



Sábado, 13 de enero de 2007
En esto de las modernidades europeas parece un lugar común decir que Londres está acabado y que lo más es Berlín. Pues ya no, así que vaya aprendiéndose el nuevo mantra si no quiere quedarse atrás: “Berlín está acabado, lo más es Barcelona”. ¿Por qué? Aparte de por las veleidades de la moda (y de su hijastra la tendencia), porque Bread & Butter (BBB), la mayor feria mundial de moda urbana y vanguardista, ha abandonado su ubicación original en la capital alemana para recalar definitivamente en la ciudad condal. Entre el miércoles y el viernes Barcelona se convierte en el epicentro de la moda más atrevida.
La escasa repercusión en la prensa alemana de las ediciones berlinesas hace un poco más comprensible la decisión tomada en octubre del año pasado por Karl-Heinz Müller, presidente de Bread & Butter GMBH. Las cifras barcelonesas le dan la razón: las dos ediciones pasadas han tenido un impresionante éxito tanto de visitantes (más de 55.000 personas de 95 países en la edición de verano de 2006) como de expositores.
BBB está organizada para que los visitantes profesionales se lo pasen como si estuvieran en un parque de atracciones para fashionistas, una especie de experiencia inolvidable que les cause tan buena impresión que acaben arrasando con las existencias de los expositores (más de 700 previstos para esta edición), aunque eso es algo que ocurre en todas las ferias profesionales del mundo, ya traten de moda urbana o de productos farmacéuticos.
'Denim' para todos
Esta primera edición exclusiva se celebra, como las anteriores, en la Fira de Barcelona, y acoge también VeryKIDS, el salón dedicado a las tendencias urbanas para los más pequeños. Al igual que en otras ocasiones, BBB se divide en cuatro áreas: Denim, Sport & Street, Street Culture y Fashion. La principal novedad es la puesta en marcha de diversos formatos en nuevos espacios, como el del Palau Nacional dedicado a las colecciones más exclusivas y de lujo de denim y urban wear. También es de nuevo cuño el concepto de Fashion Week Europe, que se presenta para ofrecer, en el antiguo recinto de la Fira, un acercamiento a la cultura de la moda contemporánea.
De la misma forma que la moda se interrelaciona con otras disciplinas como el arte, la fotografía, la arquitectura o la música, BBB ha habilitado espacios en diversos lugares emblemáticos de la ciudad en los que se van a suceder las actuaciones en vivo, los happenings y otros eventos que harán salivar al público más trendy.
Los críticos de la feria señalan varios puntos negros. El primero tiene que ver con la organización, y es que la mayoría de los empleados son alemanes, lo que hace necesario comunicarse en inglés para sacar algo en claro. Aparte, entrar no es fácil: hay que demostrar que uno trabaja con alguno de los expositores, además de desembolsar en caja el precio de la entrada (30 euros en la última edición). Pero la principal pega se pone al valor real de la feria: ¿BBB es importante para los expositores por las ventas o porque si no van desaparecen del mapa? En cualquier caso, ese es el eterno embrujo de la moda, diosa de las apariencias, que incluso logra que en las ferias a ella dedicadas lo importante no sea el negocio sino dejarse ver.
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