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OPINIÓN
NOTEBOOK ,  

'The Company Men', el drama del despido

BIOGRAFÍA

José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.

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José Antonio Zarzalejos.-  04/05/2011

Si el documental Inside Job llegaba a parecer una historia ficticia por la inmensa avaricia y banalidad moral de los gestores causantes de la actual crisis económica, el relato de la película The Company Men responde con una veracidad casi notarial a la realidad de lo que sucede como consecuencia de la recesión que estamos viviendo: el drama, incluso la tragedia, del despido. El cine americano ha completado Inside Job con un guión acertadísimo del director de The Company Men, John Wells, protagonizado con gran verismo por Ben Affleck, Chris Cooper y Tommy Lee Jones, que representan los papeles de tres ejecutivos de distinto nivel despedidos de una gran compañía después de haber dejado en ella su ilusión y su esfuerzo durante años. Cualquiera que vea la película se sentirá concernido porque la historia de los protagonistas es la del amigo, el familiar o el conocido que está en paro. Quizás pueda contemplar en la gran pantalla hasta su propia y personal experiencia.

No voy a destripar la cinta a quienes quieran verla, pero el cine adquiere con esta película su ya habitual función de denuncia y testimonio. Un gran ejecutivo que “ajusta” gastos despidiendo a empleados al mismo tiempo que construye una nueva, lujosa e innecesaria sede para sus oficinas -le preocupa la dimensión de su despacho y las magníficas vistas de que disfrutará desde su silla- y en cuyo espacio de trabajo, a modo de decoración, cuelga un carísimo cuadro de Degas. La deshumanización -“pasamos el escrutinio legal”, dice unos de los abogados que se afanan en hacer las listas de despedidos; “¿pasamos el ético?”, se pregunta un Tommy Lee Jones que refleja en su rostro toda la tristeza de la decepción y el malestar moral- se masca en un ambiente empresarial transido de los peores instintos y en el que el factor humano queda subordinado al valor de la acción, a las expectativas de más ganancias y a las enormes percepciones de la alta dirección.

La simultaneidad de este drama colectivo con las ganancias multimillonarias de los máximos ejecutivos y los propios beneficios empresariales, más allá de pulsiones conservadoras o izquierdistas, constituye una enorme contradicción que provoca una seria reflexión sobre la sostenibilidad de este sistema tan cruel e insolidario

Mientras, van cayendo vidas y trayectorias. Un jefe de ventas (Ben Affleck) que no puede pagar la hipoteca de la casa, tiene que vender su coche deportivo, darse de baja en su club de golf, irse con su mujer e hijos a vivir con sus padres y termina trabajando en la construcción. Un alto empleado con tres décadas de servicios (Chris Cooper), sesenta años a sus espaldas, sin expectativa alguna, incapaz de asumir el giro de su vida. Y un directivo que, aun en su desolación, tiene arrestos para reiniciar emprendedoramente un negocio (Tommy Lee Jones).

Lo impactante de la película consiste en la consistencia de las reacciones de los personajes: el despedido, primero, se desenvuelve en la irrealidad sin querer reconocer el golpe recibido (se niega a trabajar por menos dinero, no admite rebajar los gastos prescindibles, llega a afirmar: “tengo que parecer un triunfador y no un gilipollas moviendo un currículo”); luego llega la fase de la baja autoestima con el cortejo de sensaciones negativas: frustración y fracaso y, por fin, la reacción, que reside en trabajar en donde sea posible hacerlo, sin esperar prácticamente  regresar a las condiciones del pasado.

La gran conversión social española

El papel de la familia se presenta decisivo, para lo bueno, en el caso de Affleck, y para lo malo, en el de Chris Cooper, al que su mujer no le quiere en casa hasta las seis de la tarde y al que los colocadores aconsejan que deje de fumar y se tiña las canas para disponer de más oportunidades de encontrar un  nuevo trabajo. La realidad de una vida acomodada que ha de dejar de serlo, colisiona con la necesidad de aparentar holganza económica y comodidad vital, conformando conductas hipócritas y simuladas verdaderamente patéticas. Finalmente -y como siempre ocurre en las versiones norteamericanas- la capacidad de emprender rescata de la desesperanza al que ha resistido.

