BIOGRAFÍA
José Antonio Zarzalejos.- 23/02/2011
¿Por qué no estaba la eléctrica Endesa entre las diecisiete grandes compañías que el lunes presentaron en sociedad el Consejo Empresarial para la Competitividad? La respuesta, al parecer, sería obvia: más del 90% de su capital es italiano -de Enel- y el think tank empresarial pretende, entre otros objetivos, mejorar la marca España, tan decaída en los mercados internacionales. Según la lógica que explicaría la exclusión de Endesa, una empresa de capital italiano sobraría en este grupo de la aristocracia empresarial española. Ignoro si éste es realmente el motivo, la razón o la explicación de por qué a Endesa la han dejado al margen de esta iniciativa, que está siendo valorada milimétricamente para diseccionar cuáles son sus impulsos, cuáles serán sus actividades y cuáles sus objetivos. No puede obviarse, sin embargo, que Endesa es empleadora en España, tributa a la Hacienda española y crea valor en el país, razones suficientes para que sea incorporada al lobby empresarial -con otras compañías- en una segunda vuelta. Pero, no obstante, hay que constatar que la italianización de sectores en España comienza a preocupar.
Quizás, nadie ha sido más explícito al respecto que el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González-Urbaneja, cuando en una reciente intervención pública abogó por el “extrañamiento” del consejero delegado de Telecinco, Paolo Vasile -factótum también de La Cuatro y de Digital+-, dadas las características tan pedestres de las programaciones que el alto empleado de Berlusconi defiende para sus televisiones en España, importándole más bien poco el aspecto formativo, responsable y deontológico que han de tener los medios de comunicación masivos. La reciente penetración de capital italiano en el Grupo Prisa y la propiedad italiana de Unidad Editorial, editora de El Mundo y Expansión, entre otros medios, con la proyección de la larga sombra de Berlusconi, también es causa de inquietud y desazón.
Que estas presencias de la vecina Italia se produzcan en dos sectores estratégicos (energía y medios de comunicación) interroga acerca de cuál es el interés italiano en nuestro país y produce una cierta confusión porque la economía y la política de Italia no se distinguen ni por su orden ni por su concierto
Algo parece incontrovertible: España es un escenario privilegiado para la inversión italiana en sectores estratégicos que, lejos de disminuir o detenerse, se ha ido expandiendo de manera notoria. Con la particularidad de que el capital italiano invertido en España está vinculado, bien al Estado (es el caso de Enel, una empresa pública), bien al Gobierno (es el caso de Mediaset), cuyo más importante accionista es el jefe del Gobierno de Italia, Silvio Berlusconi. Tampoco hay que olvidar que en Antena 3, Agostini tiene singularísimos intereses. Que estas presencias de la vecina Italia se produzcan en dos sectores estratégicos (energía y medios de comunicación) interroga acerca de cuál es el interés italiano en nuestro país y produce una cierta confusión porque la economía y la política de Italia no se distinguen ni por su orden ni por su concierto.
Estas reflexiones no son xenófobas -¡valiente estupidez!-, ni tampoco reactivas. Simplemente constatan unos hechos que ahí están y sobre los que hay que meditar. La globalización impone una radical ruptura de concepciones endogámicas, pero no exige la asunción sin mayor preocupación de la desnacionalización de sectores que tienen en la economía y en la formación de criterio en la opinión pública una importancia cuantitativa y cualitativa. La internacionalización de las empresas españolas -amplia y bien hecha- no ha estado exenta de susceptibilidades y reticencias, pero no es fácil encontrar paragón entre la abundantísima presencia de capital italiano en España y el procedente de otros países. Y desde luego, del español en distintos lares al nacional. Lo mejor es la diversificación de capitales inversores.
Obviamente a Vasile no hay que “extrañarle” de España -recurso dialéctico del presidente de la APM que debe tomarse más como un quiebro dialéctico que como la expresión de un deseo-pero, en ocasiones, alusiones como las de González Urbaneja, o ausencias clamorosas como la de Endesa en el Consejo Empresarial para la Competitividad, sirven de pretexto, de excusa, para valorar las consecuencias de la penetración italiana en sectores sensibles de la urdimbre empresarial española que podrían provocar una cierta colonización intelectual -por lo que a los medios se refiere- y el desplazamiento de determinados centros de decisión -fuera de nuestras fronteras- sobrematerias de carácter estratégico como es el energético. Por el momento, nada más; pero tampoco nada menos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
20 COMENTARIOS
20 .- Desde sus orígenes el hombre ha tenido que convivir con la mierda que, inevitablemente, generaba.
En su evolución hacia el ser humano que conocemos hoy, ha procurado, al igual que hacen los perros, los gatos y otros muchos animales, enterrar sus excrementos y apartarlos, así, de su paisaje cotidiano.
Con el Imperio Romano [los avergonzados antepasados del amiguete de Vasile, Berlusconi] llegaron las calzadas, las catacumbas.... ¡y las alcantarillas!
Hoy, el hombre civilizado incluso recicla la mierda que produce y la mantiene fuera de sus sentidos.
Sólo los cerdos se refocilan en su porquería.
Como Telecinco. Como Vasile.
19 .- No hay mayor peligro que un político haciendo de empresario o arreglando empresas
18 .- #4 Si no recuerdo mal, a las pretensiones de Gas Natural que ya lo íntentó antes con Repsol, se opuso Pizarro, entonces Dir Gral. de Endesa, trabajando para sus accionaistas y conservando la decisión de 'su' empresa [salvando el pellejo de la propiedad y beneficiándola que para eso y más se contrata a un consejero delegado]. Con ello Pizarro consigíó que subiera el precio de las acciones a lo que Gas natural ya no quiso responder [por dinero y voluntad política en contra que obtuvo] Entonces llegó EON pagando todo lo que valía en el mercado Endesa. A partir de ahí sí estoy de acuerdo que ZP se metió con resultado conocido. Sabido es que si ya los políticos son malos en lo suyo y en especial el cateto este, cuando se meten a industriales, es que son patéticos.
17 .- Creo recordar que fué una maniobra de Zapatero, que primero intentó regalar la compañia a los catalanes, a la Caixa, a cambio de cromos, sin importarle un bledo los accionistas, propietarios de la compañia, la que permitió que cayera en manos de los italianos. Es decir que nada tiene que ver este caso con una invasión de las inversiones italianas en España, por otro lado legítima, excepto en un detalle, Enel es una empresa pública, y los italianos son poco proclives a la entrada de extranjeros en empresas de sus sectores estratégicos. José Luis abrió el melón de Endesa y permitió una Endesa italiana [Enel] antes que alemana, con una oferta mas favorable. De esta forma consiguió dos cosas que el sector eléctrico español privatizado, caiga en manos de una empresa italiana pública, y que Merkel se convirtiera en la enemiga número uno de los intereses españoles en la comunidad europea.
16 .- #3.- Muy oportuno observador; como medida profiláctica y porque nos aburre tanto protagonismo del mal gusto, en mi familia somos varios los que no vemos T5; pero cuándo leo los resumenes de cuotas de pantalla me quedo descorazonado; Vasile ha colaborado a la coprofagia humana en la tele; pero antes se dió cuenta que a gran parte de los españoles les encanta esa comida.
#12.- Me gustaría creer que es verdad lo que dices, pero no creo que sirva. Cuándo preguntas que televisión ves a cualquiera te dice que la TV2 que debería salirse en el share; pero ya ves los resultados. Saludos y estoy por la labor, pero ¿cómo?