BIOGRAFÍA
José Antonio Zarzalejos.- 03/04/2011
La renuncia de Zapatero es manifiestamente insuficiente para higienizar la política española y esprintar en las alternativas que nos rescaten de la crisis económica y moral que sufre la sociedad española. El presidente anunció ayer su retirada porque pese a ese supuesto e imaginario “apoyo impresionante” de su partido, lo cierto es que el PSOE le viene considerando desde hace mucho tiempo como un lastre para sus expectativas de futuro. Tanto de las inmediatas –las que se ventilan el 22-M- como de las mediatas -elecciones generales-, de tal manera que el todavía presidente forma parte del problema nacional y en ningún caso de la solución, sea para los socialistas -copartícipes de sus errores y fracasos- sea para el conjunto de la sociedad española.
La marcha de Zapatero no es posible ejecutarla a plazos. El presidente del Gobierno, una vez ha anunciado que no intentará volver a serlo y se impone con ello un proceso de sustitución en el PSOE, ya no controla el panel de mandos. Muy por el contrario: queda al albur de variables totalmente exógenas que de modo objetivo le impedirán el ejercicio del poder o harán que éste se produzca en condiciones aún más penosas que las actuales. Zapatero está ya descontado para el futuro y pierde así todo el ascendiente sobre la organización socialista cuya misión fundamental será dotarse de un nuevo liderazgo, transitorio o de largo alcance. Su sucesor/a, a mayor abundamiento, parece que saldrá de su equipo de Gobierno lo que le obligaría en julio a remodelar el Gabinete. Las elecciones del 22-M serán previsiblemente demoledoras para los socialistas, lo que disminuirá todavía más su ya escasísima potencia política.
El Zapatero de ayer a las 9.30 horas era un personaje bien distinto al de hoy: al anunciar su retirada ha enajenado la única baza que le permitía mantenerse en el poder: la incógnita sobre su futuro, la especulación sobre el contenido de su decisión, la curiosidad del desvelamiento de su propia apuesta personal. El presidente ha pasado a ser -desnudo ya de cualquier intriga o veladura- una personalidad marginal y puramente instrumental. No tiene ya más misión que la de ocupar la Presidencia hasta que el PSOE disponga de nuevo liderazgo y culminar reformas que constituyen compromisos ineludibles. Ambas misiones vencen en julio, coincidiendo con la finalización del actual período de sesiones de las Cámaras legislativas. Que ya no deberían reabrirse en septiembre para ceder la palabra al electorado y rematar con coherencia política la operación de retirada que ayer anunció Zapatero.
La posibilidad de que el presidente pueda concluir la legislatura no sólo es remotísima, sino también indeseable porque será ya un dirigente autolesionado -en política se está con plenitud de presente y con vocación de futuro o sólo se deambula- falto, más todavía, de idoneidad para la política interna y para la internacional. Renunciar, irse, abandonar, arrojar la toalla -eso es lo que ha hecho Zapatero- no admite ni etapas ni plazos. Y que no se trate de establecer una simetría entre la resignación voluntaria de José María Aznar -conocida desde que empezó a gobernar- con la práctica expulsión del poder de la que ha sido víctima Zapatero. Una expulsión, que quede claro, impulsada por su propio partido y por la intolerable incompetencia del personaje.
La conclusión es meridianamente sencilla: mientras Zapatero no anticipe las elecciones generales al próximo otoño, su retirada volverá a constituir una suerte de trampantojo político, una estratagema más de supervivencia egoísta, una manera, habitual en sus comportamientos, de proyectarse a sí mismo desde un inútil voluntarismo, resumen todo ello de un legado político cuya denominación de origen progresista y contradictorio sus sucesores aceptarán sólo como un testamento a beneficio de inventario: responderán de lo que hizo en lo que no les comprometa para el futuro. Por eso, mientras no se convoquen elecciones anticipadas -sea Rubalcaba (muy lastrado y vulnerable), sea Chacón (inexperta y controvertida, su alternativa- la operación de liquidación del zapaterismo, no habrá culminado. Quizás sus compañeros de partido se encarguen, como ayer hicieron, de que Zapatero no persista en su banal propósito de agotar una legislatura que él yuguló en mayo de 2010 con su reconversión supuestamente liberal y que ayer pretendió, con cierto patetismo en una entrevista a cinco bandas y en artículo mortis, reanimar con el anuncio de su esperanzador -para la mayoría, socialistas incluidos- mutis por el foro.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
23 COMENTARIOS
23 .- Zarzalejos, curiosamente pides lo mismo que Pons y Rajoy...no estaréis mimetizados??
