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UNA WEB PUBLICA MILES DE DOCUMENTOS MILITARES

Las filtraciones revolucionan a los gobiernos presentes en Afganistán

A. Abad  / Agencias  27/07/2010  (06:00h)

Las filtraciones revolucionan a los gobiernos presentes en Afganistán

El portavoz de la Casa Blanca habla sobre la filtración

Wikileaks, o 'wikifiltraciones', en castellano, trae de cabeza a muchos de los poderes públicos del mundo, sobre todo a los que están presentes en Afganistán. Después de que el domingo esta web hiciera públicos miles de documentos militares que revelan importantes datos sobre la guerra en el país asiático y sobre el comportamiento de las tropas aliadas, las aguas bajan revueltas en la diplomacia mundial y las reacciones no se han hecho esperar.

El portavoz del Pentágono, Dave Lapan, institución que se afana en estudiar los más de 90.000 documentos hechos púiblicos, ha tildado esta difusión de "acto criminal", aunque ha reconocido que al haber examinado tan sólo una parte de los documentos no puede "estimar cuánto daño van a hacer".

El Gobierno alemán, por su parte, reaccionó de los primeros ante la filtración y la consideró como una "cuestión de extraordinaria relevancia". "La seguridad nacional de EEUU y de las tropas internacionales puede resultar perjudicada", afirmó el portavoz de Defensa, Christian Dienst, para añadir que su departamento está analizando si también puede actuar en detrimento de la situación de sus tropas en Afganistán.

Concretamente una de las revelaciones que más han escocido han sido la existencia de una tropa de elite destinada a localizar y liquidar a líderes taliban. Los documentos publicados por Wikileaks demuestran que este cuerpo, llamado "Task Force 373" y dotado de unos 300 efectivos, opera asimismo en el norte de Afganistán, donde también trabajan contigentes de varios países como Alemania, España o Inglaterra.

Precisamente responsables políticos y militares británicos han advertido ya de que la filtración podría poner en peligro la seguridad de sus tropas en el país asiático. La secretaria de Estado de Seguridad y ex presidenta del Comité Conjunto de Inteligencia del Reino Unido, Pauline Neville-Jones, describió la filtración a través de Wikileaks como "un asunto realmente serio" y subrayó que "todos los Gobiernos tienen que ser extremadamente conscientes de la vulnerabilidad de sus sistemas". "No sabemos cómo han conseguido ese material. Puede ser una combinación de filtración de documentos, pero uno también sospecha con fuerza que han entrado en los sistemas", afirmó la responsable británica de Seguridad en unas declaraciones a la BBC.

El Gobierno afgano, desde otro punto de vista, ha expresado su deseo de la publicación de los informes sirva para "concienciar aún más" a las potencias extranjeras sobre dos problemas en los que había insistido: la muerte de civiles y los refugios terroristas en Pakistán. En una rueda de prensa en Kabul, el principal portavoz presidencial, Wahid Omar, explicó que Karzai se mostró "sorprendido" por los más de 90.000 documentos filtrados a la organización Wikileaks, pero no por su contenido, ya que el Gobierno afgano "ha reiterado su preocupación desde hace tiempo" por ambos asuntos en particular. Los informes filtrados recogen, entre otras cosas, un supuesto apoyo logístico de los servicios secretos paquistaníes a la red Haqqani -a la que se ha acusado de algunos de los golpes terroristas más violentos en Afganistán- e incluso una presunta implicación del ISI en una trama para asesinar a Karzai, aunque el portavoz no se refirió a esto último durante su alocución.

Aún hay más

Además de los documentos filtrados, la página web, que no tiene publicidad y guarda con mucho recelo la identidad de sus redactores, se ha reservado otros 15.000 a petición de su fuente, aunque, asegura, los publicará posteriormente tras ocultar datos que puedan ser perjudiciales.

La publicación de los que se conocen hasta ahora provocó tambien condena tajante de la Casa Blanca. En un comunicado, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, indicó que las filtraciones "ponen en peligro las vidas de los estadounidenses y de nuestros socios". Jones también subrayó que los documentos filtrados abarcan el periodo entre enero de 2004 y diciembre de 2009, la mayor parte durante el mandato del presidente George W. Bush.

Como no podría ser de otra forma, también ha hablado el fundador de Wikileaks, Julian Assange, que aseguró en Londres que no hay "ninguna razón para dudar de la fiabilidad de estos documentos". "Nunca hemos publicado información que no estuviera contrastada o revisada", dijo Assange, quien consideró que los comunicados de condena de los Gobiernos de EEUU y el Reino Unido por la publicación de estos documentos son la mejor prueba de su veracidad", añadió.

Assange hizo hincapié en la operaciones de la llamada Task Force 373, un "escuadrón de la muerte" de las fuerzas especiales estadounidenses, encargado de asesinar a una serie de personas incluidas un una lista cuya configuración era arbitraria. "Mataron al menos a siete niños y a otros inocentes", denunció Assange, quien señaló también que algunas personas eran incluidas en esa lista "por recomendación de Gobiernos locales u otras autoridades con pocas pruebas y sin supervisión judicial". Tras las advertencias de responsables políticos y militares de Londres de que la filtración puede poner en peligro a las tropas británicas en Afganistán, el responsable de Wikileaks manifestó que "por lo que sabemos nadie ha sido dañado por lo que publicamos". "Hemos intentado asegurarnos que este material no ponga a nadie en peligro. Todo el material tiene más de siete meses, por lo que no puede tener consecuencias operacionales, aunque pueda tener consecuencias en el terreno de la investigación", dijo. Assange, que fundó Wikileaks hace tres años, auguró que estas revelaciones "determinarán la manera en la que entendemos como han sido estos últimos años de guerra y cómo se tiene que cambiar la manera en la que se afronta" el conflicto.

La publicación de los documentos se produjo tras la detención del analista de inteligencia Bradley Manning, acusado este mes de la filtración de datos clasificados. Manning fue detenido después de que un pirata informático, Adrian Lamo, denunciara que el analista había presumido de haber descargado 260.000 documentos clasificados y habérselos enviado a Wikileaks.
 

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