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TELEVISIÓN

La propaganda ‘roja’, Sardá y el pollo a La Pantoja

@Nacho Gay

Jueves, 10 de mayo de 2007

Es triste. Lo es porque Cuatro se había convertido en una alternativa real a los corrillos de petardas y a los culebrones pseudo-pornográficos de la competencia. A ratos programaban lo mismo que el resto de cadenas, eso es cierto, pero el producto siempre desprendía un olorcillo ‘chill-out’ que se inhalaba con gusto, o que al menos no provocaba la asfixia inmediata. Sin embargo, la enseña ‘alternativa’ de la cadena hace mucho que ha pasado a mejor vida y, de un tiempo a esta parte, se advierte un esfuerzo descarado para que se noten bien los colores.

El ejemplo más claro es el de Iñaki Gabilondo, un hombre que viste un traje ideológico rojo pasión que ya huele a naftalina. En la madrugada del pasado viernes se encargó de presentar un reportaje elaborado por los servicios informativos de su cadena, al que bautizaron de una forma tan sensacionalista que estremecía: 11-M. La derrota de los embusteros. Un intento de desmontar la ‘teoría de la conspiración’.

El documento estaba bien confeccionado, porque lo cortés no quita lo valiente, pero en él había afirmaciones tan contundentes que –y lejos de enjuiciar con esto su veracidad- resultaban incómodas incluso para aquellos que comulgan en la misma iglesia que ‘Gabi’. La de Vallecas, supongo.

Aún no ha terminado el juicio de la Casa de Campo y los de Cuatro ya están extrayendo conclusiones, como si tuvieran ‘prisa’. Todos los medios del grupo se hicieron eco de la noticia y este lunes la cadena de Sogecable repuso el reportaje en horario de máxima audiencia, por si alguien no lo había visto.

No es el único ejemplo de militancia que se puede rescatar de la ‘parrilla’ de Cuatro estos últimos días. El lunes también programaron doble ración de Callejeros. El primero destinado a analizar la vida alegre de aquellas que venden su cuerpo, en un intento, quizá, de dejar patente que la suya es una cadena dedicada íntegramente a la prostitución: ora urbana, ora ideológica. El segundo –esto es lo bueno- un reportaje repetido sobre seguridad vial –subrayo lo de repetido-, justo unos días después de que Aznar, sumido en su sempiterno delirium tremens, se pasase por el forro aquello de “si bebes no conduzcas”. Casualidades las justas.

A estas alturas, Cuatro ya es al PSOE lo que Telemadrid al PP. Un dato: Gabilondo, Javier Ruiz y Miguel Ángel Oliver –que se ocupan de presentar Noticias Cuatro en la noche, el mediodía y el fin de semana, respectivamente- trabajaban en La Ser cuando tuvo lugar el 11-M a las órdenes de Daniel Gavela, el ahora director general del canal. Vamos, blanco y en botella...

Pero la radio y la televisión son dos medios muy distintos, y en Cuatro pronto van a pagar caro el exceso de retórica. La ideología representa un sesgo poco llevadero para una cadena generalista, por lo que antes o después se verán obligados a elegir entre construir una emisora comercial de gran audiencia o un instrumento político de influencia limitada.


Caminante, no hay camino

Llámenme inculto si quieren, pero últimamente no tengo una buena relación con los documentales de leones: los de Cuatro me sonrojan, los de La 2 me sumen en el más absoluto sopor y los de Xavier Sardá me provocan vergüenza ajena. Y eso a pesar de que este último, Sardá, acumula una gran experiencia como domador de especies en peligro de extinción, al haber dirigido hasta no hace mucho un circo extraterrestre en Telecinco.
Ahora se ha sacado Dutifri de la chistera, programa con el que se está dando todo un homenaje viajero a costa de la Visa Oro de Vasile; un travel de larga duración en busca del prestigio perdido y fieras de las de verdad.

Sabedor de que iba a encontrar pocas, para visitar Brasil este domingo se llevó una de casa, de apellido León y de nombre Loles. La vistió de ‘putón’ y la soltó en la selva amazónica, con el guión bien aprendido y la obligatoriedad de parodiarse a sí misma. Una farsa. También se llevó al Dioni, con el que se limitó a recorrer el Brasil que verdaderamente más le interesaba, el de la droga y la juerga nocturna, y obligó al ex convicto a retozarse en un jacuzzi con un par de mulatas que enseñaban muslo. Lo de siempre...

El nuevo programa del amigo Sardá no es más que una emisión de Crónicas Marcianas pasada por la batidora para hacerla compatible con su nuevo horario; un reportaje documental realizado sin ninguna intención de profundizar, con demasiado aditivo ficticio y que podría haber sido grabado en cualquier burdel de mala muerte, para qué viajar a Brasil.

Ellos lo hicieron, porque Dutifri no es más un capricho de un multimillonario ‘jeta’; un programa que resulta muy entretenido, pero sólo para el que se va de viaje.


Pollo a la Pantoja

Para viaje, el que La Pantoja ha hecho las catacumbas. Ya está de regreso, pero por muy lejos que esté del trullo, la cantante es presa las 24 horas del día, los 365 días del año. Presa de una prensa sensacionalista y carroñera que ha vendido la piel del oso antes de cazarlo y que está dispuesta a perseguir a su pieza más cotizada -y por extensión a toda su prole- hasta la última guarida, puticlub o calabozo que haga falta.

La detención de la tonadillera aún hoy sigue siendo el tema central de discusión de esa infinitud de programas entregados en cuerpo y alma a la banalización, para desgracia de los espectadores y jolgorio colectivo de los verduleros con titulación académica, esos que se quedan afónicos cuando toca hablar del Rey, para después desquitarse con el rival más débil.

Lo peor, las formas. Los periodistas del cuore congregados al olorcillo del pollo que la ‘diva’ cocina en su chalet marbellí se empeñan en dotar de la mayor intensidad posible a cualquier gilipollez que ocurra. El sistema por el que se rige la prensa rosa es bien sencillo: haya o no haya noticia, la cuestión es montar el ‘pollo’. Y si es a La Pantoja, mejor que mejor.


AUDIENCIAS

Semana aciaga para Antena 3, como casi todas. Dos estrenos, dos fracasos: Paranoia Semanal debutó el sábado con un 10.9% de share y Círculo Rojo, su nueva apuesta de ficción nacional para los lunes, se hizo con un 12,7% de la audiencia. Aun con todo, la cadena de Planeta sigue ocupando el segundo puesto en el ranking mensual sólo por detrás de Telecinco.

Datos de audiencia facilitados por Equmedia.

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