Sábado, 16 de julio de 2005





A Jaume Roures, el factótum de MediaPro, le gusta decir que su equipo está compuesto por gente corriente. Pero echando un vistazo somero al vertiginoso crecimiento de la compañía, cabe concluir dos cosas: Una: que lo que no es nada corriente es que una empresa nacida en 1994 se haya convertido en el eje de la industria audiovisual española. Y dos: que los contactos de MediaPro no son precisamente de gente corriente. Y Roures, desde luego, tiene contactos. Muchos contactos. Tampoco le falta talento. Y, por su supuesto, ambición. Mucha ambición. ¿Que quiere ver una serie española de televisión? El equipo de Roures se lo pone fácil. MediaPro está negociando fusionarse con Globomedia (Los Serrano, Mis Adorables Vecinos o 59”), lo que le convertirá en el gran capo de la ficción nacional. No en vano, MediaPro es tres veces más grande que la empresa de Emilio Aragón y sus socios. La compañía catalana factura cerca de 200 millones de euros y la madrileña cerca de 70 millones.
Hasta el momento tan sólo se le han resistido, que se sepa, el diario Avui (aunque ha prometido sacar un diario en catalán), Telson (filial de Avánzit) y la distribuidora catalana Lauren Films. Pero tiempo al tiempo. El resto es una historia de éxito empresarial. De eso no hay ninguna duda. Estamos hablando de una compañía que facturará –de materializarse la fusión- unos 300 millones de euros, con una plantilla de 1.600 personas. MediaPro, que nació en Cataluña, ha saltado a la fama en el resto del Estado en las últimas semanas, por ser la productora de España Directo, uno de los mayores quebraderos de cabeza de Carmen Caffarel. Los trabajadores del Ente Público se niegan a que un programa informativo se externalice, utilizando los medios técnicos y humanos de la propia TVE. Un negocio redondo para MediaPro.
¿Y quién es Jaume Roures? Quienes le conocen bien lo definen como un nacionalista de izquierdas en lo político, que nació en Barcelona hace 55 años. Roures presume en público de seguir siendo marxista, y cuenta una curiosa teoría. Se ha convertido al capitalismo para cambiarlo. Pero el que realmente ha cambiado es él. Ahora viaja en helicóptero. Fue productor ejecutivo de Comandante, el documental de Oliver Stone sobre la figura de Fidel Castro, y él mismo sale en algunas de las secuencias de la película durante una larga entrevista que duró toda la noche. Sin duda que Fidel es un personaje que le fascina. Ahora anda envuelto en Salvador, una ambiciosa película que recrea la vida del anarquista catalán Salvador Puig Antich, ejecutado a garrote vil por la dictadura franquista el 2 de marzo de 1974. Su película de más éxito fue, sin duda, Los Lunes al Sol, coproducida por Roures y Elías Querejeta. El presidente de MediaPro, eso está claro, no oculta su compromiso social y político en términos cinematográficos, pero a la hora de hacer negocios, la ideología pasa a un segundo plano. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Los sindicatos de periodistas se han echado encima de MediaPro porque paga salarios muy bajos mediante el viejo sistema del sobre en mano. De hecho ya le han amenazado con algunas huelgas en ciertas retrasmisiones deportivas. MediaPro, no hay que olvidarlo, es quien lleva la voz cantante en el negocio del balón. En algún sitio se ha escrito que el Rey Juan Carlos y Jaume Roures son los únicos que pueden hablar de tú a tú a los presidentes del Real Madrid y el Barcelona. MediaPro es quien gestiona y produce los canales temáticos de ambos clubes dentro de Digital Plus.
Y es que de lo que realmente saben Roures y sus socios es de retransmisiones deportivas, pero utilizando todos los resortes del poder político y del capitalismo más salvaje. Ha tirado los precios tanto que ha acabado por echar del mercado a la competencia. En el run run del sector se cuenta que fue Johan Cruyff quien puso los primeros dineros para que MediaPro echara a andar.
Al equipo directivo de MediaPro le une una curiosa diáspora. Sus componentes trabajaron primero en los canales de televisión autonómicos y luego se lo montaron por su cuenta, pero quedándose con los derechos o con la mera intermediación. Vayamos por partes. Jaume Roures, según su biografía oficial, participó en la creación y desarrollo de Televisió de Catalunya (TV3), en donde fue responsable durante ocho años del departamento de Noticias y Producciones Deportivas. Asimismo, fue jefe de Operaciones Especiales de la FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicas). La FORTA, como se sabe, paga una sustanciosa cantidad de dinero por la retrasmisión de los partidos de fútbol, pero la gestión de los derechos hacia el exterior los tiene MediaPro. Cosas que pasan.
