TENDENCIAS
País Vasco, nacionalismo, Iglesia
@José Antonio Zarzalejos - 25/11/2009
El clero y la jerarquía eclesiástica vasca –antes de la guerra civil y después de 1975, y calladamente durante el franquismo— se han comportado como factores de reproducción del nacionalismo en el País Vasco, de tal manera que el entendimiento tácito entre obispos y partidos nacionalistas ha sido una constante, especialmente en estas tres últimas décadas. No lo afirmo yo, sino los sociólogos (Pérez Agote) y ensayistas (Jon Juaristi y Patxo Unzueta) expertos en esta materia. Desde el llamado caso Añoveros (obispo de Bilbao que estuvo a punto de ser expulsado de España por Franco en febrero de 1974 a cuenta de una carta pastoral en la que el prelado reclamaba el reconocimiento de la identidad cultural y lingüística vasca), las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria han estado acaparadas por prelados próximos al nacionalismo o subordinados a su hegemonía social y política. Porque interiorizaron esa frase tan grotesca pero descriptiva de Josu Erkoreca, portavoz del PNV, según el cual, “no es lo mismo pastorear ovejas latzas que ovejas burgalesas”. Por supuesto, los vascos seríamos latzas, especiales, distintas (¡autóctonas!) y requeriríamos un “pastor” igualmente diferente. Como se ve, un argumento basto.
Los más destacados en esta afinidad nacionalista han sido los ya eméritos José María Setién y Juan María Uriarte, ambos al frente de la diócesis de San Sebastián, pero el antecesor de Ricardo Blázquez en Bilbao, el fallecido Luis María Larrea Legarreta (1979-1995), también sintonizaba en la onda peneuvista más tradicional. Fue desde la llegada de Blázquez a Bilbao -recibido con el despectivo “un tal Blázquez” de Arzalluz, o el ofensivo “loro viejo no aprende a hablar" (euskera) de Anasagasti- cuando las cosas parecieron cambiar. Sin embargo, el liderazgo de Setién y de Uriarte se comieron el apoliticismo del obispo bilbaíno que firmó, con éstos dos y el de Vitoria -Miguel Asurmendi- una carta pastoral (“Preparar la paz”, de 29 de mayo de 2002) que atacaba la ilegalización de Batasuna y defendía claramente la ideología nacionalista.
Aquella pastoral fue un tremendo error de los prelados vascos que hizo reaccionar a la Santa Sede que, a partir de entonces, imprimió, si bien lentamente, un giro en los nombramientos episcopales. Aunque envió a Uriarte a San Sebastián, potenció a Blázquez al que ha adosado desde 2008 a un auxiliar alejado de veleidades nacionalistas –Mario Iceta—y ahora acaba de sustituir al jubilado obispo donostiarra, Juan María Uriarte, por José Ignacio Munilla, antes en la diócesis de Palencia, nacido en la capital de Guipúzcoa, conocedor a la perfección del euskera, formado en Toledo y con experiencia pastoral en el País Vasco (fue párroco en Zumárraga).Estos cambios son convulsivos para un PNV cuyo fundador, Sabino de Arana y Goiri, era un desaforado católico que entendía teocráticamente Euskadi (“Euskadi para Dios”, escribió en uno de sus muchos arrebatos) y que dejó reflexiones como las que siguen:
• “El clérigo debe buscar sólo el Reino de Cristo. El seglar, ante todo el Reino de Cristo”.
• “Mi patriotismo se fundó y cada día se funda más en mi amor a Dios, y el fin que en él persigo es de conducir a Dios a mis hermanos de raza, a mi gran familia, el pueblo vasco”.
• “Muchos pueblos han recorrido con Cristo el camino del Calvario en su Historia, pero sólo un pueblo conozco que haya merecido ser insultado, como Cristo, en su propia cruz: El Pueblo Vasco”.
Desorientación política
Podría desgranar muchas más citas de las obras de Sabino Arana que demuestran que su concepción del nacionalismo era mesiánica de tal manera que el buen vasco era sólo el buen católico, y así ambas condiciones se convertían en indisociables. De ahí la afinidad ideológica con la Iglesia local que, desde finales del siglo XIX se encargó, frente a la revolución industrial y las grandes migraciones internas en España, de conservar las costumbres más ancestrales, el idioma vasco, la endogamia y, al final, la desconfianza ante “el diferente”, el “otro”. ETA se constituyó un 31 de julio de 1959 en Loyola. Jamás la banda terrorista atentó contra un prelado o contra un sacerdote; siempre respetó -salvo episodios violentos contra el Opus Dei, muy contados- una especie de exención hacia la clerecía.
