TENDENCIAS
Messi, FC Barcelona, Argentina
@José Manuel García - 24/12/2009
Dicen los chinos que un clavo que sobresale del resto de los clavos es inmediatamente golpeado. Lionel Messi, argentino de nacimiento y corazón, va a cerrar el año como el mejor jugador del mundo. Pero no es el más querido. UEFA y FIFA, los técnicos, la inmensa mayoría de jugadores, la mayoría de aficionados del globo terráqueo. Pero en Argentina, su país, el crack de cracks no levanta pasiones. Es más, en muchos lugares su nombre ha sido garabateado con tinta de rencores, sobre todo en La Plata, la ciudad de Estudiantes, rival barcelonista, que mordió el polvo en la final del Mundialito de clubes, precisamente con un gol de Messi. Un gol de corazón, que el rosarino celebró con el corazón.
¿Y cómo querían que lo celebrase: con la cabeza agachada y en silencio? Hipócritas. El fútbol está lleno de mentirosos e hipócritas. El gol de Messi a Estudiantes significaba el simbólico título de campeón del mundo de clubes y llegaba en el final de un sinuoso trayecto, que el Barcelona recorrió tras sortear un diluvio de trampas vietnamitas que tendieron los compañeros de Verón. Porque el de Abu Dhabi fue un duelo de armas entre los dientes, el corazón chispeando fuego y las botas destilando fútbol. Un duelo de machos que ganó el Barcelona de Messi.
Pero en Argentina lo celebraron los justos
Salvo algunos compañeritos de Newell’s Old Boys, su antiguo equipo, los amigos de siempre del barrio de Grandoli y los furibundos hinchas de Gimnasia y Esgrima (eterno rival de Estudiantes), muchos no han digerido bien el último triunfo y proclamación de Mejor Jugador del Mundo de la perla más maravillosa que parió el país después de Maradona. Por el contrario, la legión de antimessis se ha incrementado. Disparan directamente al alma del jugador: “Messi no es argentino”.
Cómo seguir siendo divo y técnico del equipo nacional argentino al mismo tiempo
Se olvidaron que River Plate no quiso fichar a un futuro fenómeno, porque era niño enfermo. Se olvidaron que Lionel se enfrentó al remilgado Joan Laporta, hace dos veranos, cuando éste le negó el permiso para disputar los Juegos de Pekín; que cruzó con fiebre de 40 el charco para disputar con su Selección más de un amistoso; que tragó los sapos envenenados que más de una vez le envió Diego Armando Maradona, un D10s metido en un inmenso globo de contradicciones: cómo seguir siendo divo y técnico del equipo nacional argentino al mismo tiempo.
Todo este cúmulo de injusticias y envidias suponen un aliciente más para el insaciable hijo de Jorge y Celia, y una preocupación añadida para la selección de Del Bosque, porque el devorador de títulos sigue con sed: ahora quiere el título de campeón del mundo de selecciones, en Sudáfrica. Allí se enfrentará a sus amigos Iniesta y Xavi Hernández y no se conocerán. Duelo de Merlines. A muerte. Puede que alguien, por fin, reconozca a Lionel y lo quiera más. O no. Como definió Victor Hugo al envidioso: un ingrato que detesta la luz que lo alumbra y le calienta. Puede que esos que son muchos sigan metidos en la oscuridad. Que Dios nos guarde de ellos, Pulga.
Opiniones de los lectores (1)
1.
fede51»24/12/2009, 20:25 h.
Magnífico artículo. "Yo, el rey de los mediocres, os doy la absolución" decía Salieri al final de la película Amadeus. Leo, creo que te vendría bien el verla, así entenderás que el mundo está lleno de mediocres. Vos a lo tuyo que es dar un recital cada vez que agarrás la pelota. El gol de pecho, es una demostración de recursos y reflejos que muy pocos, por no decir ninguno [quizás Ronaldinho en sus mejores tiempos], se le hubiera ocurrido. Lo normal es que,cualquier otro, se hubiera tirado de palomita para darle con la cabeza y la pelota se hubiera ido por el travesaño o, tratar de pararla con el pecho, bajarla y tocarla, con lo que el arquero se la hubiera sacado.
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Acerca de...
Casi 30 años de periodista (El Correo de Andalucía, Marca, AS y Canal Sur TV, donde me encuentro) me han dado para mucho. Para saber que mi pasado fue largo, mi presente intenso y mi futuro corto. Me gusta escribir y contar historias. Y más cosas: la risa del niño, el saludo del abuelo, los colores del mar y mi familia. Me gusta poco el azar pero apuesto por los valientes. Ustedes mismos.
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