NO HAY ESTRELLAS > José Manuel García
BIOGRAFIA
Casi 30 años de periodista (El Correo de Andalucía, Marca, AS y Canal Sur TV, donde me encuentro) me han dado para mucho. Para saber que mi pasado fue largo, mi presente intenso y mi futuro corto. Me gusta escribir y contar historias. Y más cosas: la risa del niño, el saludo del abuelo, los colores del mar y mi familia. Me gusta poco el azar pero apuesto por los valientes. Ustedes mismos.
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José Manuel García
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22/12/2011
(06:00h)
Decía el maestro uruguayo Pipo Rossi que el fútbol es la apasionante combinación de la mujer más bella y el calor interior de los volcanes. La pelota no deja indiferente a nadie. Todos la quieren, pero tiene tendencia a irse con los que mejor la tratan. Y en su disputa, las chispas que desprenden los jugadores suelen incendiar los pastos más cercanos. La pasión nació atada a los tobillos de los futbolistas. También en las gargantas de los hinchas. Cada partido encierra un mundo con veintidós historias diferentes. La historia que protagonizó el uruguayo Luis Suárez (Liverpool) con el francés Patrice Evrá (Manchester United) es un 'remake' de miles de incidentes del mismo rango. La Premier League ha 'zurrado' fuerte al charrúa: 8 partidos alejado de la competición y 45.000 euros de multa. Y todo por los malos modos del delantero, que profirió insultos racistas.
Luis Suarez es un gran futbolista, que siempre juega con un humor de perros; el delantero se pelea frecuentemente con el mundo, pero la paga con el árbitro (rara es la vez que no sale limpio de tarjetas) y, sobre todo, con los contrarios. En esta ocasión con Evrá. Pero el galo, ante la sorpresa de Suárez, pulsó el botón. Se chivó. El castigo ha dejado descolocado a todos, en particular al futbolista del Liverpool, acostumbrado a sacar la lengua a que le dé el aire casi tanto como sus piernas. Pero también ha sorprendido al resto de profesionales del gremio.
En el fútbol latino, en particular el sudamericano, existen una serie de códigos que los propios jugadores respetan hasta las últimas consecuencias. Uno recuerda un lance en el área pequeña entre Simeone y Romario. Esperaban el saque de un córner y, de repente, mientras el balón viajaba por los aires, también por los aires salía el puño de Romario, que aterrizó violentamente contra el mentón del 'Cholo', que cayó al césped fulminado. El árbitro no dudó un segundo en mostrarle la roja a Romario. Los periodistas no pudieron sacarle una coma al brasileño, tampoco tuvieron nada que hacer cuando abordaron al argentino. Ambos entendieron que sacar al contrario de las casillas forma parte del juego, y Simeone en aquella ocasión fue más pillo que Romario.
Militando Fernando Redondo en el Tenerife tuvo la oportunidad de enfrentarse al Sevilla de Diego Maradona. Una de las veces, el afamado 'cinco' argentino le lanzó a su afamado compatriota un beso y una rosa, seguido de varios susurros. D10s, pese a su veteranía, sufrió una rotura en su cableado cerebral y fue a por Redondo. El árbitro vio al sevillista y lo expulsó. Ganó el Tenerife 3-0. Enfado monumental de Maradona y sus compañeros con el colegiado. Pero nadie dijo una coma de la conversación entre Fernando y Diego. Ambos lo zanjaron con un lacónico 'cosas del fútbol'. De las cosas del fútbol podría escribir una enciclopedia Carlos Salvador Bilardo, que aquella temporada dirigía el Sevilla.
Evra sí ejerció de chivato
En España estos códigos futbolísticos también suelen darse, lo mismo que en Portugal e Italia. Gente de color, como Romaric o el madridista Marcelo, sufren los puyazos de los desquiciadores. Están más o menos acostumbrados, lo toman como lances del fútbol. Marcelo sabe que nunca será amigo del barcelonista Busquets y tampoco lo será de Gerard Piqué, al que le negó el saludo en el último Clásico.
Distinto es lo que acontece en la grada, cuando el público ruge y la toma con un jugador. Samuel Eto’o, multimillonario en Rusia, se muestra especialmente sensible y reacciona mal cuando los aficionados le lanzan insultos racistas. Más de una vez se ha ido del campo. En la cancha es distinto, en el césped, además de utilizar un diabólico remate, cuenta chistes de africanos.
Luis Suárez, tan acostumbrado a poner verde a su rival, sea del color que sea, sigue con las cejas levantadas por el jarro de agua fría que le ha lanzado el Comité de Competición de la Premier, que ha pegado duro y sin apenas escucharle. La noticia ha sentado mal en los círculos del fútbol, en particular en el que se mueven los jugadores. Pero no es el único caso, pues la Fiscalía británica presentará cargos con John Terry por el insulto racista sobre Anton Ferdinand. No es que Suárez sea un tipo agradable; por el contrario, sus ademanes groseros le han granjeado una nube de antipatía. Pero Evrá rompió códigos. El fútbol no soporta a los chivatos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
7 COMENTARIOS
7 .- Lo que pasa en el campo debe quedar en el campo. No vale los lloriqueos acusicas..."mire seño lo que me ha dicho...". Lo que si es intolerable, en cualqueir campo es lo que sucedió y sigue sucediendo en la grada...ejemplo El Calderón cantando juntitos "Marcelo eres un mono...Marcelo eres un mono...". Nadie ha intervenido y ello invita a que se repita constantemente en todas partes. Contra eso hay que actuar, si o si, o las consecuencias pueden escalar
6 .- Por favor, que alguien me refresque la memoria porque ahora no me acuerdo:
Quién fue el chivato en los casos de Busquets y Cesc que aquí se mencionan?
5 .- A ver si me aclaro que creo que ando algo dormido aún.
Es decir, que llamas negro a un negro ¿y te sancionan con dos meses?
¿:_[[
4 .- Yo soy blanco y que?
3 .- #1 Y tu meas colonia como Guardiola. No conozco el incidente pero, por ejemplo, si Evra le lleva dando patadas a Suárez todo el partido [no te sorprendas, lo hacen hasta los defensas de tu equipo, incluso si son negros] es irrelevante que le llame hijo de puta o negro de mierda. El problema es si un taco o un insulto es respuesta aceptable y/o proporcionada a un tio que te da patadas y probablemente también te haya insultado antes. Vamos que Evrá es un cabrón y un mierda, pero no un negro. Debe ser que mi tele es vieja y se ven mal los colores. Una cosa es que un cargo público de relevancia haga declaraciones racistas y otra lo que se habla aquí. Por cierto que ningún comité ha suspendido a Durán i LLeida por ocho plenos parlamentarios ni al hijo de la duquesa, si, ese que monta caballos [se le darán mejor que los futbolistas o las modelos] que al igual que el calalán piensa que los andaluces son vagos por ser andaluces.