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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  José Antonio Zarzalejos

La Iglesia y los abusos sexuales

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos - 13/03/2010

Ayer viernes, como estaba previsto, el Papa Benedicto XVI se reunió en Roma con el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el arzobispo de Friburgo, Robert Zollitsch, que, después de constatar la “consternación” que embargaba al Pontífice, pidió perdón a las víctimas de las  prácticas pederastas perpetradas por clérigos germanos. En la reunión se abordó la petición del Gobierno presidido por la cristiano-demócrata, Angela Merkel, formulada a través de su ministra de Justicia, la liberal Sabine Leutheusser, de que la Iglesia de aquel país indemnice a las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Los presuntos delitos de pederastia han prescrito y la responsable de Justicia, además de valorar la conveniencia de ampliar los plazos de prescripción, pide una reparación monetaria que siempre sería paliativa aunque nunca, desgraciadamente, reparadora.

La gravedad de la denuncia reside, además, en el hecho incontestable de que el Gobierno germano es el más importante en Europa sostenido por un partido demócrata cristiano, siendo muchos de sus dirigentes católicos confesos que adecuan sus políticas a criterios éticos próximos al humanismo cristiano. Es decir, que no cabe presumir del Gobierno de Berlín la animosidad, hostilidad o animadversión que otros Ejecutivos suelen demostrar hacia la Iglesia Católica

Según los medios de comunicación de distinta tendencia ideológica, la opinión pública alemana está escandalizada ante el descubrimiento de prácticas pederastas en varios centros religiosos. Desde hace unos meses, se han desvelado episodios similares en Italia, Holanda y Austria, y a finales del pasado año, también en Irlanda. Evitemos los detalles que no son necesarios para convenir que estas informaciones están causando entre los católicos –y no sólo entre ellos— un fuerte estrés moral; es decir, una sensación de inquietud y desasosiego, no sólo por los hechos que se relatan sino por su ocultamiento durante tantos años, lo que ha implicado su encubrimiento y, a la postre, su impunidad. Y también por la circunstancia de que no terminan de destaparse –lo hacen a cuentagotas— todos los casos sucedidos en las diócesis occidentales en los últimos treinta o cuarenta años.

Aplicación del Código de Derecho Canónico

En una reciente visita a España de uno de los consultores más acreditados y rectilíneos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y como quiera que en una reunión off the record con un grupo de periodistas fuese preguntado por este asunto, el sacerdote fue taxativo y claro: la jerarquía local y la Santa Sede han de aplicar de plano el Código de Derecho Canónico. Con lo cual, venía a decir a sensu contrario, que algunas de las aparentes soluciones que se han adoptado no eran tales. Por ejemplo, el traslado de parroquia del sospechoso de cometer abusos con menores, el extrañamiento a otro país del clérigo pederasta, el sometimiento a tutela de un prelado sobre los victimarios, y medidas similares que no comportaban, de una parte, ni la suspensión a divinis del sacerdote hallado culpable, ni, de otra, la entrega inmediata del presunto culpable para su sanción penal después de una investigación instruida por un juez estatal competente.

El jesuita y portavoz de la Sala de Prensa del Vaticano, Federico Lombardi, ha calificado estos episodios de “gravísimos” por la “especial responsabilidad educativa y moral” de la Iglesia pero también –y creo que con plena razón— ha pedido que se contemple desde una perspectiva más amplia porque la pederastia constituye una práctica repugnante desgraciadamente presente en muchos ámbitos, no dejando de  existir en algunos centros religiosos en la medida en que la Iglesia forma parte de la sociedad. Es cierto lo que afirma Lombardi, pero no es suficiente: ha habido prelados que han ocultado estos hechos, que no han asumido responsabilidades, que no han pedido perdón a las víctimas y, en muchos casos, que no han paliado el daño infligido.

A los católicos –entre los que me cuento— esta situación nos resulta electrizante, triste, sórdida e incomprensible y –en coherencia con la condición de partícipes eclesiales— tenemos no sólo el derecho sino la obligación de reclamar un acometimiento valiente, decidido y autocrítico de este penoso rosario de noticias que nos golpea en lo más íntimo de nuestras convicciones. Y no tanto por la existencia de esta grave debilidad moral en algunos clérigos y religiosos, cuanto por su opacidad y ocultamiento encubridor durante décadas.

Regodeo mortificante

Arcadi Espada –que se declara “infiel”—escribió en el diario El Mundo el pasado día 10 marzo, un consistente artículo (La pederastia y su cura) en el que afirmaba que “los casos de los curas pederastas me inspiran una particular compasión. Ser pederasta es un grave problema; pero añadir la observancia de Dios y de la regla al asunto debe ser una tragedia morbosa poco comparable. Hay algo más: cada vez que traen a un cura prendido en alguna de esas escandalosas redes advierto un hilillo de sangre en las fauces de la prensa socialdemócrata.”

