedió uno de esos días en que la tristeza nos invade porque se encadenan acontecimientos que no podemos controlar y hacen que nos sintamos derrotados. Él lo percibió, de alguna extraña manera, y no se separaba de mi ni un instante. Llegada la noche, en lugar de dormir a la entrada de mi habitación, según su costumbre, se tumbó en la alfombra, a mi lado. Estando acostado, repentinamente noté su respiración sobre mi cara. Encendí la luz y allí estaba su amigable faz mirándome atentamente, con las orejas dirigidas hacia mi como antenas de un radar, e intentando darme lametones. No pude por menos que partirme de risa y la carcajada se llevó por el aire mis problemas.
Un día de Primavera me despertó de madrugada. Me miraba ansioso y hacía ademanes de irse hacia la puerta. Y entonces supe lo que me estaba pidiendo. Había olido a una hembra en celo y quería irse. Mis temores se dispararon porque sabía a lo que se exponía. Yo sabía que si los pastores de la zona lo veían suelto intentarían matarlo. Sabía que los contrabandistas colocaban cebos envenenados para que, cuando hacían sus descargas, los perros no causasen alarma con sus ladridos. Y tuve miedo por mi amigo. Pero, ¿de que valía mi amistad si no le daba la libertad que me pedía? Abrí la puerta y salió al jardín, olisqueando el aire. Cuando encontró los efluvios que buscaba se volvió hacia mi y me miró con sus enormes ojos castaños pidiéndome permiso para irse. Con la voz quebrada le dije "vete" y, tras unos pasos indecisos, se volvió para dirigirme una última mirada y se perdió en la noche.
Sabía que los contrabandistas colocaban cebos envenenados para que, cuando hacían sus descargas, los perros no causasen alarma con sus ladridos. Y tuve miedo por mi amigo
Pasó una semana interminable hasta que retornó. Venía flaco, desnutrido y con una fea herida en un costado causada, con toda probabilidad, por una horquilla con la que intentaron ensartarlo. Pero a partir de ese día fue absolutamente libre. Fueron cuatro años de libertad hasta que murió. Comió un cebo envenenado y, aunque su fuerte naturaleza le permitió sobrevivir, su salud se resintió.
Durante unas vacaciones le pedí a un compañero que lo tuviese en su casa. Pero una noche se sintió mal y desapareció. A la mañana siguiente lo encontraron muerto a las puertas de mi chalé. Había ido a buscarme porque se sentía morir. Y yo, su amigo, no estaba allí para ayudarle. Me llamaron y me fui allí para darle mi adiós. O hasta pronto. Desapareció de mi vida pero no de mis sueños. Porque durante muchos meses un mismo sueño se repetía invariablemente cada noche. Mi amigo estaba postrado, muriéndose, y me pedía que lo salvase. Yo le decía que no podía hacer nada, que yo no era Dios, que era exactamente igual que él y que un día, quizás no muy lejano, pasaría por el mismo trance. Pero él parecía no creerme y me mordía. Clavaba sus afilados dientes en mi garganta y me desgarraba desde la nuez hasta la base de la oreja izquierda. La sangre me salía a borbotones mientras yo acariciaba su cabeza y le hablaba al oído. Y entonces él empezaba a lamerme la herida que, de manera increíble, se iba cerrando a cada lengüetazo de mi amigo. Cuando la herida terminaba al fin de cerrase el yacía muerto a mi lado y yo me despertaba llorando, con el corazón encogido, y un enorme vacío en mi pecho. Te echo de menos, amigo.
*Guerrero del Antifaz, es un activo comentarista de El Confidencial desde 2008. De formación técnica y aficiones literarias, reside en Galicia.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
448 COMENTARIOS
448 .- #277 Me apunto
por favor incorporar La_Fusta a la lista.
Gracias
447 .- ¡¡¡Hola, Buenas Noches/días!!! a los que queden en vela.
