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Obama se da un plazo de tres años para acabar con la guerra de Afganistán

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Obama se da un plazo de tres años para acabar con la guerra de Afganistán

Obama saluda a un grupo de cadetes durante su discurso en West Point (Efe).

@Ángel Martínez.- 02/12/2009 06:00h      Actualizado: 02/12/2009 09:20h

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Una fecha de retirada. El presidente Barack Obama entregó anoche un calendario de repliegue a los ciudadanos estadounidenses, cada vez más descontentos con la marcha de la guerra en Afganistán, casi una década después de que Washington lanzase la invasión contra el régimen taliban. El presidente, en un discurso de 35 minutos en la academia militar de West Point, anunció que las tropas norteamericanas comenzarán a abandonar el país en julio de 2011.

 

Obama advirtió de que el movimiento talibán ha cobrado impulso y la red terrorista Al Qaeda mantiene sus refugios a lo largo de la frontera con Pakistán. "El peligro no hará más que crecer si la región retrocede y Al Qaeda puede operar con impunidad", dijo. Por ello, indicó, "he decidido que es en nuestro interés nacional vital el enviar 30.000 soldados estadounidenses adicionales a Afganistán", donde está desplegada una fuerza internacional de cerca de 100.000 militares, de los cuales 68.000 proceden de EEUU. Esta cifra supone 10.000 soldados menos de los exigidos por el general Stanley McChrystal, jefe de la ISAF y de la operación Libertad Duradera, para revertir el rumbo del conflicto.

 

Estos refuerzos "nos ayudarán a crear las condiciones para que EEUU pueda transferir la responsabilidad a los afganos" y que las fuerzas locales puedan hacerse cargo de la seguridad de su propio país, el objetivo final en la guerra, destacó.

 

Al apostar por la estrategia de un refuerzo sustancial de tropas, en contra de lo que piensa el vicepresidente Biden y muchos congresistas del Partido Demócrata, Obama pretende presionar al Gobierno de Hamid Karzai para que acelere el adiestramiento del ejército afgano. En este sentido, el presidente estadounidense lanzó una dura advertencia a los dirigentes afganos y al Gobierno de Karzai, a los que les advirtió que "se han acabado los días en los que recibían un cheque en blanco".

Obama afirmó que apoyará a los líderes "que combatan la corrupción y defiendan a la gente", pero al mismo tiempo "esperamos que los que no sean eficientes o sean corruptos tengan que rendir cuentas". De esta forma, mostró en su intervención el c
onvencimiento de que sus aliados aumentarán su contribución, pues "lo que está en juego no es sólo una prueba de la credibilidad de la OTAN, lo que está en juego es la seguridad de nuestros aliados y la seguridad común del mundo". "Algunos han aportado ya tropas adicionales y tenemos confianza en que habrá nuevas contribuciones en los próximos días y semanas", indicó Obama. El primer ministro británico, Gordon Brown, ya ha anunciado 500 soldados más.

A finales de esta semana comienza una reunión ministerial de la OTAN en Bruselas, a la que tiene previsto asistir la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y los aliados abordarán la nueva estrategia estadounidense.

 

Un refuerzo nada barato

El refuerzo, admitió Obama, no será barato. Lo cifró en cerca de 30.000 millones de dólares en un año, un millón de dólares por hombre. "Colaboraré estrechamente con el Congreso para hacer frente a estos costes, al tiempo que trabajamos para reducir el déficit", dijo el mandatario, que recordó que cuando asumió la presidencia en enero el costo de las guerras en Irak y Afganistán se acercaba a un billón de dólares.

 

En este sentido, Obama viene a decir que la ayuda militar no será eterna, con la intención de calmar el descontento de los estadounideses. Pero, dado el grave deterioro de la situación, la Casa Blanca pretende completar el despliegue en un tiempo récord, a finales de mayo. Cuando el presidente autorizó el envío de otros 21.000 soldados el pasado abril, el último soldado estadounidense llegó a Afganistán cinco meses después.    

Con este discurso, Obama espera convencer a una opinión pública y a un Congreso estadounidenses cada vez más reacios a la guerra en Afganistán, que se encuentra ya en su noveno año y ha costado la vida a 918 soldados de EEUU.