Es precisamente ese, a veces, regodeo en la sordidez delictiva de estos hechos cuando son relatados desde la inquina a la Iglesia, el prejuicio o el apriorismo hacia la religión católica, lo que mortifica de manera especial a millones de católicos conocedores, como subrayaba Espada, que “acusar a la Iglesia de pederastia es falsear la realidad: la pederastia se da con la misma intensidad (leve intensidad, valga la precisión) en otros ámbitos sociales”. Y vuelvo a coincidir con el periodista catalán cuando estima que el problema de la pederastia en la Iglesia “reside en el ambiente”, lo que le lleva a plantear la cuestión del celibato, en torno al cual, la Iglesia, efectivamente, “afronta una grave elección moral”. Elección que, sugerida por el arzobispo de Viena al pedir un “cambio de visión” al respecto, no entra en las previsiones de la Santa Sede: el celibato sacerdotal no es cuestionable por el Vaticano.

España no se librará

Han emergido determinados indicios de que podría estallar en España un escándalo muy similar a los que se han vivido en Irlanda y se viven ahora en Alemania, Austria y Holanda. Incluso se señalan conocidos bufetes de abogados que estarían ya elaborando denuncias, primero, y demandas, después, contra sacerdotes, religiosos y prelados. Consta ya que un sacerdote alemán, pederasta, pasó largas estancias en nuestro país. Así que  poco importa el quebranto económico que supondría a algunas diócesis la probanza de estos delitos: lo que ha de importar es la cuestión moral y la catarsis consiguiente, aquí y en el resto de Europa, para depurar responsabilidades –prescritas o no carece de relevancia a estos efectos— y hacer frente desde los propios criterios morales del catolicismo a una situación que requiere petición de perdón –y el Papa ya lo ha pedido en más de una ocasión, aunque habrá de reiterarlo— y rapidez y largueza en las indemnizaciones paliativas que correspondan.

Y es preciso poner un punto y final: el acceso al sacramento del sacerdocio es un privilegio vocacional que debe sostenerse con compromiso permanente de ejemplaridad, de tal manera que si no se es capaz de asumir la exigencia que conlleva, los obispos y la misma Santa Sede han de facilitar la secularización. El requerimiento es pues es de transparencia, firmeza, reparación y autocrítica; y ese es un requerimiento para el que están legitimados los católicos tanto o más que cualquier ciudadano que profese distinto credo religioso o, simplemente, no lo tenga.

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 92 COMENTARIOS

92 .- -"Pero el que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí,más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!" [Mateo,18,6-7].
-"Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para tí como el gentil y el publicano" [Mateo, 18, 15-17]
-"No juzguéis, para que no seáis juzgados.Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá"[Mateo, 7, 1-2].
-"No necesitan médico los que está fuertes, sino los que están mal" [Mateo, 9, 12].
-"Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que le arroje la primera piedra.[...] ¿Nadie te ha condenado. [...] Yo tampoco te condeno. Vete, y en adelante no peques más"[Juan, 8, 11]
-"Apacienta mis ovejas" dice Jesús a Pedr

arriero

91 .- Por cierto sr. Zarzalejos, ¿Que le ha parecido el artículo del día de hoy del jefe de este digital, sr. Cacho?.

Ya que a vd. le ha dado por hablar en el suyo de curas, no estaría mal recordarle que vd. NO es precisamentes uno de los que el sr. Cacho alude como "no acostumbrados a tragar piedras de molino".
Aun recuerdo algún editorial suyo poniendo como hoja de perejil a periodistas que no tragaban con la versión oficial o a los que advertían de las incongruencias y chapuzas del mayor penco que nunca los tiempos vieron presidir un tribunal.
Eso, sr. Zarzalejos, que se lo recordaré cada vez que escriba vd. un articulo aquí, si que ha sido una pedofilada en toda regla. No la masacre en sí, que eso ni tiene calificativo que el de simple crimen de estado, sino la actitud de tipos como vd., meapilas y sepulcros blanqueados que se duelen y lamentan de que se ataque a un grupo de degenerados que han envilecido el orden del que fueron investidos, pero que cerraron ojos y oídos ante la operación de echar tierra para esconder la mayor felonía y traición nunca cometida contra un país y su ciudadanía por quienes debían haber velado por su seguridad y su justicia.

JOTALE

90 .- #89 Los que siguen esa idea son millones. Los que la mancillan unos pocos. Es algo bastante fácil de entender.

Sería como decir que si unos pocos españoles son fascistas, todos los españoles lo son.

O que los objetivos de juego limpio, caballerosidad y fair play de un club de futbol son una patraña porque uno de sus defensas se dedique a dar patadones o un grupito de sus abonados a hacer el bestia en la grada.

Pero insisto. Si le divierte, siga, siga.

Menipo

89 .- #88

Una "idea" no puede ser mancillada por la práctica de los que presuntamente siguen esa "idea".

yorscluny

88 .- #87 Será porque de acuerdo con la ley norteamericana serían responsables civiles subsidiarios y han pagado tras sentencia o han llegado a acuerdos out of court.

No veo la discrepancia. Llevo diciendo desde el principio que se aplique la ley sin distingos.

Ahora bien, si lo que Ud. pretende es hacer escarnio de la institución porque algunos de sus miembros son pura y llanamente unos delincuentes, no se prive. Ha sido una constante desde su fundación hace más de 2000 años. Nada nuevo bajo el sol.

Menipo

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