Acabo de volver a mi casa. He comido en casa de mi hija mayor, acompañado por la familia.
Hemos estado jugando al continental mientras se desarrollaba el escrutinio y de publicaban los resultados.
Poco a poco se veía que Rugalcaga la ha cagado, que la Chacón la ha chaconado y que la pesoe se ha acabado. Toma nuevamente la antorcha de los sueños imposibles Izquierda Unida.
Mala presencia en el Congreso de dos grupos antiespañoles. Temo que se dediquen a hablar mal de España.
Mayoría absoluta, [y muy necesaria], de Partido Popular.
Espero que Rajoy se calce las botas y se coloque los pantalones de montar, con zahones de cuero, para evitar las zarzas y cardos borriqueros.
Asegura que mañana comienza la nueva etapa de trabajo. No lo dudo.
Creo que ya lleva en mente los nombres de los que le han de ayudar a enderezar el rumbo de la nave ESPAÑA.
Pienso que habré escogido gente honrada, seria e incorruptible.
Pienso que no dejará papeles sucios de los que se van bajo las alfombras. Todo ha de saberse. De los suyos, si hay alguno implicado en mamandurrias, a la puta calle y que pase con los demás al JUZGADO.
446 .- ¡¡¡Hola, Buenas Noches/días!!! a los que queden en vela.
Acabo de volver a mi casa. He comido en casa de mi hija mayor, acompañado por la familia.
Hemos estado jugando al continental mientras se desarrollaba el escrutinio y de publicaban los resultados.
Poco a poco se veía que Rugalcaga la ha cagado, que la Chacón la ha chaconado y que la pesoe se ha acabado. Toma nuevamente la antorcha de los sueños imposibles Izquierda Unida.
Mala presencia en el Congreso de dos grupos antiespañoles. Temo que se dediquen a hablar mal de España.
Mayoría absoluta, [y muy necesaria], de Partido Popular.
Espero que Rajoy se calce las botas y se coloque los pantalones de montar, con zahones de cuero, para evitar las zarzas y cardos borriqueros.
Asegura que mañana comienza la nueva etapa de trabajo. No lo dudo.
Creo que ya lleva en mente los nombres de los que le han de ayudar a enderezar el rumbo de la nave ESPAÑA.
Pienso que habré escogido gente honrada, seria e incorruptible.
Pienso que no dejará papeles sucios de los que se van bajo las alfombras. Todo ha de saberse. De los suyos, si hay alguno implicado en mamandurrias, a la puta calle y que pase con los demás al JUZGADO.
445 .- ¡¡¡Hola, Buenas Noches/días!!! a los que queden en vela.
Acabo de volver a mi casa. He comido en casa de mi hija mayor, acompañado por la familia.
Hemos estado jugando al continental mientras se desarrollaba el escrutinio y de publicaban los resultados.
Poco a poco se veía que Rugalcaga la ha cagado, que la Chacón la ha chaconado y que la pesoe se ha acabado. Toma nuevamente la antorcha de los sueños imposibles Izquierda Unida.
Mala presencia en el Congreso de dos grupos antiespañoles. Temo que se dediquen a hablar mal de España.
Mayoría absoluta, [y muy necesaria], de Partido Popular.
Espero que Rajoy se calce las botas y se coloque los pantalones de montar, con zahones de cuero, para evitar las zarzas y cardos borriqueros.
Asegura que mañana comienza la nueva etapa de trabajo. No lo dudo.
Creo que ya lleva en mente los nombres de los que le han de ayudar a enderezar el rumbo de la nave ESPAÑA.
Pienso que habré escogido gente honrada, seria e incorruptible.
Pienso que no dejará papeles sucios de los que se van bajo las alfombras. Todo ha de saberse. De los suyos, si hay alguno implicado en mamandurrias, a la puta calle y que pase con los demás al JUZGADO.
444 .- #443 Ay muchas gracias, que mañana tengo clases de inglés!
Gracias a usted, buenas noches :]]