Tatxo Benet es uno de sus principales socios. Y, como Roures, sus orígenes profesionales en el mundo del audiovisual están en TV3. También según su biografía oficial, fue nombrado en 1987 director de Deportes, ocupando este cargo durante diez años. Al mismo tiempo, ejerció como responsable de Deportes de la FORTA. El salto lo dio en 1996, cuando participó en la fundación de Audiovisual Sport, de la que fue su primer director general. Dos años después, creó su propia compañía TBF Assessorament SL, dedicada a la producción y distribución de eventos deportivos y al asesoramiento a clubes, instituciones y medios. Audiovisual Sport controla los derechos de emisión de la Liga de Fútbol Profesional, y está controlada en un 80% por Sogecable y en un 20% por TV3, de donde proceden, precisamente, Roures y Benet. Este último es, además, dueño del Lleida, equipo de segunda división. Otro socio de MediaPro es Jaume Ferrús, director de la televisión catalana durante siete años. Posteriormente, fue nombrado director general de Canal Satélite Digital, la plataforma de televisión de pago de Polanco. Ferrús es autor de frases de las que dejan huella: “Una televisión privada hace lo que los espectadores desean, una televisión pública lo que los espectadores necesitan”. El problema está en que las públicas se nutren cada vez más de la programación que les suministran las privadas. En particular de lo que les venden empresas como MediaPro.
El cuarto hombre es Juan Ruiz de Gauna, nombrado en 1990 director general de Sogetel, Sogepaq e Idea, con el objetivo de montar y desarrollar los negocios cinematográficos de Sogecable. Posteriormente, ejerció como subdirector general de Unión Radio y de la Cadena SER. Y en 1995, fue nombrado director General de Telemadrid, para pasar posteriormente a dirigir Vía Digital, la plataforma de Telefónica. Hay quien dice que fue el auténtico caballo de Troya de Polanco y de Roures en el negocio del fútbol. Es decir, a todos ellos les une haber trabajado en televisiones autonómicas; haber firmado cuantiosos contratos deportivos que han dejado en números rojos a sus empresas (desde luego no sólo por el deporte) y haberse llevado una parte del pastel para MediaPro. Y en cada uno de los negocios el socio de referencia es Sogecable. O lo que es lo mismo: el grupo Prisa.
El periodista Arcadi Espada ha retratado en su página blog -mejor que nadie- la Cataluña audiovisual, en un artículo publicado hace algo más de un año, en el que se reivindicaba la figura de Albert Boadella. Por su interés, lo transcribimos:
Tatxo Benet. Ex Director de Deportes de TV3. Es consejero de Mediapro, una de las productoras que vende a TV3. Mediapro tiene en su equipo directivo a Jaume Ferrús (ex director de TV3). Ferrús es socio de Joan Majó (actual director de la Corporación que controla TV3). Mediapro participa en Triacom Audiovisual, una productora de Josep Oriol Carbó (ex gerente de Catalunya Ràdio y ex gerente de TV3). Carbó también vende, a través de otras tres productoras de su propiedad, programas a TV3. Carbó fue consejero de Vang 3 Publicacions, participada por Godó y TV3. Una de las filiales de Mediapro se llama Mercuri, otra productora que vende a TV3 y que fue fundada por Enric Canals (ex director de TV3). Otra filial es Comunicaset, con Josep Millàs, que fue fundador de Convergència Democràtica de Catalunya, y ex presidente de Òmnium Cultural, organismo que vende lingüística a TV3. Uno de los socios de Mediapro se llama Jaume Roures (ex Director de Deportes de TV3), que participa en Flaix TV, la televisión de Miquel Calzada (presentador de TV3) y Carles Cuní (hermano de Josep Cuní de TV3). Una de las últimas ampliaciones de Mediapro ha sido la compra de la deficitaria compañía Montaje de Mozart SL, una sociedad de Margarida Bernet, de la familia de Carme Alcoriza, la secretaria de Jordi Pujol. Y hablando de TV3 y familia, en Mediapro trabaja Airy Maragall, hija del Presidente de la Generalitat.
Los caminos, desde luego, se cruzan. Y mucho. Tanto que a bastantes les sorprendió que MediaPro lograra la gestión de la señal institucional del Congreso. La Fundación Universidad Complutense, una entidad no lucrativa, realizaba las transmisiones desde 1993, pero la Mesa de la Cámara Baja decidió sacar a concurso su gestión en enero de este año. La ganadora “por unanimidad” fue Mediatem, del grupo MediaPro, que presentó la oferta más cara: 500.000 euros. Ganado el concurso, al Grupo Socialista en la Cámara de los Diputados le ha faltado tiempo para presentar una proposición no de ley encaminada a que el Canal Parlamentario se emita dentro de la nueva oferta de canales digitales de TVE. El PSOE esgrime la función de servicio público que cumplen la radio y la televisión públicas, por lo que cabe preguntarse por qué RTVE no presentó una oferta, y en su lugar sí lo hizo MediaPro. TVE es, de largo, quien tiene más experiencia en este tipo de transmisiones.
