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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  

Díaz Ferrán y la responsabilidad del empresariado español

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos.-  17/03/2010

Cuando el pasado mes de julio Rodríguez Zapatero abroncó públicamente al presidente de la CEOE -hecho inédito- por la ruptura del diálogo social, Gerardo Díaz Ferrán tenía ya sus empresas en situación muy comprometida. Fueron muchos -así se lo hice ver en un encuentro casual en septiembre en el Paseo de la Castellana- los que entendieron entonces que el máximo dirigente de los empresarios españoles debía mantenerse en el cargo para no ofrecer sensación de debilidad ante el poder político. El aplauso cerrado con el que la asamblea de la Confederación le recibió pocos días después resultó toda una confirmación en el cargo. Nadie suponía entonces que la deriva de sus negocios iba a ser la que finalmente ha sido.

A estas alturas del año, casi al cierre del primer trimestre, Díaz Ferrán no está en condiciones de seguir liderando la CEOE. La disolución por falta de liquidez de su aseguradora -Mercurio-, la práctica -y ya inminente- situación concursal de Air Comet -con sus empleados sin cobrar-, y el expediente abierto por Caja Madrid por incumplimiento de los compromisos adquiridos con motivo de la concesión de un crédito por varios millones de euros, dibujan un escenario en el que Díaz Ferrán no debe sólo poner a disposición de la CEOE su cargo, sino presentar su dimisión irrevocable. Díaz Ferrán es un hombre serio al que la crisis -y algunos riesgos adquiridos con alguna temeridad- le han jugado una muy mala pasada. Es uno más de esos miles de empresarios en dificultades casi terminales, dramáticas y, quizás, irreversibles.

Con esos condicionantes personales y profesionales, sin embargo, no es posible que pueda dirigir la Confederación Española de Organizaciones Empresariales que tiene por delante dos retos de gran calado: la negociación de la reforma laboral y la de las pensiones. Díaz Ferrán debe ahora dedicarse a reflotar sus empresas y a rehacer su propia trayectoria como empresario. Es más necesario y valioso en ese menester que en el de sostener una lánguida, cuestionada y cuestionable representatividad empresarial.

Responsabilidad del empresariado español

La responsabilidad de que Díaz Ferrán permanezca al frente de la CEOE no es sólo ni quizá principalmente suya, sino del conjunto del empresariado. Le bastaría al copropietario del Grupo Marsans una ligera indicación de la ejecutiva de la patronal para retirarse del primer plano. El grave problema es que nadie en la CEOE -al menos, nadie con entidad- parece dispuesto a asumir la carga, la servidumbre y el desgaste de representar al empresariado español. Si Díaz Ferrán, después de la disolución de su aseguradora mediante un procedimiento que demuestra una total insolvencia, sigue donde está es porque a su falta de resolución en la dimisión necesaria -insisto, ha de ser irrevocable- se une el retraimiento de sus colegas para tomar el relevo e impulsar de nuevo a una organización postergada en un momento crítico.

Pues bien: dejemos las cosas claras. El problema no es ya Díaz Ferrán ni su decisión personal. El problema es estamental -del empresariado- y hasta de la sociedad civil -el colectivo ciudadano- porque aquel y ésta necesitan un sistema de equilibrios que compense el poder exorbitante de las Centrales Sindicales e introduzca con fuerza, con efectividad y con prestigio el mensaje de los que emplean, emprenden, abren mercados, luchan por la supervivencia de sus iniciativas, mantienen a trancas y barrancas el empleo y pelean a brazo partido con la morosidad que les ahoga.

