Martes, 22 de enero de 2013

José Luis González Quirós

ANÁLISIS POLÍTICO

Puente sobre aguas turbulentas

02/08/2012
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Las variopintas amenazas y turbulencias que nos acechan exigen ideas claras, determinación y esperanza. No se puede ceder a la inútil tentación de mirar atrás, porque ya no podemos evitar el haber llegado hasta aquí. Estamos ante una crisis de enorme envergadura, que muchos, tal vez un tanto precipitadamente, se apresuran a considerar como una crisis del sistema.

Nos gustaría contar con un esquema político sólido, pero no es el caso; tras ganar las elecciones con una mayoría absoluta muy significativa, el Gobierno de Rajoy está en franca crisis de apoyo popular, por supuesto, pero también de iniciativa política. No parece contar con la energía suficiente como para dirigirnos con determinación hacia el puente de salvación y muchos de sus ministros dan la sensación de que ya han hecho todo lo que podían hacer, que solo nos cabe esperar que la solución venga de otra parte, de lo que este mismo jueves pueda decir el BEC, por ejemplo. Creo que se trata de un error de perspectiva, y no solo debido a la insoportable distancia entre las expectativas y los resultados, sino, sobre todo, a la elección de un rumbo equivocado, algo que todavía puede corregirse.

Para alcanzar la otra orilla necesitamos dos cosas muy claras: en primer lugar, saber muy bien dónde estamos, y en segundo lugar, caracterizar con rigor la verdadera causa de nuestros problemas.

Algunos ministros todavía repiten aquello de más Europa como si no fuesen ministros del gobierno de España. Pues no, Europa es un proyecto con mil desajustes entre cuya prioridades no figura arreglar a su costa lo que nosotros debemos arreglar a la nuestra

Décadas de beatería nos han llevado a actuar como si nos creyésemos a pie juntillas que España es el problema y Europa la solución. Algunos ministros todavía repiten aquello de más Europa como si no fuesen ministros del gobierno de España. Pues no, Europa es un proyecto con mil desajustes entre cuya prioridades no figura arreglar a su costa lo que nosotros debemos arreglar a la nuestra. Nos ha convenido y nos conviene Europa, pero ya es hora de que aprendamos a no descargar sobre sus inestables espaldas lo que nosotros deberíamos hacer por buena cabeza. Es evidente que hay que jugar al interés español en el conjunto de la Unión, aunque ahora tenemos menos bazas que nunca, pero es una enfermedad infantil de la política esperar que otros, pues lo son, nos arreglen lo que solo a nosotros compete.

La causa de nuestros males, lo que no pasa en otros lugares de Europa, es todavía más fácil de establecer. La sociedad española y su estructura económica no puede soportar el terrible peso que supone el entramado político, estatal, autonómico, municipal, empresarial y subvencional, que se ha ido estableciendo a consecuencia del predominio de unas prácticas clientelares y frecuentemente corruptas. Este problema no solo se hace más agudo, e insostenible, en épocas de crisis, sino que es una de sus causas principales y, mientras no se aborde en serio y por derecho, no habrá nada que hacer. A día de hoy el déficit primario del sistema sigue creciendo, en consecuencia nadie quiere financiarnos y se nos cierran los mercados, justo lo que todos haríamos ante un caso similar, de manera que aumenta también el peso de la deuda y el proceso se hace explosivo.

¿Quién le pone el cascabel al gato? Un análisis político un poco pedestre indica que la clase política ha de resistirse a las soluciones porque implican un severo recorte de sus poderes. Será pedestre, pero es lo que está pasando, y lo que tiene que cesar, que no se ponen límites serios al gasto estructural, siempre protegido por una hipócrita presunción de moralidad, mientras se aprieta las tuercas a los funcionarios y se toman medidas coyunturales completamente insuficientes para abordar un desaguisado de tamaño porte.

Se necesitan medidas bastante radicales que un gobierno renovado y con mayoría suficiente debería poder tomar con tranquilidad. Un plan serio de desmantelamiento inmediato y progresivo de instituciones y servicios muy discutibles o innecesarios, que, en cualquier caso, no podemos pagar, hecho con un calendario razonable y con la habilidad política requerida, podría cambiar radicalmente el panorama. Una ley de partidos, que no requiere reformas constitucionales, supondría un test de credibilidad muy eficaz, y permitiría poner coto a los excesos, algunos de ellos realmente indignos, de nuestros políticos. Se trata de conseguir que la ley y la democracia faciliten una vitalidad y competitividad democrática hoy completamente inexistente en el seno de los partidos, porque no se necesitan nuevas fuerzas políticas sino que los partidos existentes funcionen mejor, sin arbitrariedades, sin sumisión, sin nepotismo ni amparo a los corruptos. Unas fuerzas políticas con autonomía reglada y democracia interna podrían poner coto al populismo, evitando reducirse a  organizaciones dedicadas a la compra del voto a costa de los esfuerzos fiscales de todos los ciudadanos.