Por todo eso el nombramiento de José Ignacio Munilla y, antes, en 2008, de Mario Iceta, aquel como titular de San Sebastián y éste como auxiliar de Bilbao (sustituyendo al también nacionalista Carmelo Etxenagusia), ha convulsionado al nacionalismo vasco que ha tenido hasta ahora en las sedes episcopales de las tres capitales vascas a interlocutores siempre propensos a la comprensión de sus tesis y a la reproducción, sutil o explícita, del nacionalismo. Que el PNV diga ahora que va a votar la ley del aborto –contra el criterio de su propio electorado—no es una prueba de secularización ideológica sino de desorientación política en una tesitura en la que su hegemonía se pierde, además de en el Gobierno de la Comunidad, en las iglesias locales.
Los nacionalistas saben que, estas nuevas designaciones no se han improvisado: se trata de prelados debidamente preparados para afrontar su tarea pastoral en un clima de hostilidad ideológica y en sociedades en las que la Iglesia se ha convertido más que en un referente espiritual en una pieza política del complejo puzle vasco. O sea, que entre los lopeces en Ajuria Enea y los munillas en las sedes episcopales, Euskadi parece emprender una senda de cambio. Según mi paisano y amigo Jon Juaristi, él ya lo ha notado tomando pintxos en Bilbao durante su última visita (ABC de 15 de noviembre pasado). A ver si es verdad.
Opiniones de los lectores (31)
31.
jftamames»25/11/2009, 22:24 h.
#26 La necedad de que la Iglesia se ha librado de atentados por sus especial relación con el nacionalismo, es de un cinismo sin límites. Está claro, meridiano, que buena parte de la Iglesia ha luchado sin tregua contra cualquier asesinato. El mito de la compleja sociedad vasca, eso, mito. Lo que allí pasa tiene más que ver con lecturas del tradicionalismo contra la sociedad moderna que otra cosa. Y el opus, como los anglicanos que han dejado su confesión, es algo peculiar y especial. La adhesión al nacionalismo vasco del clero es de la misma entidad que la adhesión de muchos grupos de esa misma Iglesia al nacionalismo franquista. Esos grupos y estos curas deberían dedicarse a su sacerdocio.
Lo que ganamos con Munilla es mucho más que eso. Es elevarnos por encima de la oportunidad politica de unos y de otros, de prelaturos y nacionalistas, para apostar de una vez por una Iglesia centrada en su Fe, no en el redito político al gobernante de turno.
30.
etreros»25/11/2009, 21:40 h.
#28 Te han aclarado lo que es Neguri. Y, esta respuesta, viene al hilo de lo que he ido pensando mientras iba leyendo los comentarios al incompleto texto del según-convenga-san-pablo-zarzalejos.
El problema tiene un componente económico que lo determina todo. Mientras no se termine con la discriminación a favor de los vascos que se sufre en España en temas fiscales sobre las empresas y muchos otros campos, seguirán alimentando el nacionalismo, el terrorismo, la iglesia vasca proetarra y lo que haga falta.
Además, no creo que la responsabilidad de haber participado en la creación de eta, en su sostenimiento y en el amparo a sus miembros, -eso cuando no han salido de sus propias filas los que cobardemente han dado tiros en la nuca a personas indefensas y asesinado niños con coches bomba-, sea algo exclusivo de los obispos vascos. Ellos, como los demás, forman parte de una Conferencia Episcopal Española, que ha convivido durante décadas con gentuza que ni tenía la caridad de tratar a un militar español asesinado por eta como alguien digno de tener un funeral a la luz del día.
Y el Vaticano, en lo de siempre. Con calma.
29.
PJCyM»25/11/2009, 21:21 h.
#28 Es el barrio donde viven los vascos riquisimos.
28.
kj26»25/11/2009, 20:59 h.
No se han dado cuenta aún?. ETA existe en el 2009 por que la sociedad vasca los crea y los cuida. El PNV de Arzallus o Ibarretxe, la iglesia vasca de Uriarte o Setien representan una sociedad que considera libertadores a los etarras que asesinan policias por la espalda. Esos que mueven el árbol para que ellos recojan las manzanas, adquieren consideracion de imprescindibles en su estrategia.
Allá por el año 80, coincidí en un avión con una anciana vasca. Le pregunté cuando se terminaria ETA. Y me contestó: "joven Usted no sabe que ETA existe por la voluntad de los que viven en Neguri". Pregunteselo a ellos cuando terminará ETA....
Hay aqui alguien de Neguri que pueda contestar?. [No se muy bien que es Neguri, quizas una urbanización?]
27.
JELE»25/11/2009, 20:36 h.
El clero vasco, posiblemente, es culpable de la ausencia de los jóvenes en la Iglesia y no creo que estén dispuestos a asumir ninguna responsabilidad por ello. Y no vale decir que es general, estamos hablando de la Comunidad que junto con Navarra, estaba en cabeza, en los años 60, a mucha distancia del resto, de vocaciones religiosas.
Si Dios existe, sabrá si han preferido estar con César antes que con Él. Hay muchas personas que lo tienen claro.
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José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.
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