Logo de El Confidencial
Martes, 9 de febrero de 2010 (Actualizado a las 22:00)
Portada   España   Cotizalia   Deportes   Gente   Opinión   Cultura   Videos   Foros   

  1. Portada
  2. Fin de Semana
  3. Viajes

VIAJES

El legado de Gargantúa en el Valle de Aosta

@Luisa Casal

Sábado, 13 de enero de 2007

tamaño del texto

Dice la leyenda que el gigante Gargantúa había sido, en tiempos, el amo y señor del Valle de Aosta, una pequeña comunidad autónoma ubicada en el corazón de los Alpes, al noroeste de Italia, haciendo frontera con Francia y Suiza. En aquellos tiempos, los ríos eran de leche y los niños jugaban con canicas de mantequilla y anillos de queso. Hoy, los ríos son de agua y las canicas de cristal, porque Gargantúa era sólo un producto de la imaginación popular incorporada al acervo literario por François Rabelais.

Pero algo de la magia del personaje tradicional está todavía presente en el valle, principalmente en la mesa y los platos típicos de la alta montaña: el lardo, la mocetta (lomo de ciervo embuchado), la polenta (harina de maíz con mantequilla y queso fundido), la zuppa alla valpellinentze (sopa típica), las fresse (rollitos de col rellenos de menudillos y uvas pasas), la cotoletta alla valldostana (ternera, jamón dulce y queso Fontina), el riso al salto con fave e fonduta, el bordin (salchicha de cerdo hecha con sangre), el salamini, el tomino saporito, la trucha en escabeche, la carne de caza, las castagne calde o la crema di cogne (parecido a las natillas). Además, todos los martes existe la tradición de comer pescado fresco y marisco, directamente llegado del puerto de Génova, en un ritual similar al de la paella de los jueves en España. A ello ha de añadirse el excelente queso Fontina, elaborado con leche de vaca de raza pezzatta y curado en una antiguas minas de cobre, así como los vinos de la región -se cultivan uvas pinot noire, petit rouge, neyret, vien de nus...- e incluso champán.

Sin embargo, al margen de estas delicias gastronómicas, los Alpes están llamados a convertirse, en el 2007, en la meta del esquí europeo, dada la ola de temperaturas suaves y falta de nieve que azota a los demás paraísos blancos del sur del Viejo Continente. Con cotas que van desde los 1.500 a los casi 4.000 metros de altitud, la cordillera que separa a Francia, Suiza e Italia goza de una buena masa de nieve desde principios de diciembre, en contraste con la desesperación que embarga a las pistas españolas.

La pequeña localidad de Breuil-Cervinia, al norte, de tan sólo 600 habitantes, se convierte en una de las capitales del esquí de los Alpes. A 2.056 metros de altitud, sus 350 kilómetros de pistas tienen una particularidad: el mismo forfait permite esquiar en Italia y en Suiza, donde se encuentran las pistas más difíciles. La cota más alta, donde se unen los dos países, se encuentra a 3.883 metros. Y desde esta estación hasta Breuil-Cervinia se desliza una blanca pista de 11 kilómetros. En plena temporada, la pista se alarga hasta Valtournenche -que está a sólo una altitud de 1.524 metros- hasta alcanzar los 20 kilómetros de larga.

En verano, los amantes de la nieve siguen practicando sus deportes favoritos a partir de los 3.500 metros y allí se concentran los locos del snowboard.

Breuil-Cervinia es un pequeño poblado tomado al asalto por las marcas más exclusivas y que tiene, además, el campo de golf más alto de Europa. Hasta ahora, este campo ofrece nueve hoyos, pero en breve se abrirá un campo de 18 hoyos. En las laderas del Cervino se encuentra también el lago artificial Goilet, donde en verano se realizan competiciones de vela. También en verano se celebra la Maxiavalanche, descenso en mountain bike puntuable para la Copa de Europa, con un descenso de 1.500 metros en 10 kilómetros.

