

Jueves, 20 de julio de 2006
La historia, convertida ya en mito, sobre el primer vampiro cuyas actividades sanguinarias fueran registradas por escrito no vino de Transilvania sino de la pequeña aldea de Kringa, en la península croata de Istria, asegura al semanario Globus de Zagreb el escritor croata Boris Pec.
El verdadero Drácula se llamaría Jure Grando. Su historia fue registrada y anotada por el cronista esloveno Janez Vajkard Valvazor e inspiró luego a escritores como Byron, Le Fanu y Stoker. Según Peric, “Jure Grando es sin lugar a dudas el vampiro más antiguo registrado en Europa, con nombre y apellido”.
Basándose en estos datos, el autor reconstruyó en su novela Vampiro toda la vida del vampiro Grando, en la que se mezclan los datos históricos con la leyenda popular. Con un voluptuoso y perverso apetito sexual, malo ya en vida, aterrorizó como vampiro a sus vecinos de Kringa durante 16 años, en especial a su viuda, hasta que una noche de 1672 varios hombres valientes sacaron su cadáver de la tumba y le cortaron la cabeza.
Aunque la tumba de Grando no ha sido preservada, Peric defiende su tesis porque existe en la aldea un sepulcro que "nadie nunca toca ni registra en los papeles o planes" y que debe ser la suya.
Un mini-parque de atracciones vampírico
Además, en la diminuta localidad de Kringa, en Istria, existe el café ‘Vampiro’, se sirven cócteles ‘vampiros’ y cuentan con el sanguino vino ‘Jure Grando’. Cada mes se celebran veladas de literatura sobre vampiros y otros acontecimientos culturales dedicados al personaje sanguinario.
Parece que la discusión sobre si los vampiros existen o no se amplía. ¿Fue Drácula el primero de todos o es tal vez Grando quien inició la sangrienta tradición? Peric, que cree en vampiros, considera que su versión moderna más común son los "fastidiosos aspiradores de la energía vital ajena que cada uno de nosotros conoció al menos alguna vez".
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