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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  

Ministros "analfabetos"

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos.-  26/06/2010

Zapatero, en el Congreso (Efe)

A Miguel Boyer, ex ministro de Economía con Felipe González entre diciembre de 1982 y julio de 1985, consejero áulico emergente del zapaterismo, le traicionó el subconsciente el pasado día 21 de junio. Afirmó que “pronto los analfabetos llegarán a dirigir el país” si se siguen bajando los sueldos a los ministros que, en su opinión, deberían ganar como los directores de cualquier empresa. El brillante economista, que urdió la expropiación de Rumasa, sabe a la perfección que, tanto en España como en los países de nuestro entorno, la condición de ministro no es deseada precisamente por su remuneración económica sino por su condición social y política. Las personas honradas no se hacen ricas en la vida pública, pero sacian otras aspiraciones y se benefician de retornos, materiales e inmateriales, que les resultan muy gratificantes. Un ministro gana dinero cuando deja de serlo, pero no mientras ejerce el cargo.

El grave problema en España, y precisamente con José Luis Rodríguez Zapatero en la presidencia del Gobierno, es que la condición ministerial se ha devaluado hasta límites preocupantes de tal manera que formar parte del Gobierno ha dejado de constituir un estatuto de excelencia social. Con otras palabras, por vericuetos argumentales diferentes, Miguel Boyer no ha constatado más que una circunstancia evidente: buena parte de los miembros del Gobierno actual carecen de peso político, en unos casos; de capacidad técnica, en otros; y de representatividad, en la mayoría de los supuestos. Desde el punto de vista metafórico, se trata de analfabetos políticos conducidos con despotismo por el presidente del Gobierno –los puentea, los ningunea, los contradice- y resultan irrelevantes en la solución de los problemas porque la centralización del poder en La Moncloa y su entorno es tan llamativa que resulta un auténtico clamor.

Zapatero ha ido dando suela a los ministros que no le eran cómodos o pretendían ejercer sus facultades sin subordinación exorbitante

Pertenecer al Gobierno –ser ministro nombrado por el Rey a propuesta del Presidente- es constitucionalmente importante porque implica incorporarse a un órgano colegiado que “dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado y ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes” (artículo 97 de la CE) y se compone “del Presidente, de los vicepresidentes, en su caso, de los ministros y de los demás miembros que establezca la ley” (artículo 98.1 de la CE). Los ministros, además, tienen “responsabilidad directa” en las materias propias de su gestión, sin perjuicio de las funciones de dirección y coordinación que corresponden al Presidente (artículo 98.2 de la CE). En definitiva: ostentar la condición de ministro no es una banalidad y si se incorporan al Gobierno personas sin capacidad política y técnica –ambas son precisas–, el poder ejecutivo se devalúa y el Presidente del Gobierno, como ahora ocurre, se convierte en una suerte de poder absorbente en detrimento del buen orden y prestigio de su Gabinete.

Rodríguez Zapatero ha ido dando suela a los ministros que, por razones varias, no le eran cómodos, o pretendían ejercer sus facultades sin subordinación exorbitante a sus criterios. El caso más llamativo fue el de Pedro Solbes, vicepresidente económico que declaró por anticipado su felicidad de llegar a ser ex ministro. Jordi Sevilla –que ideó con otros dirigentes la corriente interna Nueva Vía y cuya preparación técnica es conocida- manifestó recientemente que Zapatero apenas si se fía de su mujer (es decir, en absoluto de sus ministros), y César Antonio Molina ha relatado que una de las causas de su cese es que le faltaba glamour para seguir ostentado el cargo de titular de Cultura. Hay un común denominador en estas acotaciones: la función ministerial está devaluada como nunca en España y eso se debe a que el equipo gubernamental –salvando honrosas excepciones- carece de perfil y contundencia.

Trinidad Jiménez, Beatriz Corredor y Bibiana Aído (Efe)

Necesidad de reducir las carteras

Por dos veces el Congreso de los Diputados ha instado al Presidente a reducir el número de vicepresidencias y el de ministerios. Nunca se había experimentado como ahora el innecesario funcionamiento de Departamentos como el de Igualdad, el de Innovación o el de Vivienda, incluso el de Sanidad (sólo con funciones de coordinación), y tampoco  nunca como ahora se había percibido la conveniencia de fusionar ministerios como Cultura con Educación o Presidencia con Administraciones Públicas. Por si fuera poco, las encuestas del CIS –la última la de abril pasado- ofrecen valoraciones bajísimas de los ministros, algunas de ellas debidas al desconocimiento público de quienes son los titulares de las diversas carteras cuya aparición en los medios por razones consistentes se produce de uvas a peras. A mayor abundamiento, se han creado estructuras paralelas a las ministeriales que anulan a sus titulares. Es el caso de Trabajo: la reforma –como es público y notorio- la ha conducido el jefe del Gabinete del Presidente, inspector de Trabajo, José Enrique Serrano, y ha dado la cara Celestino Corbacho. Algo parecido ocurre en el Ministerio de Economía, condicionado siempre por la Oficina Económica de la Moncloa dirigida por Javier Vallés que también mediatiza a Industria como se está observando con la pretendida reforma energética –que se trata de reconducir mediante un pacto con el PP–, o como pudo acreditarse con la enmienda a la Ley de Sociedades Anónimas sobre la eliminación de los derechos políticos en las sociedades cotizadas, texto que aterrizó directamente desde la carretera de La Coruña en el Congreso de los Diputados. De ahí también el ínfimo nivel de protagonismo político de los grupos socialistas en el Congreso y en el Senado así como de sus respectivos portavoces.

