publicidad

  

OPINIÓN
NOTEBOOK ,  

España, la xenofobia y la extrema derecha

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

José Antonio Zarzalejos.-  18/09/2010

Las deportaciones de gitanos rumanos y búlgaros ordenadas por el Gobierno francés y reprobadas por la Comisión Europea por vulnerar directivas de la UE constituyen un episodio de enorme gravedad política porque, en vez de expulsiones individuales y justificadas, Sarkozy ha optado por las colectivas e indiscriminadas -puro populismo-, lo que, para los lepenistas de extrema derecha, suena a música celestial. Lo peor que le puede ocurrir a una derecha convencional es tener que convivir en tiempos de crisis con radicales organizados en partidos todavía más a la derecha. Que se lo pregunten al Partido Republicano de EEUU, al que el Tea Party ha desbordado al desbancar en las primarias del pasado martes a varios candidatos oficialistas al Senado USA.

Lo mismo le sucede a Berlusconi, quien ha de incurrir en esos populismos autoritarios tan excéntricos para contento de las huestes de Bossi, líder de la Liga Norte que arremete no sólo contra los emigrantes, sino también contra sus compatriotas del sur y plantea, incluso, la segregación de la Padania. En 2008, el primer ministro italiano aprobó un plan de seguridad que afectaba -expulsiones incluidas- a 150.000 gitanos rumanos. En Holanda, el fallecido Pim Fortuyn, antes, y Gert Wilders, ahora, se revelaron como auténticos líderes ultras con una significativa presencia en las instituciones. Son, por su puesto, racistas. Mientras, el difunto Haider ha dejado insertado en el sistema austriaco un eco de permanente xenofobia. El domingo es muy posible que la formación radical Demócratas Suecos obtenga representación en el Parlamento de Estocolmo.

“Alemania se disuelve”

Y si grave es la migración forzada de gitanos de Francia hacia sus países de origen, justificada en razones abstractas que evocan motivos étnicos y, en consecuencia, xenófobos, tanto lo es el éxito del libro Alemania se disuelve de Thilo Sarrazin, vocal del Busdesbank germano, cesado ya de su cargo, que señala a la inmigración como causa de la disolución nacional germana y sostiene que tanto judíos como vascos disponen de un gen diferenciador. El debate en Alemania está siendo colosal y, a la vez, amedrentado, porque el gran país germánico no deja de tener presente su particular memoria histórica: el nazismo. Pero el libro de Sarrazin, no hay que engañarse, es la continuación de otros títulos inquietantes (Mientras Europa duerme, Los últimos días de Europa) que están haciendo mella en Alemania, donde viven más de 15 millones de personas de origen emigrante, ocho de ellos con nacionalidad alemana, y cuatro millones de musulmanes. El autor de Alemania se disuelve aduce que el exceso de emigrantes, en general poco adaptados y muy prolíficos, sobrecarga el Estado social y hace que la inteligencia colectiva se retraiga. Temible argumento genético. Sin embargo, Alemania ha logrado que en su sistema político no tenga presencia un partido xenófobo, una extrema derecha organizada, consiguiendo la CDU de Merkel ocupar un amplísimo espectro que no deja espacio a cualquier opción radical de ese corte. Parece, no obstante, que las cosas podrían cambiar.

La comisaria de justicia de la UE, Viviane Reding, ha declarado que creía “que tras la Segunda Guerra Mundial, Europa no vería más esto”, en referencia a la deportación de gitanos desde Francia. La Comisión ha abierto un expediente de sanción a París y ha recordado que fue el país galo el que impulsó el artículo 7º del Tratado de Lisboa, que establece sanciones a los Estados que violen el espacio de justicia y libertad que es la Unión Europea. La crisis en la UE ha enfrentado a Estados con la Comisión, pero no puede olvidarse que aquel precepto se justificó por la llegada al poder en Austria del xenófobo Jörg Haider, cuyo partido gobernó -aislado diplomáticamente- con el centro derecha.

