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HISTORIA GENERAL DEL AL ÁNDALUS

  • Autor:
    Emilio González Ferrín
  • Editorial:
    almuzara
  • Páginas:
    605
  • Precio:
    26 €
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LIBROS

Al Ándalus desmitificada

@Nuño Vallés

Sábado, 28 de octubre de 2006

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En lo que se refiere a Al Ándalus, el imaginario colectivo proyecta imágenes de harenes, camellos y turbantes, del rey Rodrigo hundiéndose en un rojo Guadalete, de Sancho VII de Navarra irrumpiendo en la tienda de Miramamolín. Ante todo, es un mundo ajeno, exótico, del que apenas reconocemos como propia la Alhambra y algún plato típico andaluz. La tradición nos enseña que Al Ándalus se impuso por las armas del islam -ellos- y que los cristianos -nosotros- se refugiaron en las montañas del norte para ir recuperando el terreno arrebatado: los mitos del rapto de España y la Reconquista. “Dado que [Al Ándalus] se expresaba en árabe, no era europeo, será el resumen del etiquetado histórico” (p. 302) que lobotomizará de la historia y la tradición europeas el hecho histórico andalusí.

Emilio González Ferrín ofrece en este libro una interpretación desmitificadora de Al Ándalus, combatiendo el mito del ogro islámico y el rapto de España, así como la fábula de caramelo de las tres culturas y el relato bélico de la Reconquista, tratando de normalizar y naturalizar nuestra percepción de Al Ándalus y su situación histórica como fenómeno hispánico, natural evolución de la Hispania godo-hispano-romana y natural continuación -islámica- de Roma. Teorías que avanzaron, entre otros, Ignacio Olagüe y Juan Vernet y que, recientemente, ha plasmado narrativamente José Luis Serrano en su novela Zawi.

Como todo libro rompehielos, necesita de un lector de mente abierta; está preñado de tesis desafiantes, como desafiante se muestra el autor -desafiante y en ocasiones algo prepotente-; el volumen ha sido concebido de una forma didáctica y el autor parece dirigirse a un alumnado -algo más que insinuado-. Esto puede molestar al lector, que puede sentir invadido su espacio -el destacado en negrilla, p.e.-. Por otra parte, el uso de ciertos conceptos por analogía sin aclarar su uso -definir la ideología castellana medieval como nacional-catolicista o interpretar la historia universal en términos de lucha de clases- puede chirriar al lector, aunque lo comprenda sin dificultad. Es, en definitiva, un texto heredero de la tradición ensayística española -especialmente de Américo Castro-, distinguible de otras por una mayor penetración del subjetivismo del autor que ejerce de guía ‘espiritual’ de largo alcance, usuario de conceptos variados de la ciencia histórica -de cualquiera de sus ramas-, pero también de otros ámbitos como la filosofía, la literatura o el cine.

Al Ándalus es tanto historia del islam como historia de España -y Portugal- y de Europa. G. Ferrín expone y demuestra que fuimos Al Ándalus tanto como fuimos Hispania, y que aquélla sociedad fue evolución natural de ésta, aunque la islamización y la arabización despisten un poco y contribuyan a su exotización. Pero la historia de Al Ándalus no es una historia de arenas y camellos; Al Ándalus tardó en ser islámica y tardó en ser árabe, y más aún tardó en ser mahometana. En el 711 no hubo ninguna caballería tuareg que derribara al estado godo, sino una guerra civil entre bárbaros romanizados, pero también hispano-romanos y púnicos, en fin, el variadísimo mosaico étnico y cultural que entonces existía a ambos lados del estrecho. La excusa: la religión, el único lenguaje común que todos entendían.

En el contexto de inestabilidad de un duro siglo VIII, a Rodrigo lo derribaron sus oponentes witizianos apoyados por contingentes militares norteafricanos -Tarico, vándalo- aún no tuaregs -éstos llegaron producto de una emigración posterior-; no hay que dejar de advertir la situación política internacional de la época, muy parecida a la actual: un imperio, entonces Bizancio, intentando extender su control, si no geográficamente, al menos políticamente. Como el lenguaje de la época es religioso, la resistencia al imperio se expresará también religiosamente, enfrentando el unitarismo de arrianos e islámicos al trinitarismo bizantino. En este contexto, extendido por todo el mediterráneo -tensa piel de tambor en la que resuenan las ideas-, aparece el islam como ideología sintetizadora y simplificadora y que encontrará, hacia occidente, terreno abonado en el que arraigar -pero todavía no es mahometano, ni coránico; el proceso de mahometización y de fijación del texto sagrado es largo-.

A lo largo de estas páginas se nos aparecen así dos verdades históricas como son el desarrollo peninsular de Al Ándalus por decantación social y no por implantación militar y la filtración de la cultura andalusí -entendida como primer renacimiento- en Europa. De este modo, Al Ándalus resulta ser un fenómeno hispánico y europeo tanto como islámico y árabe, que por diversos avatares históricos había terminado por volverse ajeno a nuestra tradición. Este libro, rico y atrevido, normaliza esta parte de nuestra historia y, de algún modo, una parte del presente y de nuestra forma de encarar el futuro.

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