Buena parte del equipo gubernamental –sin incidencia alguna en el PSOE excepción hecha de José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y Manuel Chaves- está integrado por personas –dicho con todos los respetos- cuya razón última para ocupar ministerios está en función más de criterios de fidelidad y docilidad que de personalidad y representatividad política, por muy catedráticos o registradores que sean algunos. Por eso, Zapatero –aunque ahora diga lo contrario y lo difunda para quitarse de encima una presión adicional inmediata- deberá hacer una crisis y remodelar el Gabinete. Y esa será una prueba importante porque permitirá visualizar si el Presidente tiene “banquillo” –personas con peso específico–, si es un político con seguridad en sí mismo –veremos si es capaz de rodearse de gente más brillante que él- y si hay voluntad de devolver al Gobierno la colegialidad que la Constitución le reconoce y restablecer el prestigio ministerial superando la impresión de que la dirección del país podría caer en manos de “analfabetos” políticos, según la metáfora de Boyer.

Lo de menos es el sueldo ministerial –las colocaciones de los cesantes son jugosas y van de la presidencias de Cajas de Ahorro a altos cargos directivos empresariales o públicos: véase a Magdalena  Álvarez de vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, o al propio Boyer, consejero bien retribuido de tantas Compañías- porque lo esencial es la capacidad y el mérito adquirido para desempeñar una responsabilidad que hasta hace poco tiempo era muy relevante en España.

También en la consideración pública de la función ministerial nuestro Presidente ha bajado el listón de la exigencia hasta el nivel de la pura vulgaridad. Y buena parte de lo que nos ocurre viene de ahí: de la incompetencia técnica y la inconsistencia política que requiere permanentemente de la corrección de errores en el Boletín Oficial del Estado.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 199 COMENTARIOS

199 .- #148 Si a lo mejor terminanamos gobernando los analfabetos. Y a lo mejor la politica y la justicia empezaria a funcionar por el bien de los ciudadanos y no de las multinacionales.
Y a lo mejor no hacian falta tropecientos mil politicos para conducir un pais.
Y los poderosos que la liaran serian juzgados como cualquier ciudadano y no estarian 10 años con un monton de causas sin juzgar para que al final no pase nada.
Seamos realista cualquiera que gobernara lo harian mejor que los politicos que tenemos. sea del partido que sea

albajun

13/07/2010, 15:05 h.

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198 .- #148 Bien ya veo que por lo unico que hablais es por lo que vuestra ideolojia os dicta. a lo mejor va siendo hora de que olvideis eso y empeceis a pensar por vosotros mismos.
Juzgar a una persona como asesino sin haber matado a nadie, es simplemente una ley de la las muchas que hay para poder defender al poder sin que parezca que es una dictadura.Si eso mismo lo hiciera Castro la combersacion seria al reves, los de derechas que es un crimen y los de izquierda que es normal.
Otra cosa muy diferenye esque: Hay que reconocer que en lo que si tiene razon el compañero de izquierda esque a la familia de Franco no se le retirara las propiedades y el dinero que realmente fueron conseguidos robandoselos a los españolitos. No entiendo que puedan seguir viviendo con eso y con la ayuda del estado gobierne quien gobierne.dejad de ser fanaticos de ideales que ni los politicos se creen y pensad por vosotros mismos. hoy sean del partido politico que sea solo manda el capitalismo y los intereses economicos[es mejor ser de la clase media que un estremista politico] por lo menos la clase media suele tener sus propias ideas.Los otros son herramientas de cualquier partido y de sus medios

albajun

13/07/2010, 14:56 h.

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197 .- #189 bueno siento entrometerme en la en la respuesta que usted, dios de la sabiduria le da a su amigo"analfabeto" que ademas viniendo de un franquista de sangre es mas o menos normal. yo no solo abogo por la recuperacion de cualquier cadaver que pueda estar enterrado en cualquier cuneta, ademas me gustaria que cuando se hizo la constitucion no hubieran estado los generales presente para ocuparse de que a los asesinos de la querra y la posquerra no les pasara nada.pero no solo a los asesinos de derechas tambien a los que heran de izquierdas.Es absurdo pensar que una justicia que deja libre a esos asesinos luego pueda hacer justicia con otras gentes. Moralmente no es justo.
Ademas todos sabemos que el asesinato no prescribe. cualquier momento es bueno para hacer justicia a un asesinato sea la victima de izquierdas o de derechas.
De todas maneras veo que opinais mas por buestras ideas politicas, que pensando por vosotros mismos.
Supongo que tu abuela pudo enterrar a sus caidos, tan solo eso piden otras gentes con el mismo derecho y dolor que lo hizo tu abuela, yo lo considero justo porque no lo veo como un acto politico ya que pienso por mi mismo [si soy un inculto

albajun

13/07/2010, 14:15 h.

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196 .- ya está bien!!!, no teneis otro comentario menos parTidista para reflejarle como más comentado.

COMO SE OS VE EL PLUMERO !!!!!

mateo123

28/06/2010, 20:27 h.

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195 .- Hay Zarzalejos, Zarzalejos de Director de Diarios a columnista carreron en tuyo tio, mejor estarias calladito o es que no tienes para papas.
MUSUS

Jarra

28/06/2010, 19:03 h.

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