El PP tiene tiempo por delante, pero debe aprender de sus errores, y recuperar su programa reformista que le dio el prestigio con que ganó las elecciones, porque no se puede esperar que nadie haga lo que nosotros podemos y debemos hacer.

*José Luis González Quirós es analista político

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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12Joaquin Gomez Moya 02/08/2012 | 22:28

#10 Querido contertulio,

En estos momentos de desafección es muy conveniente que los partidos se reencuentren con la ciudadanía. A comienzos de los 30 en Alemania no lo hicieron y dieron paso a un monstruo. Aquí por fortuna está surgiendo con fuerza UPyD, quienes con ligereza irresponsable sueltan cosas como "antisistema" aparentan desconocer lo que podría ocurrir si un auténtico partido antisistema se abriera paso. Por eso es importante esa Ley de Partidos de la que habla el articulista, de igual modo que lo es que deliberemos sobre una reforma de la Ley Electoral.

Se apunta otro elemento fundamental: nuestro déficit primario [quitando intereses] estructural [quitando el efecto de los estabilizadores] es enorme y delata un problema de fondo que los llamados recortes no pueden resolver. Hace falta austeridad institucional.

Sorprendentemente y de modo lo bastante similar a la época zapateril como para preocuparse, el Sr. Rajoy está - o da toda la impresión de estar - apostando a que los problemas pasarán solos ú otros nos los resolverán. Sin que él lidere una país unido y capaz de cambiar, de mejorar. Y lo que el Sr. Rajoy apostaría en ese embite sería nuestro futuro.

Atte.
JGM

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11Joaquin Gomez Moya 02/08/2012 | 20:20

Querido d. José Luis,

Las tertulias y editoriales radiofónicas españolas comienzan sus protestas contra Draghi a estas mismas horas.

En la prensa económica internacional más influyente la mayoría se decantaban por la irremisibilidad de la decisión anunciada por Draghi por su razón técnica: una clara desconexión en las respuestas de los mercados financieros con respecto a las políticas del ECB.

Mi impresión por lo poco que yo conozca la mentalidad de los centro-europeos es que no ha sido tanto el toque del Bundesbank - que hasta podía ser contraproducente y, muy posible, dirigido más al consumo interno - como a lo sucedido en España.

Draghi no va a "reconectar" las respuestas por el lado monetario. No habrá tal reconexión porque la desconfianza hacia España está alcanzando un nivel álgido.-

El modo pusilánime en que [no] se preparó la reunión del Consejo de Política Fiscal y Econ. por parte de Montoro, reunido sólo con los suyos - que, cierto es, bastante trabajo le dan. La actitud frívola de muchos gobiernos regionales. Todo habla de caos casi tercermundista, de inconsencuencia, de falta de fiabilidad.

Creo que el Sr. Draghi a la vista de todo ello ha reculado.

Atte.
JGM

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10taraza 02/08/2012 | 18:15

*José Luis González Quirós es analista político", dice la leyenda que hay debajo del texto.
Pues que lo sea por muchos años, pero con comentarios más acertados...
¿Para qué une ley de Partidos políticos...? ¿Qué me importa cómo funcionen los Partidos Políticos...? Como si quieren, sus jefes, cabalgar cada día sobre sus afiliados, y llevarles para sus casas para que hagan la colada...
Como ciudadano normal, peatón, sin más añadidos, lo que me importan son los comportamientos de quiénes ostentan cargos públicos, por elección, o por designación de los electos, y, por supuesto, de todos los funcionarios públicos...
Mientras Juan sea militante, pelado, del PP, puede hacer lo que le dé la gana... pero si sale de ese ámbito privado, y resulta elegido concejal o diputado, ¡alto ahí!: lo que haga Juan, incluso en su ámbito privado, ya sí me interesa...
Es necesario modificar la Ley Electoral, no la ley de Partidos, que no sé si existe... Una Ley Electoral bien pensada, podría liberar a los cargos públicos, de la tutela de los partidos políticos, que están hundiendo, ya está hundida, la democracia... Cargos públicos cargados de responsabilidad personal... no unos "mandados"...

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9Aira 02/08/2012 | 12:46

#7 Sr Chewis, le he leído esa frase en varios artículos y le soy sincera Europa no busca una Europa de los Estados sino una Europa de las regiones así que veremos que entienden ellos por regiones y que límites territoriales con el tiempo son los que quieren aplicar.

La solución territorial ya sólo en España no es tan fácil. Sí, algo habrá que hacer, hay demasiadas parcelas dentro de la misma finca y cada una de ellas con demasiados capataces, pero el gran problema es la gestión de los recursos y esa ha sido tan mala por parte de algunas CCAA como del gobierno central.

Tampoco creo que la solución sea la desaparición de las CCAA, habrá que reducir, reunificar, soy partidaria de Federaciones con conciertos similares al Vasco.

Se haga lo que se haga hay que gestionar correctamente los recursos y sobre todo evitar duplicidades.

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8Aira 02/08/2012 | 12:36

#5 Perdón me releo y eso de "han adormido" suena fatal, en tal caso han dormido o han adormilado.

Un lapsus.

Saludos.

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