



Sábado, 13 de enero de 2007
EL ESCENARIO DE UNA ILUSIÓN
ILUMINACIÓN Y SONIDO EN LA ESCENA BARROCA
Exposición de artilugios teatrales.
Lugar: Teatro Español. Príncipe, 25. Madrid.
Horario: Martes a domingo de 17 a 9.30h.
Teléfono: 91 360 14 84.
Fecha: Hasta el 4 de febrero.
Precio: Gratuito, excepto visitas guiadas por las mañanas, 1€.
El avance de la tecnología ha cambiado mucho un arte tan antiguo como el teatro. A pesar de seguir siendo ese templo en el que se subyuga a los espectadores con vívidas obras artísticas, a pesar de conservar esa maravillosa capacidad de hacer que la naturaleza humana hable a través de intérpretes que se dejan la piel en cada función, quizá ha perdido parte de ese encanto, de esa inmediatez que ofrecía el contrapunto de la música en directo, por supuesto, pero también unos efectos sonoros creados en ese momento o unos elementos escenográficos, quizá no perfectos, pero que dejaban un mayor margen a la imaginación a los testigos del suceso escénico.
Es por ello que esta iniciativa resulta una grata noticia. Bajo el nombre de El escenario de una ilusión, el Teatro Español de Madrid acoge una exposición interactiva –palabra mágica que invita a llevar a los más pequeños de la mano- que muestra alguna de las máquinas teatrales que apoyaban la iluminación y el sonido de la las representaciones teatrales en el Barroco. Vientos huracanados, tormentas, lluvia, oleaje y hasta terremotos, son los sonidos que podremos conseguir con tan solo girar alguna de las manivelas de los inventos, tirando de pequeños carros de madera o soltando cuerdas.
La idea proviene de los creadores de Antiqua Escena, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, que, además de realizar escenografias para obras de teatro, llevan mucho tiempo realizando un proyecto de recuperación histórica de algunos de los elementos más interesantes de este apasionante mundo. Con el interés de acercar al gran público su trabajo, han urdido esta pequeña muestra en la que al placer de experimentar por nosotros mismos la puesta en marcha de los artilugios, contamos con un breve repaso de las características de cada uno de ellos. De esta manera, materiales como la arena y las conchas rotas dentro de un tambor de madera y piel simulan el pacificador ruido de las olas, una enorme carraca llena de lengüetas es un terremoto espantoso, una serie de bandejas de metal a varias alturas que se precipitan unas contra otras según soltemos más o menos la cuerda que las sujeta produce truenos potentísimos o una gran caja alargada o en forma de aspa hace las veces de palo de lluvia mexicano gracias a un interior con un recorrido en zigzag por el que pequeñas piedras se deslizan lentamente dando una sonoridad fluvial.
Pero no todo es sonido. La muestra también incluye elementos de iluminación como candiles, palmatorias, linternas, morteretes o antorchas. Estas luces de aceite o de cera daban a los montajes un toque realmente mágico, consiguiendo efectos muy interesantes gracias a la regulación de la intensidad de su irradiación con pantallas de hojalata que tapaban gradualmente la llama. Los aparatos presentes en la muestra se pueden dividir en dos grupos: aquellos que el espectador podía contemplar en escena y otros que iluminaban el interior del decorado, permaneciendo escondidos y con la protección de chapas con las que se evitaba una peligrosa cercanía a la madera, materia vital en el mundo del teatro cuyo olor aún hoy dota a estas grandes parroquias del arte de su inconfundible incienso.
El escenario de una ilusión se completa con un elemento que recrea el mar, tres grandes brocas que al ser giradas a la vez dan la sensación de olas en movimiento. Si la experiencia les ha fascinado, puede ser una buena idea acercarse a contemplar cómo esas acotaciones que los autores metían en sus textos –algunas se pueden leer en los carteles que acompañan la muestra-, y que incluso llegaban a indicar que clase de artilugio se había de utilizar para simular el efecto que se quería, se ponen en pie en propuestas escénicas como las de la Compañía Nacional de Teatro Clásico que ahora mismo ofrecen en su sede temporal, el teatro Pavón de Madrid, una de sus mejores creaciones Viaje del Parnaso. Como ustedes gusten.
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