En el Oeste, Courmayeur lame las faldas del Mont Blanc, un paraíso blanco por el que deslizarse desde casi 4.000 metros de altitud. La Aiguille du Midi es el punto más alto de las pistas, a 3.842 metros, que conecta al esquiador con Italia o con la francesa Chamonix. La vertiente italiana tiene dos recorridos: al llegar a Punta Helbronner, se puede escoger entre el descenso hacia Aosta a través del Toula o bien cabalgar sobre el glaciar Valle Blanco. Una de las características de todas las pistas alpinas es que se permite el esquí fuera pista, a diferencia de las restricciones que existen en otros lugares. Desde la atalaya de Punta Helbronner, se divisan las restantes cumbres de los Alpes, una impresionante panorámica que permite distinguir los picos más altos de Europa, todos superiores a los 4.000 metros: Cervino, Monte Rosa y Gran Paradiso.

Muy cerca de Courmayer, se encuentra Pré Saint-Didier, con un enorme complejo de termas que ofrece bañarse en las caldas exteriores mientras se toca la nieve con las manos.

Un rico patrimonio

La capital, Aosta, ciudad natal de San Anselmo, arzobispo de Canterbury, conserva en su entrada levantina el arco de Augusto erigido en el 25 a.C., al que en el siglo XV se le colgó un gran crucifijo de hierro. La entrada de la muralla, con doble arco y tres puertas, construida en travertín y pudinga (argamasa con arena y piedra parecida al cemento) está en fase de restauración, lo mismo que su teatro, antiguamente techado al ser al mismo tiempo auditorio, con una fachada de 22 metros de alto y capacidad para 3.000 espectadores. En el anfiteatro, a su vera, cabían 16.000 personas.

En la actualidad, se excava también en la plaza de la catedral, conde se descubrió el foro romano, el área pública más importante de la ciudad. Debido al desnivel del terreno, el foro se sustentaba en hileras de arcos que quedaron sepultados por las construcciones de los siglos siguientes. Extramuros, se descubrió en los 60 un área megalítica de hace 5.000 años con una estela antropomórfica y construcciones de la época: dólmenes, menhires... Todo ello, juntamente con el rico patrimonio romano y medieval, en fase de restauración. Desde la misma capital, se puede acceder a las pistas de Pila, con 70 kilómetros de nieve. Y en Saint Vicent, cerca de Aosta, se encuentra uno de los casinos más grandes de Europa.

Entre los atractivos del valle figuran también sus 120 castillos, de los que sólo una docena son visitables y varios más están en restauración, el último de ellos donado en 1994 por Marcel Bich, barón de Bich, el prolífico inventor que, entre otras cosas, legó al mundo sus populares bolígrafos Bic, maquinillas de afeitar y mecheros del mismo nombre. Especialmente interesantes son el castillo de Fénis, óptimamente conservado, y el Forte di Bard, que señorea la entrada del valle y que con sus impresionantes 106 metros de altura ha abierto un modernísimo museo en su planta superior con 29 salas que recrean la historia y la vida de los Alpes. También es digna de visita la pequeña maravilla de Les Combes, en la localidad de Introd, donde veranea el Papa Benedicto y donde también descansaba su antecesor Juan Pablo II.

Hoja de ruta:

Cómo llegar: En coche, desde España, a través de Francia, el túnel del Mont Blanc conecta directamente el país vecino con el Valle de Aosta. En avión, vía Turín y, desde esta ciudad, por la Autostrade 5, que atraviesa el valle hasta Francia. Desde diciembre, la línea de low coste AirOne une Barcelona con Aosta capital en sólo dos horas y media.

Dónde dormir:

Aosta: Hotel Milleluci; Hotel Europe; Hollyday Inn; Class Hotel; Hotel Au Coin Vert; Hotel Bus...

Breuil-Cervinia: Relais & Chateaux L’Hermitage; Bucaneve; Chalet Valdôtain; Europa...

Courmayeur: Auberge de la Maison; Domina Inn Les Jumeaux; Gran Baita; Grand Hotel Royal & Golf...

Más información: www.alpsaosta.com, www.cervinia.it, www.vallemontebianco.it

Tendencias

Puros

Gabilondo gabilondoneando

De Interés

El cine, el mejor reclamo turístico

Puros

Gabilondo gabilondoneando

De Interés

El cine, el mejor reclamo turístico

ENLACES DE INTERÉS

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

atlas
Auditado por Ojd