La referencia del empresariado -sin la menor lesión a la integridad y el esfuerzo de Díaz Ferrán- requiere de otro perfil cuyas circunstancias profesionales no fragilicen ni su figura ni su discurso. Insisto: recuperar la CEOE no es sólo misión de su precario presidente -que haría bien en irse y dejar de sufrir por partida doble, como responsable de CEOE y de sus empresas- sino del conjunto de los empresarios españoles. En tanto estos no resuelvan plantear al Gobierno socialista y a los sindicatos una interlocución serena, sólida y sin fisuras no se restablecerá uno de los muchos equilibrios de los que España ha ido perdiendo en los últimos años.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 9 COMENTARIOS

9 .- Desde hace mucho tiempo la economía española se vé superada, en las estadísticas sobre la eficiencia en el trabajo, por el resto de países de Europa: Mucho tiene que ver el absurdo tan grande de la jornada partida, ese espacio de tiempo entre las 14:00 horas y las 17:00 horas que no sirven más que para, perder el tiempo que el resto de países competidores ganan, no trabajar cuando nuestros competidores si lo hacen, trabajar finalmente más horas que nadie y llegar a agotar y cansar innecesariamente a los trabajadores, gastar en gasolina, en menús grasientos de 8 €uros, en tener que recoger a los niños a los colegios para luego volverlos a dejar.. en definitiva en un absurdo colectivo que no tiene parangón en el resto de las economías modernas. Ni que decir tiene que la vida personal de muchas personas mejoraría y sería un modo de reactivar la economía tan maltrecha de nuestro país: después del trabajo se podría uno dedicar a su familia, a salir de compras, acudir a un gimnasio o hacer deporte en un parque, ir al teatro, al cine... sería un revulsivo y dinamizaría la economía de este país. Por supuesto que esto tiene que ir acompañado con una nueva regulación laboral.

Carlos38

19/03/2010, 13:23 h.

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8 .-
Buenas noches:

El comentario Nº 4 es uno de los más atinados que he visto en mi vida. Además, estos no son empresarios, son meros especuladores, que juegan con dinero ajeno, y ellos siempre salen de rositas, y normalmente con el riñón forrado. Bueno, no me imagino a ningún empresario entrampado hasta el cuello y comprándose un casoplón.

A ver si se convencen los empresarios: para representarles les hace falta uno [o una, of course] que NO sea empresario. Buen/a comunicador/a, que no tenga muertos en el armario, y que pueda entran a degüello en esos temas que les interesa sin que puedan sacarle los colores.

Vamos, no hay que ver más que a los representantes de los sindicatos: ¿están manchados en alguna empresa, con negociaciones duras, en las que hayan tenido que ceder algo que después les puedan echar en cara? No. Se dedican a sus sindicatos, no se meten en esas menudencias. Dedicación exclusiva, y con pasado limpio como una patena.

Un saludo,

Xab.

xab

17/03/2010, 22:13 h.

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7 .-
Cualquiera podría pensar que Díaz Ferrán es imprescindible para las negociaciones con los sindicatos y el Gobierno. Si así fuera, medio podría entenderse su insistencia en permanecer en el cargo, en su situación.

Como es todo lo contrario: que hay docenas de empresarios mucho más serios y formales y que, encima, son capaces de aglutinar y representar mucho mejor a sus iguales, sólo cabe pensar que hay intereses espúreos por parte de Díaz Ferrán y cualquiera que lo apoye para que se mantenga en la trinchera. ¿Quizás el mismo Gobierno?





DANCAIRE

17/03/2010, 20:27 h.

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6 .- Sin entrar en otras consideraciones para mi existe una incompatibilidad absoluta: no puede sentarse a negociar con el Gobierno una persona que depende en gran medida de decisiones que el Gobierno tome sobre sus empresas [ aval al gobierno argentino, presiones al Sabadell para que le renueven el credito etc].

Un minimo de dignidad y etica le llevarian a la dimision

jmp

17/03/2010, 18:10 h.

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5 .- #4 Y es porque en plena vorágine que ud. ha explicado, vá el hombre y se compra un inmueble de varios millones. ¿Delito?, no. ¿Irresponsabilidad manifiesta?, si.

el chicharro

17/03/2010, 18:08 h.

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