La ausencia de una extrema derecha xenófoba es un mérito del sistema político español y una consecuencia histórica del esfuerzo de tolerancia que las generaciones sucesivas han sabido desarrollar

Rechazo español a judios y musulmanes

Al igual que en Alemania, en España, pese a la fuerte presencia de inmigración procedente de América Latina y el norte de África, y al margen de incidentes concretos, no ha surgido articuladamente ninguna opción política xenófoba de extrema derecha. Y no se debe, desde luego, a que los españoles no dispongan de opinión respecto de la inmigración. Casi un 35% de los ciudadanos consultados en la encuesta recientemente elaborada por Casa Sefarad Israel tiene serias reticencia hacia los judíos, que siguen siendo víctimas de estereotipos y tópicos y son asociados con las políticas del Estado de Israel. El rechazo de los españoles es mayor aún hacia los musulmanes; que llega al 53% de los encuestados, quizá porque su número en España sea considerable: un millón y medio.

Esa ausencia de una extrema derecha xenófoba es, creo, un mérito del sistema político español y una consecuencia histórica del esfuerzo de tolerancia que las generaciones sucesivas, desde la Transición hasta el presente, han sabido desarrollar. Ahora bien, al igual que Alemania, España no está exenta de riesgos. Los movimientos articulados de la ultraderecha xenófoba comienzan casi siempre en los niveles locales mediante candidaturas aisladas que, si prosperan, van creando una red y un ambiente susceptible de crear organizaciones de implantación amplia. De ahí que las políticas de inmigración -que remiten a una sensata integración de los foráneos- y las de orden público sean absolutamente estratégicas. En el ámbito de las primeras, casi en su epicentro, se encuentran las creencias religiosas y los hábitos de convivencia. La política multicultural -por la que se inclina la izquierda- no es la mejor, porque establece en una misma sociedad compartimentos estancos. Resultan mejor las políticas integracionistas respetuosas con las libertades religiosas y de expresión, pero exigentes en el respeto a los valores de las sociedades de acogidas.

En España -ha ocurrido en Cataluña, en donde existe ya una problemática seria- se están comenzando a producir desequilibrios y desencuentros -por ejemplo, con el uso de las prendas tradicionales de las mujeres musulmanas- que generan chispazos de confrontación. No sería en modo alguno improbable que en no pocos municipios haya candidaturas para las próximas municipales cuyo discurso tenga tintes xenófobos y ultras. Sería regresivo que un país que como el nuestro que ha sabido contener la convulsión xenófoba e hipernacionalista que condiciona en Europa a los grandes partidos -de centro derecha y socialdemócratas- rompa con una tradición democrática impecable. Compatible, por cierto, con políticas de inmigración rigurosas.

Como en Alemania con la CDU, en España el Partido Popular se puede apuntar el logro de aglutinar en una organización de espectro muy amplio -y por ello existen tensiones en su seno- a toda la derecha. ¿Por cuánto tiempo más? En mi opinión, no demasiado, porque la crisis económica, el desempleo y la insolidaridad favorecen el cuarteamiento de los espacios políticos e ideológicos. Y porque entre el electorado del PP existen síntomas, expresados indirectamente en determinados discursos mediáticos, de que el esfuerzo de cohesionar a grupos tan diferentes resulta excesivo e ineficiente. El Partido Popular -y el grueso natural de su electorado- no son de chicle. Y al final, lo que ocurre en el resto de Europa termina por suceder también aquí. Con retraso, pero de manera casi indefectible.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 268 COMENTARIOS

268 .- El problema es el de siempre. Entre la habitual torpeza de los gobiernos "progres" que creen que dar papeles a todos [perdón, todos y todas, como dicen [fatalmente dicho] los mismos progres] se queda tan bien.

Pues no. El inmigrante tiene que venir a INTEGRARSE, TRABAJAR Y AYUDAR A QUE EL PAÍS CREZCA. Es así de simple.

Integrarse, como lo hicieron los españolitos que hace 50 años iban a Alemania o a Suiza a trabajar. Respetar las costumbres del sitio a donde vas y no ir imponiendo las tuyas; aprender el idioma y no que te entiendan.

Trabajar y demostrar que se vale, porque si tienes un puesto de trabajo tienes que demostrar que lo mereces, como cualquier natural del país.

