TENDENCIAS
@José Antonio Zarzalejos - 17/10/2009
El presidente del PP, Mariano Rajoy, no tiene alternativa hoy por hoy. En formulación de uno de sus colaboradores más cercanos, la cuestión es ésta: “O Rajoy, o el vacío”. La ausencia de una figura que pudiera contestar el liderazgo del gallego condiciona por completo la situación interna, aun después de la pésima gestión que el propio presidente y la dirección nacional del partido han hecho del caso Gürtel en la Comunidad Valenciana. Mariano Rajoy se salva de la quema por la sencilla razón de que en el PP no hay nadie que, en este momento y al menos hasta valorar los resultados populares en las elecciones municipales y autonómicas de 2011, pueda darle una réplica medianamente exitosa.
Todos los dirigentes del PP carecen, aquí y ahora, de cualquier posibilidad de disputarle su presidencia. Amortizado Camps –que pronto habrá de nombrar a un nuevo secretario general para el PPCV que se hará con el partido en la comunidad en sintonía con la dirección nacional-, Núñez Feijóo está trabado en el Gobierno de Galicia por unos cuantos años; Esperanza Aguirre queda acotada a la Comunidad de Madrid tocada también por el caso Gürtel, por más que haya demostrado mejores reflejos que otros; Arenas tiene su espacio natural y ya definitivo en la pelea andaluza, y a Alberto Ruiz Gallardón no le queda otra que esperar al lado de Rajoy y atrapar la oportunidad cuando llegue, o cuando él decida que debe hacerlo que, obviamente, no es ahora. En otras palabras: en el PP no hay banquillo para especular con verosimilitud acerca de un posible sustituto a Mariano Rajoy. O sea, que el pontevedrés, pese a sus errores –y algunos muy graves—se salva.
Y es bueno que así suceda porque, de lo contrario, el Gobierno de Rodríguez Zapatero camparía más aún si cabe a sus anchas en una carrera de despropósitos presupuestarios, de descalificación del empresariado, de enfrentamiento con grandes colectivos sociales (como los que hoy saldrán a la calle en Madrid en contra de una disparatada ley de despenalización del aborto), de desarrollo de una política exterior desconcertante e impropia y de un manejo del Estado cortoplacista e insolidario. Rajoy dispone de la veteranía suficiente para sostener el debate en el parlamento y es titular de una biografía que le acredita como un político resistente y conocedor de los entresijos de la Administración y del poder y sus resortes. La derecha democrática española, por justamente irritada y desalentada que esté con el presidente del PP, ha de rescatarle de sus insuficiencias, al menos, como mal menor ante un socialismo errático pero disciplinado.
Insoportable ‘marianismo’
Sin embargo, lo que ha fracasado, lo que no puede continuar, aquello por lo que a partir de ahora no puede pasarse, es por el llamado ‘marianismo’ que consiste en el ejercicio de una política que fía al tiempo la resolución de los problemas; que ni nombra correctamente a sus colaboradores ni los vigila; que relativiza los conflictos dejando que se ahonden; que carece de previsión y que está ayuno de alternativas concretas a las políticas del Gobierno.
El martes y trece de octubre pasado, los colaboradores del presidente del PP se dieron cuenta de que, como tantas otras veces, Rajoy se había sobreseído indolentemente en la crisis del partido en la Comunidad Valenciana, derivando a un desconcertado y desconcertante Camps una solución medianamente pactada días antes en el Parador Nacional de Alarcón; ese mismo día, en Génova repararon en que la solución de destituir a Ricardo Costa más que una decisión justa se hacía perentoria para mantener el principio de autoridad de la dirección nacional del partido.
Y ese martes y trece, muchos de ellos llegaron a la conclusión de que el sistema de baronías autonómicas –algunos hablan ya de un partido confederal— está matando el espíritu nacional del Partido Popular. Desde el momento en que los tres diputados populares vascos se plantan y se niegan a votar con su grupo contra el despropósito socialista y nacionalista de blindar el Concierto Económico de los territorios forales vascos, lo que, además facilita la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado alejados de cualquier terapia eficiente ante la crisis económica, surge la manifestación de un problema esencial propiciado por la política ‘marianista’: el PP comienza a parecerse a la CEDA de Gil Robles, es decir, a la Confederación Española de Derechas Autónomas.
El llamado ‘marianismo’ consiste en el ejercicio de una política que fía al tiempo la resolución de los problemas
Y eso sucede porque en el alma del ‘marianismo’ prima el principio de la no intervención, del dejar hacer, de procurar que los conflictos se acomoden como si su naturaleza fuese viscosa y permanentemente adaptable, de aprender a convivir con crisis de mayor o menor calado, de retrasar, de aplazar, de evitar si posible fuera, tomar una decisión si con ella se causa algún efecto secundario indeseado.
Este es el ‘marianismo’ que no pocos han valorado como un verdadero hallazgo y otros muchos consideran un ‘dontancredismo’ adornado con una falsa teorización estratégica por parte del equipo de Rajoy. Pues bien: de seguir el “marianismo”, su autor, Mariano Rajoy, que ahora está al borde del abismo, se despeñará, y con él las posibilidades de enfrentarse al PSOE con alguna garantía de éxito, primero en las elecciones locales y autonómicas de 2011, y, luego, en las generales de 2012.