No hay quién os crea estos rollos que nos escribís, intentáis darle una forma intelectual a una consigna.
Los periodistas de partido, el 80% de la profesión, sois previsibles y aburridos.
22 .- #14
Hace ocho años, cuando gobernaba Aznar, para Zapatero y el PSOE, entonces en la oposición, ninguna guerra estaba justificada. La paz era prioritaria y por ello utilizó a unos cómicos, conocidos como los de la ceja, que debidamente pagados con dádivas y subvenciones procedentes del erario público, o sea, del dinero de todos los españoles, salieron en manifestación con pancaretas de "No a la guerra"
Hoy, con el pacifista Zapatero desgobernando España, la izquierda socialista y el propio Presidente y su Ministra de Defensa, que también dice abogar por la paz, nos bombardean a los españoles con la propaganda oficial y mediática, lo mismo que hacen con los libios, pero con bombas, con la pretensión de convencernos de que nuestras fuerzas armadas en Libia no han ido a la guerra, porque nuestros F-18, submarinos y buques de combate han ido a sólo a gastarse nuestro dinero en pasearse por los cielos y mares mediterráneos
Y todo después de decirnos que "los españoles no nos merecemos un Gobierno que nos mienta"
Bueno, pues los cómicos subvencionados y apesebrados no tienen tiempo ni pancaretas para salir con "No a la guerra". Se ve que ahora gobierna el PSOE, no Aznar ni el PP.
21 .- Zarzalejos no estoy de acuerdo que pasar de presunto candidato continuísta a dejar de serlo implique la disolución y convocatoria de elecciones. No lo supuso con Aznar, no lo presupone con Zapatero.
Todo gobernante tiene que anunciar con tiempo su retirada, para que aquel que le sustituya tenga tiempo de organizarse. Es de una obviedad que asusta.
Otra cosa es que el gobernante en cuestión sea un cafre, un desastre. Ese es otro tema. Supongo que dentro de una o dos décadas se estudiará como un hombre tan nefasto pudo estar tanto tiempo en el poder y lo que costó borrar las huellas de su paso, cual caballo de Atila, por todos los ámbitos: economía, educación, justicia, sanidad...
Pero no mezclemos las churras con las merinas. Cierto es que debió dimitir en Mayo de 2010, pero como un Mortadelo de tebeo, se disfrazó de arreglagoteras, apañacajas, capuceador económico y más lindezas. Y lo hizo, ironía, porque parece que le motivó lo mal que estábamos.
20 .- #14 ... eso, y que se preocupen también de dar el chivatazo...
a AL QUEQUEDA...
RUB AL KAABA Y AL QUEQUEDA. ¡DOS POR EL PRECIO DE UNO!
19 .- #12
SE REQUIERE MÄS VIOLENCIA. FUE, como el de Cristo, su mensaje.
Violencia para entrar y violencia para no salir.
Violencia con el NO A LA GUERRA, y violencia de SU NUEVA guerra.
Violencia pro asesinos, violencia pro-atracadores, incluso poniendo el poder del Estado a favor de los enemigos del mismo, por LA IGUALDAD.
Pero se aferrará al poder para que otros perpetuen el engaño -, otros hagan en el entretanto el trabajo sucio, recoger si algo queda.
SEGUIR: esa es la condición QUE LE HAN PUESTO. Porque se la han impuesto: ni siquiera es suya.
Así le apoyan Sarkozy y Botín, PNV y CIU, Pujolet y toda su guardia pretoriana.
La 'memoria histórica' que perseguirá al 'personaje' será
BALANCE: la sustantivación del engaño y la MENTIRA.
Valoración: ZERO ZAPATERO.
Su música: chiquilicuatres y pequeñita.
Violencia en la apropiación del poder, con esa tara psicológica, con esa su mentalidad infanticida.
Y tan infantil como su discurso:
de
esco
cido,
de
estre
ñido,
de
... Dobles mentiras en medias palabras.