Y si no, que se queden en su país. En ese caso tenemos la obligación moral de ayudarles, enseñándoles trabajos que les permitan vivir con dignidad. No les des un pez, enséñales a pescar.

Lo que no es de recibo es que, porque se jueguen la vida en una patera tengan derecho a lo que quieran, que saturen nuestros recursos [en el caso sanitario se ve muy claro] y que quieran vivir del cuento [o de la mendicidad o del hurto]. Será terrible tener que hacer semejante travesía, pero lo decidieron ellos.

Arcano1964

20/09/2010, 21:01 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

267 .- Al llegar el pasado viernes a casa, me encuentro, junto a mi portal [Zona Quevedo en Madrid], una mujer mayor mendigando sentada en el suelo. Aparenta ser de etnia gitana y no conoce nuestra lengua, por lo que imagino será rumana o búlgara. Una amable señora la da conversación, aunque ella no entiende lo que le intenta decir. Con gestos, parece decir que necesita comer, y que tiene niños que mantener. Intervengo. Le pregunto cuanto tiempo lleva en Madrid. No me entiende, pero continua con la mano extendida. Me hace gestos para que nos apartemos, ya que deberá pensar que no nos va a sacar nada. Le ofrezco bajarle algo que comer de casa. Subo corriendo. Le pido a mi mujer que prepare un sandwich de york. Me pregunta que para qué. Le respondo que luego se lo cuento. Bajo corriendo. Le entrego a la buena mujer el sandwich. Lo coge y sonríe. Me voy satisfecho. Ocho de la tarde. Media hora después bajo a por tabaco. No está la mujer. Pero ¡oh cielos!, el sandwich aplastado está junto a la rueda de un coche aparcado. Verídico

Red y White

20/09/2010, 20:09 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

266 .- Tambien soy Espanola viviendo fuera de Espana, concretamente en Nueva York.
Aqui hay muchisimos inmigrantes, muchos somos legales, pagamos impuestos y convivimos dentro de las reglas que nos impone el estado.
Otros muchos son ilegales, vienen de paises con pocos recursos y con un nivel cultural muy bajo pero son por lo general buena gente, solo quieren una vida mejor para sus hijos y les dan buen ejemplo trabajando en lo que pueden, repartiendo periodicos, limpiando, cuidando ninos etc, PERO TRABAJANDO!!! Los que no cumplen con la ley es decir los inmigrantes que roban, falsifican, matan etc se les castiga [por pequeno que sea el delito] y en casos violentos y de ser un peligro para la sociedad se les deporta a su pais de origen, asi de facil.
En Espana como somos tan solidarios [muy de moda ultimamente]vale todo y ademas las carceles estan de lujo! pues asi estamos, saturados de lo peorcito. Nos estan toreando senores, nos estan toreando!!! y lo peor es que la respuesta de nuestros politicos es la de OLE, OLE y OLE!

tivi

20/09/2010, 18:57 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

265 .- Con lo cómodo que estaba uno contemplándose el ombligo hasta que un día ¡cataclac! vaya hostión que pega la realidad: http://www.hanshoppe.com/wp-content/uploads/publications/trans/hoppe_orden-natural-inmigracion-spanish-2007.pdf es la traducción al español en 2007 por Rodrigo Betancur del original 2002 en inglés http://www.mises.org/journals/jls/16_1/16_1_5.pdf

Alberto Dietz

20/09/2010, 13:26 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

264 .- #251 No se trata de dar ventajas ni desventajas, sino de respetar a los seres humanos, especialmente a los necesitados, de cumplir la ley, que no esta para dar buena imagen internacional, sino por respeto a la humanidad.

Espero que nunca tengas que dejar tu pais, porque probablemente los que te reciban pensaran como tu ; y nuestro pais no tiene futuro, especialmente con gente tan bien preparada para la globalizacion...

Tambien espero no tener que suicidarme al otro laso del mundo, en Petropolis por no soportar las atrocidades cometidas por mis compatriotas [cf Stefan Zweig].

espritdeslois

19/09/2010, 22:59 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd