En momentos difíciles, como los que vivimos, viene a la memoria Gil de Biedma: “De todas las historias de la Historia / Sin duda la más triste es la de España / Porque termina mal”. No hay duda de que el país se encuentra en un momento de postración, con el horizonte muy nublado, casi sin pulso, conforme al diagnóstico que hiciera Francisco Silvela en un discurso de 1898 en el que, a propósito de la guerra de Cuba, censuraba a los que estaban dispuestos “a sacrificar la última peseta y derramar la postrer gota de sangre... de los demás”.
Predomina la sensación de que el peso de la crisis se carga sobre los ciudadanos mientras los políticos siguen a lo suyo, tal vez porque entre nosotros había un cemento de prosperidad que, al quebrarse, ha puesto en dolorosa evidencia nuestras querellas. Duele, pues, la falta de diligencia y de ejemplaridad de los dirigentes, pero abunda también la falta de autocrítica, la externalización de la causa de todos los males y, así, se considera evidente, por poner un ejemplo clamoroso, que la culpa de que las cosas vayan mal en Cataluña la tenemos el resto de los españoles, cantinela que sirve estupendamente para que sigan acarreando votos los responsables de tamaño descalabro.
Produce auténtico pasmo ver cómo los políticos dicen que resulta indispensable lo que hace un año se consideraba catastrófico, o aseguran que ahora lleva al apocalipsis lo que antes ofrecían como ejemplo de responsabilidad, patriotismo y combate de la crisis. Nos tienen tan escaso respeto que ni siquiera temen que nos acordemos de lo que decían, y están seguros de que olvidaremos lo que ahora dicen cuando llegue el momento de afirmar con impavidez lo contrario. Nuestra democracia debería sufrir, al menos, un ataque de vergüenza intelectual para no hablar de la indignación, que es un poco más fácil.
Tomarnos en serio la democracia exige necesariamente que dejemos de culpar a los demás, que desoigamos con desprecio a quienes todo lo cifran en encontrar responsables en otra parte. El absurdo juego del “y tú más” nos puede conducir, como en la conejil discusión sobre galgos y podencos, al absoluto desastre. Es obvio que no todo el mundo es responsable en la misma medida, pero esa pelotera bien podríamos dejarla para cuando recuperemos el resuello. Lo que ahora se impone es sacar adelante un país que va a la deriva; y hay que preguntarse si hay alguien capaz de recuperar el rumbo o en el puente de mando se dedican únicamente a orquestar maniobras de distracción, como el hermoso acto de hermanamiento que han representado los prebostes autonómicos bajo la supuesta batuta del que todavía parece retener los escasos caudales, sin que se pueda entender para qué ha valido todo eso.
Se está poniendo a dura prueba el sistema de 1978 y nada indica que todo vaya a salir a pedir de boca. Convendría, sin embargo, que echemos cuentas sobre lo mucho que podemos perder si no acertamos a cerrar esta crisis de manera definitivamente sensata. Para empezar, es hora ya de que empiecen a decir lo que piensan quienes juegan a calcular que permaneciendo callados acabaremos reconociendo que ellos tenían razón. Son demasiado peligrosos los abismos a los que nos abocamos como para que los mutis y los silencios diplomáticos puedan tener justificación indefinida. Es muy doloroso que tras casi un año de nuevo gobierno no se puedan ofrecer muestras indiscutibles de mejora; es posible que todavía haya que dar prórroga, a ver si alguna de esas caprichosas curvas que anuncian un futuro más plácido apunta en la buena dirección, pero no se tiene un margen tan amplio como puedan pensar los más ilusos. Ante crisis de semejante envergadura, las legislaturas son calendas graecas, plazos más nominales que reales.
No es forzoso que las cosas salgan siempre mal, pero suelen hacerlo si no se evita. Gil de Biedma, en particular, no estuvo demasiado fino porque destiló su pesimismo en 1966, muy poco antes de que empezase una época que ya desearíamos que pudiera repetirse ahora. Es verdad que el poeta también advirtió: “Quiero creer que nuestro mal gobierno / Es un vulgar negocio de los hombres / Y no una metafísica, que España / Debe y puede salir de la pobreza, / Que es tiempo, aún para cambiar su historia / Antes que se la llevan los demonios”.
Se salió de esa pobreza y no nos llevaron los demonios que se temían, pero, cuatro décadas después, estamos en una tesitura ante la que nadie podrá eludir la responsabilidad que le quepa. No se puede seguir mandando a Cuba, una guerra que se acabó perdiendo, a los que no pueden eludir los impuestazos, a los más débiles y perjudicados. Alguien tiene que empezar a decir que hay que acabar con un Estado que está arruinando a la Nación, y que no se puede seguir abusando de los pecheros, que es ya la hora de acometer en serio las reformas capaces de evitar que esto acabe peor de lo que imaginaron Silvela y Gil de Biedma.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
14luchs 19/10/2012 | 20:56
¿ Que esto acabará mal ?.- Evidentemente.
Hemos sido gobernados, por golfos, sinvergüenzas y antiespañoles
Ahora por idiotas, que permiten que un mercachifle, les amenace con un : " Los Mozos de Cuadra, utilizaran sus armas para defender la independencia"
La mayor masacre de la historia ha quedado impune. no hay nadie en la cárcel por el 11-M.
Uno de los instigadores, además quiere ser ahora hasta presidente.
Esto, acabará mal.
13d-@penas 04/10/2012 | 22:57
Tiene bastante razón el señor Quiron.Los gobiernos no nos respetan,porque el pueblo no se hace respetar.Esto es así incluso a nivel personal,Socialmente los españoles,estamos dispersos,sin sentir una conciencia de Estado,mientras nos daban las migajas del pastel que ellos comían,no pasaba nada.Ahora vienen las rebajas y la sociedad se queda sin las migajas,y los ciudadanos mirabamos para otro lado,ellos construian un muro,para que pudiéramos derribarlo,y hoy estamos en sus manos.Si el pueblo no despierta de su cobardía y no se mantiene firme reclamando sus derechos,sin violencia pero si con firmeza,sin desfallecer,sin cansarse,persistentemente,es posible que el muro se agriete,nunca nos podemos dar por vencidos,al exigir respeto y que ya no queremos las migajas queremos participar del pastel,Tenemos sobre el papel una democracia es hora que se haga realidad,cuando vamos a las urnas,no es para dar un cheque en blanco,es para elegir a nuestros representantes,por lo tanto tienen que escuchar a sus representados de lo contrario,se verán como se estás viendo de cara al exterior,Con el culo al aire.
12Urquiola 04/10/2012 | 22:52
La nota sobre la historia española que acaba mal es un asunto que en otro orden abordó Julio Caro Baroja en "El mito del carácter nacional", todos los que compararon la evolución de los países con las edades de las personas creían que la suya era una época de decrepitud, pero en economía y política no hay sitio para el futurible, o sea, si se hubiese hecho b an vez de a, hubiese ocurrido c, y quejarse de que los políticos incumplan los programas es ignorar que en las democracias parlamentarias está prohibido el mandato imperativo. Para que una unidad económica funcione hacen falta al menos 40 millones de habitantes, N Ceaucescu prohibió el aborto en la Rumanía comunista por ese motivo, y es difícil saber si la integración en unidades supranacionales como la UE, o el solapamiento de empresas en el ámbito ibérico da para eso, no se debe olvidar que si el capital viene de fuera, sus rentas también van fuera, y que nunca se huye para atrás, que es donde están los perseguidores.
11UnPocoDeAutocritica 04/10/2012 | 20:23
#7 No se haga usted trampas al solitario. Los milloncitos que usted pone para hacer las cuentas incluyen seguridad social, por lo que para empezar en lugar de decir que cada empleado publico recibe 40.000 diga que recibe 30.000. Ademas, de esos 30.000, hay un parte considerable que se va en impuestos. Por ultimo, puede decirme si la cualificacion y productividad de los empleados publicos es mayor o menor que la de los mileuristas a los que usted se refiere?
No me entienda mal, yo creo que sobran empleados publicos en España y que los de baja cualificacion y productividad estan ademas sobrepagados. Es triste que el Gobierno elimine la paga extraordinaria al millon de profesionales que trabajan en Sanidad y Salud [y que ganan un 50% menos que sus equivalentes en Europa] y se la mantenga a los conserjes y a la gente del registro [que ganan basicamente lo mismo que sus equivalentes en Europa].
No obstante, analisis simplistas y parcialmente erroneos como el suyo, ayudan en muy poco y hacen bastante daño. Abandonemos cliches demagogicos y dejemos claro que el problema de este pais es el cortoplacismo y la ignorancia [hay que primar productividad e inversion en I+D+I productivo].
10Fernan Gonzalez 04/10/2012 | 17:57
#2 De acuerdo pero eso no se hace solo, las indirectas por internet no se materializan en hechos.
Intenet puede ser muy útil para difundir ideas pero luego necesita que las personas las lleven a cabo.
Las propuestas concretas se han de llevar al congreso y tiene que haber una plataforma que las apoye.
Para esa labor están las asociaciones donde se tiene que coordinar sobre temas muy concretos, las listas abiertas por ejemplo son la base del cambio en el funcionamiento político, pero también hace falta que la población esté dispuesta a mirarse con lupa a los candidatos, hasta ahora opacos y que ya vemos que resultados han dado, por otros donde el perfil y la formación sean más relevantes.
En definitiva moverse.
Y si conocemos a algien honesto en nuestro entorno porponele que se presente, esto sólo se consigue regenerando lo que siempre ha habido por savia nueva y mejor.