Todo esto, sin embargo, es pecata minuta si MediaPro consigue su objetivo más ambicioso. Industria ha dado ya los primeros pasos para adjudicar el nuevo canal de televisión con tecnología analógica –al margen de los cuatro ya existentes de cobertura nacional- y las quinielas apuntan hacia una especie de pool del que podrían formar parte La Vanguardia, el grupo Zeta y la nueva sociedad que surja si fructifica la fusión Globomedia-MediaPro. Se trataría, pues, de un canal a la catalana. Contactos no le faltan, el hombre fuerte de Globomedia es José Miguel Contreras, íntimo amigo del secretario de Estado de Comunicación Miguel Barroso. Es un secreto a voces que quien realmente manda en TVE es Contreras, lo que explica programas como España Directo o 59”.
Y es que -al margen de relaciones personales- lo que está detrás del impulso a MediaPro es una formidable batalla por el control de la industria audiovisual en el conjunto del Estado. Y en este caso, los contendientes vuelven a ser Madrid y Barcelona. Según datos de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), el sector facturó el año pasado 1.760 millones de euros, un 9% más que el ejercicio anterior. En Madrid se ingresa más de la mitad (el 53%), pero el volumen de subvenciones apenas representa el 3% del conjunto autonómico. En Cataluña, por el contrario, la facturación es mucho menor, pero el Gobierno de la Generalitat aporta nada menos que el 42% de las subvenciones que conceden todas las autonomías. Es decir, el sector audiovisual en Cataluña está claramente tutelado por los poderes públicos, lo que puede explicar noticias como la siguiente: Cultura –de la Generalitat- planea ceder parte de la Filmoteca a MediaPro, anunciaba hace algunos meses un periódico catalán en Internet.
Lógicamente, no es que se vayan a privatizar los fondos de la Filmoteca catalana –algunos de ellos de incalculable valor- sino que se trasladarían a las instalaciones de Imagina Visual Center, situadas en Esplugues de Llobregat. ¿Y de quién son estas instalaciones? Ya lo habrán adivinado: de MediaPro. “Es un escándalo”, dijeron los trabajadores tras conocer la noticia.
Las ambiciones de MediaPro no acaban aquí. Su filial Mediacomplex ha promovido el Parc Barcelona Media, un complejo destinado a impulsar la industria audiovisual catalana. ¿Y quiénes son sus socios? Pues el Ayuntamiento de la capital catalana, a través de la sociedad municipal 22@bcn y la Universidad Pompeu Fabra. MediaPro ha puesto sobre la mesa 50 millones de euros para sufragar la instalación, mientras que los 30 millones restantes los pondrá la Universidad pública catalana. Las dos instalaciones suman 91.500 metros cuadrados de superficie, a los que hay que sumar los 16.000 metros cuadrados que ha comprado a Media Park en Sant Just Desvern (Barcelona), donde entre otras cosas se realiza la última edición de Operación Triunfo. ¿Mucho o poco? Depende de la ambición de Roures y sus socios. Y ambición tienen, y mucha. Mediapro podría estar interesada en la compra del 17,64% de Hispasat que Auna quiere colocar entre inversores. La empresa catalana sería la apuesta española –junto con Abertis- en caso de la francesa Eutelsat quisiera aumentar su participación.
Mediapro, eso está claro, quiere jugar en la Premier League, lo que explica la presencia en su accionariado (un 30%) de WPP, la multinacional de la comunicación y publicidad. MediaPro, de hecho, está en el camino de crear una agencia de noticias. Y es que su objetivo es aprovechar toda la cadena de valor de la comunicación en el sentido más amplio, lo que justifica la reciente adquisición de Molinare y Mozart, empresas dedicadas a la postproducción de programas audiovisuales. Igualmente, ha comprado la productora de cine Ovideo y se ha aliado con El Deseo, de los hermanos Almodóvar. Y es que nada se le pone por delante a MediaPro. Su filial Ovideo TV ha adquirido al Grupo Zeta el 60% de Antena Local, su filial de televisión local que gestiona algunas cadenas locales como la de Gerona o Manresa.
Crecer a toda costa es el objetivo. Pero siempre de la mano del poder. Ya sea CiU –cuando lo tenía en Cataluña-, ERC o PSOE en su doble versión: catalana y estatal. Por cierto, ¿adivinen quién ha producido las últimas campañas electorales del PSOE? Acertó: MediaPro. ¿Y quién realizó el primer anuncio en TVE del año 2005 sobre el Madrid olímpico? Pues claro: MediaPro.
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