Mila Trenas. Madrid.
Miércoles, 20 de septiembre de 2006
En la tercera jornada de Cibeles, destacaron los volúmenes de la colección de Amaya Arzuaga, sobre todo los tipo balón. Claves de la colección son las enormes siluetas en las faldas tipo polisón de papel de seda elástico, que retorció también en los estrechos pantalones; los tejidos recortados formando capas con las que la diseñadora hace una especie de puzzle para crear las prendas, las organzas cortadas en forma de pétalo para faldas y vestidos y los colores negro, marino, rosa maquillaje y blanco.
Siempre esperados y con el éxito y la espectacularidad asegurada, Victorio & Lucchino han apostado esta temporada por nuevas líneas, tendencias y figuras en su colección A flor de piel, con la que dan un paso más allá en su camino en el mundo de la moda.
Encargados de clausurar la tercera jornada de Pasarela Cibeles, los sevillanos han optado por una colección más suave, delicada y refinada en la que, siendo ellos mismos y conservando el estilo que les caracteriza, han avanzado en su trayectoria, "algo obligado en el mundo de la moda".
En estas nuevas líneas, "se enfatizan las caderas, se ablusan los cuerpos y los largos se reducen", comentó a Efe José Luis, Lucchino, quien destacó la frescura de las formas y aires "más románticos" en una colección en la que tienen una importancia muy especial las cintas de grogen, tanto las que se sitúan en las caderas a modo de cinturón, como las que recorren el cuerpo "simulando que hemos condecorado a las mujeres".
También es un detalle conductor de las propuestas de los sevillanos los redondeles de plástico, que recuerdan grandes pendientes, situados en diferentes partes de unas prendas acompañadas de numerosos complementos diseñados por ellos, que comercializa 22 líneas diferentes.
Renunciando a cuerpos más ceñidos, han jugado con líneas que marcan simetrías y faldas globo. Los cortes provocan nuevas formas y construcciones en la prenda como vidrieras de encaje de nido de abeja o gomas que dibujan el cuerpo.
Los tejidos estampados, de flores, conviven con una paleta de color casi insólita en Victorio & Lucchino, con predominio de beige, lima, melocotón y los tonos tierra que se mezclan con el azul cielo. La noche se vuelve monocolor en largos trajes de satén arrugado en los que aparecen reminiscencias del estilo que ha caracterizado a los sevillanos.
En A flor de piel la colección masculina tiene un peso importante. Creaciones de sport, muy chic en las que los diseñadores han traído el mundo de las cacerías, los safaris, y lo han amoldado a lo urbano. En unas propuestas en las que la sastrería clásica es básica, el estilismo adquiere una importancia casi superior que en la colección femenina.
Aires 'retro' con Lydia Delgado
Aires retro llegaron a la pasarela de la mano de Lydia Delgado que, con la colaboración de cinco bailarinas de la Compañía Nacional de Danza, recreó una barra de cabaret para presentar la colección Jazz Girl, inspirada en el periodo de entreguerras, pero con un guiño a los sesenta en las faldas mini.
Se trata de una colección "muy limpia" en la que la diseñadora ha trabajado de forma inversa. "He pensado cómo me gustaría ver a la persona y en base a eso la he vestido tal cual; he trabajado la esencia de la sofisticación sin recargarla. El resultado ha sido una simplificación de líneas", comentó a Efe Delgado quien, en uno de sus estampados, de pájaros dibujados en negro sobre beige, se ha inspirado en los papeles pintados ingleses.
Otro de los estampados que da coherencia a la colección es el de hojas, en rojo y gris, también sobre fondo beige, color importante junto al negro. A destacar, entre otras cosas, las capelinas tableadas de raso de algodón , en dorado y en negro; las faldas tubo enriquecidas con cintas de red, los bordados de azabache y los cuidados acabados de todas las prendas.
Un paso más dieron también Jesús del Pozo y Davidelfin con unas colecciones muy correctas pero con escasas novedades. Salvo detalles como el colocar una soga al cuello de uno de los modelos a modo de corbata, optar por camisas con un solo botón en el cuello, las superposiciones de camisas o la utilización de tejidos de popelín con rayas para vestidos femeninos, después de nueve ediciones Delfín, el enfant terrible de Cibeles, se ha vuelto algo más burgués.
En una colección de perfecta sastrería, utilizó, tanto para él como para ella, estampados liberty, rayas marineras, cuadritos de vichy, negro, trajes con pantalones bermudas, y telas únicas pintadas a mano y vestidos que simulan llevar un jersey anudado al cuello o a la cadera.
En lo que considera una potenciación plástica del diseño, Jesús del Pozo mostró volúmenes más moderados en los que geometría y simetría siguen presentes, pero de forma mucho más leve. Pureza de líneas en vestidos y cuerpos, con chaquetas y abrigos rectos y faldas acampanadas, y apuesta por el retorno del clásico pantalón.
1 - No hay hombres en Cibeles? ni en el resto del Mundo? Tb hay mujeres q leen el confidencial. Espero q tengan en cuenta mi critica. Gracias
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