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José Antonio Zarzalejos.- 08/09/2010
Es difícil añadir alguna reflexión nueva a las ya publicadas sobre la declaración de ETA. Salvo, quizá, una: la banda terrorista utiliza las impropiamente llamadas “treguas” como una táctica estrictamente criminal. Los pistoleros han teorizado por activa y por pasiva que los “parones técnicos” que han ido consumando en su sangrienta historia –ya cincuenta años de pesadilla— han respondido siempre a un proceso de “acumulación de fuerzas” en la medida en que servían para reponerse de las acciones policiales, rearmarse en el mercado negro del terrorismo internacional y generar “contradicciones” en el enemigo. Este último extremo es fundamental en la motivación etarra: la cesación temporal de los atentados (sólo los “ofensivos”) adquiere todo su valor si provoca en el Gobierno y en la oposición, en la opinión pública y en la opinión publicada confrontaciones y división de criterios.
A la banda terrorista le basta para alcanzar sus objetivos –también con la declaración del domingo en la BBC— que la tal “tregua” introduzca desazón o valoraciones diferentes en el seno de la sociedad democrática. Mientras conservemos la unidad de opinión y de acción sobre el significado perverso y el alcance fraudulento del comunicado etarra, bien vamos. Sin embargo, y sin ánimo de oficiar de aguafiestas, hay que advertir que ETA siempre irrumpe en escenarios confusos y difíciles de la política nacional como el que vivimos ahora en España. Los criminales son como las infecciones oportunistas: buscan organismos débiles en los que desenvolverse.
No es casualidad –desde el punto de vista de los terroristas— que la coyuntura española esté presidida por un inminente negociación de los Presupuestos Generales con el PNV –nótese que es con el PNV, no con CiU— lo que fragiliza al actual Gobierno vasco del PSE; no es casualidad que la “tregua” sobrevenga en vísperas electorales en Cataluña, en cuya campaña se planteará descarnadamente la opción secesionista; tampoco lo es que el Gobierno esté situado al borde de una crisis con al menos dos ministros en el alero –Trabajo y Sanidad—, o sea, débil; y, en fin, tampoco deja de ser intencionado que este “parón” criminal se produzca en el inicio del cuatrimestre más complicado para España desde el punto de vista económico, político y social.
En la historia de la banda terrorista siempre ha sido así: en 1989, Felipe González comenzaba la cuesta abajo; en 1998, ETA se unió al PNV, EA, LAB, ELA y Batasuna en el pacto de Lizarra después de la enorme reacción social al secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco y al también inhumano encierro de Ortega Lara para recomponerse de la presión popular; y en 2006, la organización criminal creyó detectar –y no anduvo descaminada— rasgos mesiánicos en el presidente Rodríguez Zapatero.
Si alguien piensa que ETA ha declarado esta cesación de los atentados “ofensivos” presionados por la inane y gregaria izquierda abertzale, se confunde. Si alguien deduce del texto de la declaración leída en la BBC que la banda cede un ápice de sus pretensiones históricas, se confunde igualmente. Y si alguien supone que los nacionalistas del PNV –los de EA ya está alineados con los proetarras— no terminarán por romper las filas democráticas y propugnarán diálogos, acercamientos, contactos, me temo que también se equivoca. Es cuestión de tiempo.
ETA ha irrumpido en la el ojo del huracán, en la coyuntura más confusa e irritante, en los tiempos históricos en los que el país tiene abiertos todos los frentes, en el momento de menor consenso constitucional en torno al modelo territorial del Estado, cuando los nacionalistas negocian los Presupuestos Generales de los que depende la legislatura y cuando en Euskadi por primera vez en treinta años gobierna el PSE. Los etarras son criminales, pero no son imbéciles. Nada en este tipo de movimiento responde a la improvisación; nada es inocuo.
Ellos con su “tregua” contribuyen – ya lo veremos— a embravecer la tormenta que se cierne sobre el país regido por un Gobierno deshilvanado. De lo que se encargará el entorno de la banda desde este mismo sábado con una manifestación en lo que será el principio de una agitación perfectamente coordinada con los terroristas a través de un programa incansable de reivindicaciones. Vamos a ver cómo aguantan el Ejecutivo y los partidos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
52 COMENTARIOS
52 .- quizá mientan, pero verifiquemoslo, exijamos la entrega de armas, que den la cara etc... hagamos algo que sea irreversible. El terrorismo vasco ha de terminar.
51 .- Buenas noches a todos. "Mime" y "PHC", gracias.
"Pitha", créeme que me cuesta entenderte. Espero que tu mismo te entiendas. Me largas una perorata que no tiene nada que ver con lo que digo en mi comentario. ¿Que le pido responsabilidades a Zeta? Claro, es quien escribe en el BOE. Porque lo de gobernar me parece mucho decir. ¿Cargo todas las culpas en él? ¿Y en quien quieres que las cargue? ¿En Obama? Yo expreso mis opiniones y tu te pones a hablar de chorradas y del "Camino de perfección". A mi me importa un "güevo" la vida privada de un político siempre que no interfiera en la "res pública". Punto.
En mi comentario, ¿hay algo falso o inexacto? Dime lo que y critica lo que digo, no lo que tu supones que es mi personalidad.
Para colmo, que parece de coña, me dices que me dedico a criticar sin hacer nada. Acojonante. Yo, al menos, critico a los gobernantes. Tú, mira que bonito, me criticas a mi por hacerlo. Yo no me dedico a la Política, así que nada puedo hacer. Tampoco estoy en edad ya. Al menos en edad de empezar. Un saludo
50 .- Buenas tardes, ETA es una banda de criminales muy cobardes.
49 .- #47 ¿Cuala?.
48 .- Bueno saludos a todos, a lo mejor mañana tienen solucionado mi problema.
Saludos
TINTA DE VERANO
Así veraneaban hace medio siglo los millonarios más exquisitos
Agustín Rivera. Casares