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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  José Antonio Zarzalejos

Izquierda, derecha y los Goyas'09

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos - 14/01/2010

Cinéfilo empedernido como soy, lamento de manera muy particular el desencuentro –cuando no la hostilidad— entre el mundo del cine español y un sector amplio de la ciudadanía que se decanta por opciones políticas liberales y conservadores. La industria del cine es importante para España, en términos económicos, y para su cultura, especialmente para el idioma. En algún momento, la comunidad del cine español, dominado por actitudes de ideologización excesiva, y la derecha social y política, que observa ya con prejuicio y apriorismo esa manifestación artística nacional, habrán de reencontrarse para que –entre otras cosas— la sociedad en general participe del éxito de nuestros cineastas, aumente la recaudación por la exhibición de las películas españolas y así la industria del cine sea menos dependiente de las subvenciones de la Administración Pública. Este sistema de financiación favorece corruptelas como las que ayer denunció en El País la directora Dolores Payás (“El cine español y el bolsillo del contribuyente”.)

Una de las alternativas a los sectores económicos avejentados, es, precisamente, la creación artística y cultural que en España representa el 4,5% del PIB y da empleo directo e indirecto a más de 600.000 personas. Y el cine –esa gran ventana a través de la que se observa el mundo— es una de las creaciones más completas de todas las culturales. Forma parte de un patrimonio común y así hay que tratarlo. Para que sea posible hacerlo, el ámbito cultural –siempre transgresor, desafiante y denunciador— ha de evitar incurrir en el sectarismo, y, simultáneamente, los líderes –sean mediáticos o políticos— de la derecha, dejar de azuzar críticas exorbitantes. Es verdad que la oposición de los cineastas al Gobierno del PP marcó esa relación confrontada. Pero llega un tiempo en que deben superarse los encontronazos y localizar un buen modelo de relación entre directores, actores, actrices, guionistas y productores y la derecha política y social española poco introducida con personajes descollante en ese territorio.

El año 2009 ha sido magnífico para el cine español, tan dependiente, sin embargo, de la financiación pública. Películas como Celda 211, o la sobrecogedora e innecesariamente explícita El Cónsul de Sodoma, o la espectacular Ágora, han compartido pantalla con la bellísima El Secreto de sus ojos, o la igualmente lírica El baile de la victoria, sin olvidar el histriónico y desgarrado drama de Los abrazos Rotos. Estos y otros filmes pueden alcanzar hasta el 14% de la recaudación total del cine exhibido en España durante el pasado año, porcentaje modesto pero ya destacable que podría poner a esta industria en una senda, aún muy lejana, de rentabilidad, aunque no sea, por el momento, sólo ese el objetivo principal. Y todas estas películas y otras más acuden con varias candidaturas a la fiesta de los Goya que este año se anuncia brillante.

Desarme ideológico en el mundo de la cultura

Un periodista de derechas muy conocido llegó a decir que la cultura es de “izquierdas”. La afirmación es muy tópica, pero no por ello cierta. José Luis Garci es un enorme director y sin embargo no se le conoce militancia específica por esos lares y, en última instancia, aquello que es bello, reflexivo, divertido, estimulante, indagatorio, poético, histórico…si es bueno, ¿podría dejar de considerarse desde la excelencia por la ideología o la militancia de quien lo protagoniza,  dirige o escribe? Hace falta, creo yo, un cierto desarme ideológico en el mundo de la cultura en España. Es una barbaridad, por ejemplo, prohibir un homenaje a Agustín de Foxá en Sevilla, autor de la novela icónica Madrid, de corte a checa. Espléndidamente escrita, con un pulso en la prosa que hace que la lectura resulte vertiginosa, Agustín de Foxá es tan nuestro como Jaime Gil de Biedma –magnífica interpretación de Jordi Mollá en El Cónsul de Sodoma--, un poeta de breve obra pero de una intensidad extraordinaria. Aquél, de derechas; éste, de izquierdas.

A muchos, entre los que me cuento, desagradan los desgarros ideologizados y tantas veces sectarios de algunos personajes del mundo de la creación cultural; tampoco resulta ecuánime, a veces, el prejuicio con el que se les observa y se les critica desde posiciones antagónicas. Por eso, es poco perspicaz renunciar a seguir viendo –pagando, porque así se respetan los derechos de todos— cine español que en 2009 ha tenido ráfagas de enorme calidad y solidez, con filmes a la altura de cualquiera otros sean americanos, británicos o franceses.

La realidad cultural de las sociedades –especialmente cuando se compartimenta en criterios ideológicos— se convierte en reflejo de sus demonios familiares. Eso ocurre en España todavía. Y puede que haya que hacer un esfuerzo recíproco para superarlo. Porque, aunque no corran tiempos idóneos para un cierto optimismo, en España se elabora buen cine, se escribe una estupenda ficción  (Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Javier Cercas,  Juan Manuel de Prada), se escriben magníficos ensayos (Vicente Verdú o Reyes Maté) y se hace investigación histórica de alta calidad. A riesgo de tener que soportar la ira cruzada de un lado y del otro, no voy a eludir testimoniar, en mi modestia, un elogio al mundo cultural español.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 152 COMENTARIOS

152 .- Pedro Farré se ha puesto en contacto con El Confidencial para aclarar que fue en mayo de 2009 cuando, por razones personales, abandonó la dirección de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Sociedad General de Autores Españoles [SGAE].

Esta aclaración viene a cuenta del comentario más votado del miércoles, que fue destacado ayer en portada:

Leer cometario

moderador

151 .- #114 Pues usted sabrá mucho, pero dá la casualidad que soy un fanático de guardar papeles, y tengo mi última declaración en que marqué la casilla de la Iglesia... y el siguiente y primer borrador recibido.

Una buena apuesta y los hago públicos.

polilla9947

150 .- Los asuntos que comprenden la totalidad de un colectivo nunca tienen ideología sino estado de ánimo. Por lo tanto, ni la cultura ni la democracia es de ninguna ideología en exclusiva sino que pertenecen a los seres que lo ejercen a diario en sus vidas cotidianas. Y en la diversidad radica la riqueza de cada.

FernandoFF

149 .- Sigue abierta la columna de los titiriteros del cejas, pero observo con pesar que siguen sin darles la consigna a responder sobre si los actores españoles de cine son malos y los de teatro buenos, cuando ejem ! suelen ser los mismos en la mayoría de las ocasiones, con lo que ya no sabemos si Blanca Portillo, por ejemplo, es mala en cine, buena en teatro y regular en televisión.
Ya me informarán de las consignas recibidas, ya que de momento dan la callada por respuesta.

Claro que, tal vez, la respuesta sea complicada, porque, en Madrid, por ejemplo, hay, aparte de los teatros privados, de propiedad privada, quiero decir,los Teatros nacionales, los teatros de la Comunidad, y los teatros del Ayuntamiento de Madrid, lo que hace mas difícil separar el polvo de la paja, o el trigo de la cizaña. Esos teatros, subvencionados por las diferentes Administraciones Públicas, o sea con dinero procedente en gran parte con impuestos ¿son condenables "per se" o hacemos excepción de ello?

Interesante cuestión. Sobre todo porque muchas obras se representan tanto en el teatro como en el cine.

Aemilius II

148 .- Aviso al Confi que, en la mayoría de los foros no me permite enviar respuestas ni comentarios nuevos.
Escribo a través de éste porque parece que lo permite.

TITI3

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