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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  

El aborto, la homosexualidad, el PP y los derechos civiles

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos.-  03/11/2010

A Mariano Rajoy y al PP le sonríen las encuestas. Unas más que otras. El domingo, el diario La Vanguardia atribuía a los conservadores 175 escaños en unas eventuales elecciones generales con el 43% de los votos, frente al PSOE que sólo obtendría el 33%. El llamado pulsómetro de la cadena SER rebajaba ayer esta distancia entre ambos partidos hasta el 7,5% a favor de los conservadores. En todo caso, el efecto Rubalcaba, aunque ha supuesto una mínima remontada para el PSOE, está lejos del haber logrado los efectos taumatúrgicos que algunos le auguraban. Entre una y otra encuesta, Rajoy se desnudó -programáticamente hablando- en una oceánica entrevista en la edición dominical de El País. A partir de esa conversación entre el presidente del PP y Javier Moreno, no podrá decirse que los populares carezcan de políticas alternativas, por un lado, ni que el PP tenga una agenda oculta, por otro.

Me quiero ceñir, sin embargo, a dos aspectos programáticos del PP -por cierto, poco novedosos- que han suscitado un fuerte rechazo en la izquierda: la posibilidad de que, en función de la argumentación del Tribunal Constitucional, el PP derogue el matrimonio homosexual, manteniendo la unión civil y los derechos que a esas uniones les son ahora reconocidos; y el compromiso de que los conservadores rectificarán la actual ley del aborto para impedir que sea libérrimo en las 14 primeras semanas de la gestación y que las menores de edad puedan someterse a él sin conocimiento de sus padres o tutores. Según la izquierda, los colectivos proabortistas, determinados sectores de los activistas homosexuales y los medios afines a sus tesis, semejantes rectificaciones normativas constituirían un atentado a los derechos civiles. Y eso no es verdad.

Los derechos civiles no son unívocos, es decir, no existe una sola manera de ampliar los espacios de libertad de los ciudadanos. Existe, ciertamente, un derecho no escrito pero asumido con práctica universalidad en las democracias occidentales, que otorga a las uniones homosexuales un estatuto jurídico con facultades y obligaciones recíprocas. Es justo que así sea y dejen de cometerse las terribles aberraciones que tienen la homosexualidad por enfermedad, niegan a los homosexuales la visibilidad social o la expresión de su opción sexual. Es decir, su plena normalidad. Pero una cosa es el matrimonio -por definición, heterosexual- y otra la unión homosexual. A realidades jurídicas intrínsecamente distintas, expresiones semánticas y conceptuales también diferentes. De tal manera que el derecho civil de los homosexuales a disponer de un instituto jurídico que reconozca su unión estable y derivar de esa unión facultades y obligaciones, es intocable. Pero de ahí no se deduce que tal unión haya de denominarse matrimonio, que es un concepto jurídico e histórico que remite a la unión heterosexual. Una buena parte de los electores -la mayoría- del PP y sectores sociales próximos entienden que deben articularse los derechos de los homosexuales, pero sin que ello comporte la mimetización con realidades jurídicas y sociales diferentes, como el matrimonio. Acierta Rajoy a plantear la cuestión en estos términos.

Una buena parte de los electores del PP entienden que deben articularse los derechos de los homosexuales, pero sin que ello comporte la mimetización con realidades jurídicas y sociales diferentes, como el matrimonio

No hay derechos absolutos

La reforma de la vigente Ley del Aborto se corresponde con los criterios de ética cívica de una derecha democrática que se atiene a la Constitución de 1978 -reconoce el derecho a la vida “de todos” (artículo 15.1)- y a la doctrina del Tribunal Constitucional que en sentencia de 1985 consideró que el embrión constituía un bien jurídicamente protegible. En función de esos dos argumentos, sólo cabe la despenalización del aborto en los supuestos de estado de necesidad, es decir, de conflicto de intereses y valores entre la mujer y el nasciturus porque siendo éste un proyecto de vida humana plena no puede dejarse al libérrimo criterio de la madre su progresión o interrupción, ya que ese desequilibrio desprotegería por completo a la vida dependiente. No hace falta recurrir a razones de orden moral y/o confesional para defender la intrínseca sinrazón de considerar el aborto como un derecho civil de la mujer sin tener en cuenta al embrión, la libertad sexual previa a la gestación indeseada, la opinión del progenitor y, en caso de menores, también de sus padres, titulares plenos de la patria potestad.