 

El nuevo Vietnam       

 

Afganistán, la “guerra necesaria” de Obama, ha terminado convirtiéndose en su propio Vietnam. Si bien las bajas estadounidenses son modestas (ochocientos desde 2001 frente a los mil doscientos muertos al mes en Vietnam en 1968) y la oposición a la guerra aún es débil, ¿qué posibilidades de victoria tienen los ejércitos occidentales frente al conglomerado de grupos que forma la insurgencia?

 

En primer lugar, EEUU intervino en Afganistán con una estrategia antiterrosista limitada para acabar con Al Qaeda y los grupos yihadistas con presencia en la zona, pero desde 2005 se encuentra combatiendo contra una insurgencia que, en gran medida, tiene el carácter de una rebelión tribal. La adhesión masiva de líderes locales pastunes al bando talibán por diversos motivos -entre ellos, el riesgo que conllevaba la expansión de los ejércitos occidentales para el negocio del narcotráfico-, ha convertido la campaña en una guerra de contrainsurgencia cada vez más compleja. Nada más lejos de los objetivos iniciales de la misión.

 

Segundo, Washington debe vencer el desencanto de la población civil con las tropas internacionales y con el corrupto Gobierno de Hamid Karzai, que se mantiene en el cargo gracias al fraude electoral y que, según admitió el propio general McChrystal, ha logrado la proeza de que gran parte del pueblo afgano “sienta nostalgia de la seguridad y de la justicia del régimen talibán”. De hecho, la estrategia desarollada por McChrystal subraya la necesidad de reconquistar los corazones y mentes de los afganos. Es decir, unir desarrollo social con operaciones de combate en un territorio en el que es imposible distinguir al enemigo de los civiles. La vieja estrategia de contrainsurgencia que el periodista Andrew Kopkind definió en Vietnam con una fórmula: “Bombones por la mañana, napalm por la tarde”.

 

Un soldado, un millón de dólares

 

Por último, el despliegue de hasta 30.000 soldados adicionales sobrecargará las ya frágiles infraestructuras logísticas. Recurrir al transporte aéreo para alimentar a sus tropas resulta imprescindible, pero es terriblemente costoso. Tal vez el mayor desafío de la guerra sea la propia ubicación de Afganistán, encerrado entre montañas y sin vías de agua navegables. Todos los suministros necesarios deben ser enviados a Pakistán e introducidos en la zona en convoyes, a menudo a través de zonas controladas por la insurgencia. Las cifras reflejan el esfuerzo de Washington. El coste de la guerra en Afganistán para el presupuesto estadounidense del año 2009, con una fuerza de 54.000 efectivos, supuso un 60% de lo gastado en Iraq, con un contingente de 130.000. La Casa Blanca ha calculado que cada soldado adicional enviado a Afganistán costará alrededor de un millón de dólares al año, por lo que el refuerzo decretado por Obama supondrá un gasto adicional de 34.000 millones.

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Opiniones de los lectores (13)

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13. usuario registrado mescalero»02/12/2009, 20:20 h.

Será mucho Premio Nobel de la Paz,pero el tío no deja de enviar más,y más soldados a la guerra.

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12. usuario registrado pupicuri»02/12/2009, 17:07 h.

Gran estadista.Si yo fuera AlQaeda,pararia un poquillo 3 años,y según salen,leña al mono.Le jodo la reelección,el resto de "lideres" ven las orejas al diablo y me dejan tranquilo,y campo despejado.Total,que són 3 años,si los jardines de Alá son eternos..

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11. usuario registrado PJCyM»02/12/2009, 16:14 h.

#7 Debe haber confundido Iran con Irak.

Ambas guerras comenzaron igual. Tanto Afganistan como Irak fueron invadidas por tropas estadounidenses y britanicas y meses después la ONU dió su bendición.

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10. usuario registrado PJCyM»02/12/2009, 16:12 h.

#1 Se le habrá pegado de Zapatero.

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9. usuario registrado etreros»02/12/2009, 13:28 h.

Vender la burra de que se va a ganar la guerra contra el burka en Afganistán, mientras se cuestiona la decisión de un pueblo soberano contra la construcción de minaretes en su territorio, es una estupidez como un pino.

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