El argumento de The Company Men -que se estrenó en Madrid el mismo día, viernes pasado, en que se conoció la EPA- es hoy es el de la gran conversación social en España: la fortuna de tener trabajo y el drama de dejar de tenerlo, dependiendo demasiadas veces lo uno y lo otro de caprichosas decisiones empresariales inspiradas en un crueldad moral destructiva de vidas y trayectorias que se arrojan a la cuneta con una frivolidad ética sobrecogedora.

Siempre he rehuido la demagogia, pero constato -en realidad, todos podemos hacerlo en nuestros ámbitos laborales, familiares y vitales- que la facilidad con la que se despide y la fragilidad del trabajador para evitarlo son características selváticas en una sociedad que se dice solidaria y civilizada. La simultaneidad de este drama colectivo con las ganancias multimillonarias de los máximos gestores y ejecutivos y los propios beneficios empresariales, más allá de pulsiones conservadoras o izquierdistas, constituye una enorme contradicción que, contemplando películas como esta de TheCompanyMen, provoca una seria reflexión sobre la sostenibilidad de este sistema tan cruel e insolidario.

 Si ven la película, todo les resultará familiar y, a la vez, diferente. Y les hará pensar con pesadumbre. Sobre todo, después de haber visto Inside Job y Vamos a hacer dinero.  Y es que la realidad siempre supera a la ficción.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 15 COMENTARIOS

15 .- Estimado Sr. Zarzalejos, menos mal que ya la había visto porque usted, sin querer destriparla, la ha destripado!!!

Efectivamente me gustó esta película sobre este gran drama y esta gran lacra de la sociedad actual.

Es una lástima que a algunos políticos parezca que les da igual todo... por cierto, quién acaba sacando a los desempleados del paro?? Un empresario!!!

Señor, no es a esos a los que hay que perseguir y maltratar...

tioelegante

05/05/2011, 22:22 h.

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14 .- Como la vida misma.
Destinado a la gente que hacen de su trabajo su vida.
Mensaje claro, no hagas favores a quien no tiene cara, a quien no tiene nombre, a quien no te los va a devolver.
Ellos han creado el sistema y en nosotros está el no creernos sus cantos de sirena.

David dr

05/05/2011, 21:09 h.

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13 .- Eso no es mas que una consecuencia de la ausencia total de partidos y sindicatos que defiendan a los débiles. Las nuevas clases burguesas, medias y aristocráticas nacidas de los partidos y sindicatos de izquierda han copado las estructuras de poder para su propio disfrute al mas puro estilo Stalinista.

A los que vivimos de un sueldo solo nos queda aguantar despidos, humillaciones, jornadas interminables, pérdida de derechos, de beneficios sociales y de poder adquisitivo.

Solo nos queda echarlos a la fruta calle. A todos , debemos mentalizarnos que a todos.

Es pueril decir yo soy de tal partido como si de un equipo local de futbol se tratase. Cada uno es de su modo de vida y casi toda esta gandalla no defiende mas que sus intereses, los de amiguetes y parientes y los de sus financiadores

sunny

05/05/2011, 11:45 h.

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12 .- y para muestra un botón, el grupo Prisa con despedíos, eres, reducción de plantilla, desde publicidad, comerciales y periodistas y mientras tanto blindando a sus directivos y pagando bonos millonarios, y que conste que Prisa es una más, estamos yendo a un modelo feudal, muchos malviviendo con sueldos bajos para garantizar bonos millonarios a unos pocos...

Pérfida Albión

05/05/2011, 11:04 h.

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11 .- Pues hace algunos meses que vi la película en V.O. y me impactaron algunas cosas: en EEUU tres meses en paro es una eternidad y el protagonista se desespera a partir de esa fecha, [yo ya llevo 13 meses y amigos míos aun más]. Que el MBA le vale de poco [como el mío] y la irresponsabilidad del protagonista por vivir al día antes del despido.
Consejo, si están desempleados, no vean la pelicula.

Chemari

04/05/2011, 22:12 h.

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