Los derechos -todos sin distinción- se regulan y se ejercen en sinergia con otros fronterizos. No hay derechos absolutos, como no hay obligaciones que también lo sean. Que la izquierda entienda que el aborto libre hasta las 14 semanas -¿por qué no hasta la 16ª?- es un derecho civil de la mujer no es más que un punto de vista, pero no un dogma. Es muy superior la visión global protectora de todos los intereses que están en juego. El aborto es casi siempre traumático para la mujer y nunca una decisión deseada. No se puede banalizar el dramatismo de esa tesitura, pero tampoco puede actuarse de manera indolente con la vida en ciernes. Esta visión, que es la del conservadurismo democrático, resulta acorde con la Constitución y Rajoy acierta al mantenerse firme en estos principios.

Cuando la izquierda ideológica y determinado activismo de género exhiben su supuesta superioridad en el reconocimiento de los derechos civiles, la derecha democrática debe entablar una dialéctica desacomplejada, hacer valer sus muchas razones para una concepción distinta de la articulación de estos derechos -cuando lo sean, porque el de abortar libremente, no es tal- y mostrar una firme decisión de defenderlos desde una perspectiva diferente y tan legítima como cualquier otra.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 95 COMENTARIOS

95 .- #83 ¿Y que tiene que ver aquí la trinidad, el cielo o los cojones con comer trigo?
No ha dado un solo argumento biológico, que es lo que le he pedido desde el principio de estos comentarios, solo ha vertido chorradas acerca de su próstata y sus espermatozoides.
Me parece muy bien que su postura sea esa y tiene todo el derecho del mundo en tenerla y defenderla, pero la toma desde la ideología, no desde los conocimientos.
En cuanto a lo de los abortos clandestinos... bah, mejor ni comentarlo, no merece la pena.

mbolo2002

04/11/2010, 11:17 h.

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94 .- Este comentario ha sido eliminado por el moderador.

Aurelio Gonzalo

04/11/2010, 11:15 h.

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93 .- #77 Le he dicho lo de bicha, diferenciándolo de bicho, ya que si clonamos un oocito lo que se obtendrá es una hembra. Hasta para eso hay que saber algo. Este es un caso en el que si hay que hacer diferenciación sexual, que es de lo que se está hablando.

Meter a Ibarreche a Aído y bichos semejantes por medio solo llevan a decir las tonterías que profiere el tal AC por este foro, metiendo Trinidades y éticas por medio en lo que debería ser un asunto biológico.

mbolo2002

04/11/2010, 11:11 h.

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92 .- En respuesta a las aseveraciones de 88 y 89 quiero decir: 1] El resumen del art. que cita es pura fantasía sectaria. Se parece al tema del aborto como los cojones para comer trigo. Lo del aborto solo para ricos me hace llorar, cuando lo que se está señalando es que en principio el aborto es un auto infanticidio objeto de sanción pero que en casos de fuerza mayor se puede tolerar. Salvo determinadas circunstancias hay que aceptar que si se quiera aborta es que antes se concibió, ¿por qué? porque se jodió.
2] Si hay algún político aun en activo, super maniobrero y falso, oliendo a podrido ese es el Exmo. Sr. Rubalcaba, no Trillo como nos ilustra el 88.

msc100

03/11/2010, 21:42 h.

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91 .- Guerrero del antifaz lleva años con lo mismo

Comentario por Guerrero del antifaz 15.01.09 | 02:14
"Antoñito", tu anonimato es igual que el mío. Yo no voya a hacer públicos mis datos, entre otras cosas porque tengo familia. Y además, conozco el espíritu chekista de la izquierda. Pero ¿miedo? Estás muy equivocado, amigo. Si yo no tuviese familia estampaba aquí mi nombre y DNI solo para que dejases de decir siempre la misma chorrada del anonimato. De vosotros, cualquier cosa, "antoñito". Se os llena la boca con la palabra democracia y no sabeis ni lo que es. A la hora de la verdad, Zeta apoya a Irán, a Hamás, al Gorila Rojo, al pederasta rtega, al cocalero Evo y al dictador asesino de Cuba. Eso es lo que hay. Y además, negocia con ETA y la mantiene en los ayuntamientos. Con la mano en el corazón: ¿Te jugarías la vida de tus seres queridos a que no está negociando en estos moments?

gunterfantastico

03/11/2010, 21:15 h.

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