Ignoro si Rajoy, hombre inteligente pero extraordinariamente tozudo, ha hecho un serio examen de conciencia sobre el caso Gürtel; también desconozco –nadie dice saberlo—si el líder del PP ha interiorizado que su rueda de prensa del pasado jueves salvando (¿) a Camps y justificando el cese de Ricardo Costa fue de una torpeza argumental de dimensiones desproporcionadas; tampoco sé -¿lo sabe ella?— si María Dolores de Cospedal conoce lo que significa en términos de ejercicio de disciplina y autoridad moral, la secretaría general del primer partido de la oposición en España y, por fin, es un arcano para todos los mortales qué piensa hacer Mariano Rajoy cuando se conozcan los dos tercios del sumario del caso Gürtel que todavía está opaco por el secreto procesal.
¡Joder, qué tropa!
Pero todos los ciudadanos con dos dedos de frente saben muy bien que si el PP sigue sometido al oleaje de una tempestad como la de estos últimos dos meses, la organización terminará por acusar gravemente la fatiga de materiales por efecto de una presión interna y externa, simultánea, tan constante y agotadora. Y el viento que levanta el oleaje que abate al galeón popular no sopla sólo desde Ferraz (que también), ni desde algún juzgado sospechosamente descuidado con la intimidad de determinadas conversaciones sin relevancia penal alguna (que también), ni de una Fiscalía con distintas varas de medir (que también). El viento sopla igualmente desde dentro por muy diversos motivos, todos ellos conocidos al detalle por el presidente del PP.
El ‘marianismo’ es el mal que ataca a Mariano Rajoy pero el que lo padece es el PP. Es posible un liderazgo de Rajoy, pero no es soportable por más tiempo la política de Mariano. Ya no vale salirse por la tangente —como hizo el gallego en la infausta presentación de un libro biográfico de Aguirre (La Presidenta)- remedando al Conde de Romanones: “¡joder qué tropa!”. La tropa que tiene es el PP y con ese partido hay que ganar las elecciones al PSOE. ¿ O no?
Opiniones de los lectores (273)
273.
salal»19/10/2009, 18:50 h.
Verdaderamente es vergonzoso, esto es ni mas ni menos que la ley del robo con guantes blancos y de esta forma se succiona el bolsillo de los españoles.¿cuando abrirán los ojos los españoles?
Deberíamos salir todos a la calle para manifestarnos a negarnos a pagar nuestros sufridos impuestos mientras sigan existiendo esas diferncias.
272.
ESPON»18/10/2009, 22:19 h.
Claro que tan miserable es Zapatero como los ministros que elige:
Noticia de hoy mismo.
Caamaño asiste en Galicia a una marcha contra el bilingüismo y Feijóo.
El ministro de Justicia ha asistido en Santiago a una nueva manifestación contra la política lingüística de Feijóo. La marcha exigía el regreso de la "normalización" impuesta por el bipartito, es decir, la imposición del gallego en las aulas. Se llegó a hablar de un "bilingüismo abrasivo"
271.
ESPON»18/10/2009, 22:10 h.
#270
¡Y dale con Rajoy! ¡Que te he dicho que tambien Felipe Gonzalez y Aznar perdieron DOS elecciones generales, hasta que ganaron la tercera!
Tu no eres socialista, pero está claro que el PP no te cae bien. ¿Entonces que más te da quien presida el PP?
¿Por qué narices los que jamás votareis al PP teneis que dar consejos y decir quien tiene que presidir el PP?
¿Para qué, para qué el PP sea un partido segundón, sumiso, una especie de PSOE bis, un partido que asuma la superioridad de la izquierda?
Hombre, ya está bien, te cae fatal el PP y por lo tanto te caerá mal cualquiera que lo presida, salvo un traidor como Gallardón, que no trabaja para el PP, sin para si mismo.
Seguro que Gallardón jamás hubiera liderado las manifestaciones de la AVT contra el proceso de paz de Zapatero o la recogida de firmas contra el estatut, QUE ES LO QUE A TI TE JODE.
Te lo repito, Rajoy es una persona prudente, normal, sensata, lógica, previsible, razonable, Zapatero no, Zapatero es inepto, un sectario, un enorme peligro, un mamarracho miserable que no cree en la nación que preside.
270.
errozate»18/10/2009, 22:01 h.
ESPON: Perdona, Aznar podia gustar o disgustar, como Fraga, Vestrynge, Hernandez Mancha, pero es que este Rajoy no da la talla.
Ha fracasado en las elecciones dos veces; y ha fracasado en la tarea de poner orden en el partido. Ha fracasado en todo. Lo mejor que puede hacer es convocar un congreso DEMOCRATICO de donde salga la ponencia politica y el lider.
A mi me parece que los seguidores del PP, los nostalgicos, no estan con Rajoy. Y los modernos tampoco.
RAJOY: HAS FRACASADO. POR EL BIEN DEL PARTIDO, VETE YA.
269.
ESPON»18/10/2009, 21:57 h.
no "donde", sino "por que". El PSOE no se comerá una rosca en Valencia y Madrid, porque le lame el culo al nacionalismo catalán.
Esto ademas de Solchaga, lo dice tambien Leguina
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José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.
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