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CANDIDATO AL GOYA AL MEJOR ACTOR REVELACIÓN
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PABLO PINEDA (Reuters)
@Agustín Rivera.- 14/02/2010
“Si gano el Goya, quemo Madrid“. ¿Logrará Pablo Pineda el preciado cabezón? Malagueño, 35 años, no lo cree. “Ilusión siempre hay, aunque soy realista. La competencia es dura: está muy difícil”. Este actor novato, Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián, tiene síndrome de down. En Yo también interpreta a un joven con esta característica genética, que para él no es ni un defecto, ni un drama.
Se lo pasó tan bien en las cinco semanas de rodaje que cuando todo acabó se quedó “desangelado, con un vacío muy grande. Cuesta mucho”, relata a El Confidencial. Pineda aún no ha recibido ofertas cinematográficas, pero descarta (lo avisa) una carrera celuloide. “Viví la película como una experiencia muy interesante. Sé que es complicado repetir algo así, con ese respeto y sensibilidad al síndrome de down. El cine español no lo sabe tratar”.
Pineda no ejerce como cinéfilo pata negra. “Hace tiempo que no voy a una sala, me da pereza ir al cine”, asegura. Pero Yo también la habrá visto unas cinco o seis veces. Cada vez encuentra diferentes miradas de un mismo material que casi se sabe de memoria. “Observo un matiz distinto y me concentro en una secuencia determinada”, detalla.
Elegiría su dúo interpretativo con Lola Dueñas, una actriz que le guió en el rodaje y que acabó convirtiéndose en su cómplice, su musa, cicerone en una interpretación sorprendente. Lo explicó así el pasado jueves en una conferencia que impartió en el Aula de Cultura del diario Sur: “Lo bueno del cine es que aprendes a trabajar en equipo y te aporta una gran disciplina. No te puedes relajar ni un solo día y tienes que esforzarte siempre en hacerlo mejor”.
Ahora estudia, cuando las llamadas telefónicas y los continuos viajes se lo permiten, para prepararse unas oposiciones en el Ayuntamiento de Málaga (“quiero una plaza fija en asuntos sociales”) y sobre todo confía, espera, sueña, en vivir fuera de la casa de sus padres. Es su reto. “¡Alguna vez tendré que independizarme!”. Y aclara: “Alguien con síndrome de down suele vivir en pisos compartidos y tutelados, pero solo, solo, no es nada fácil”.
Pablo Pineda también da estopa a los medios de comunicación: “Yo no sufro ni padezco síndrome de down. Es una característica, no una enfermedad”. No se considera un ejemplo de nada, aunque los discapacitados lo tengan casi mitificado. Un referente. “Hay gente que me ve como un ejemplo, pero yo no me considero ejemplar. Ejemplo es que uno pueda llegar donde uno quiera sin poner límites. Si quieres, puedes. Donde quieras”.
Cuando los fotógrafos le acribillen a flashazos al pisar la alfombra verde, Pineda quizá esté a punto de quemar Madrid. Ya lo hizo en Donosti. Igual que cuando se convirtió en el primer licenciado universitario europeo con este síndrome. Porque un down puede estar muy arriba. Incluso recibiendo el Goya.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
2 COMENTARIOS
2 .- Dice Pablo que lo suyo es una "característica", que no es un padecimiento ni una enfermedad. Sólo con leerlo, a uno se le eleva el espíritu y se alivia del sufrimiento que siempre experimenta cuando se cruza o convive con un "síndrome Down"
Pero lamentablemente no todos los casos son iguales, bien por el grado de intensidad o porque no son tratados [por familia, medicina y entorno]lo mismo en todos los casos.
Sea por lo que fuere, el caso de Pablo es -lamentablemente-excepcional y escucharle en sus manifestaciones es un gozo, un deleite. Sus argumentos y reflexiones están llenos de sensatez, profundidad, espontaneidad y, lo que es más plausible, naturalidad sin afectación alguna.
De no ser por sus rasgos físicos [y ese pequeña tartamudez que parece común en los de sus características], nadie podría notar que es Down, antes al contrario, se nos antoja una persona culta y, sobre todo, de una profundidad inusual.
1 .- Ánimo Pablo, yo ya te he votado.